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El alza del ‘pool’ eléctrico y la fuerte volatilidad de la factura doméstica

  • El precio se dispara a 70 euros/MWh, pero cierra por debajo de los 40 euros/MWh en 2016

El fuerte repunte de los precios eléctricos en los primeros días de este año (el lunes se registró el máximo de los últimos tres años: 70,3 euros MWh, y hoy ha bajado a 65 euros MWh) ha vuelto a desatar los fantasmas propios de muchos inicios de invierno: la sospecha de manipulación en el pool eléctrico por parte de las empresas y supuestas investigaciones de la CNMC, cuando el organismo vigila permanentemente el mercado.

En el caso de 2016, la situación ha sido muy especial por la diferencia de precios entre la primera mitad del año y la segunda, de hecho, para el conjunto del año el precio medio ha cerrado por debajo de los 40 euros MWh, lo que supuso un 20% menos que el año anterior. El fenómeno tiene su explicación, según consenso, en las bajas temperaturas que se están registrando y la situación anticiclónica, con ausencia de agua y viento, lo que obliga a producir con las tecnologías más caras (gas y carbón). A ello se suma el encarecimiento de los precios de estos combustibles en los últimos meses.

Los precios del mercado mayorista tienen un efecto inmediato sobre la factura de los pequeños consumidores domésticos y pymes acogidos al precio de venta al pequeño consumidor (PVPC) que pagan el precio por horas que cada día registra dicho mercado y que ya habían notado las bajadas de los primeros meses del año pasado. Frente al precio único anual que se aplicaba hace unos años y el desastre del sistema trimestral de subastas, el PVPC que el Gobierno instauró en abril de 2014 somete al recibo de la luz de los pequeños usuarios a una alta volatilidad, como se ha demostrado en el último año. Y es que, como recuerda un experto, “la electricidad es la más volátil de las energías porque no se puede almacenar”. Los que tienen contador inteligente pueden gestionar su consumo en función de los precios horarios que publica cada día REE.

A diferencia del gas, en que las facturas más elevadas se pagan en los meses de invierno que es cuando más se consume, en el caso de la luz se puede pagar más en invierno (por el alza de los precios), cuando la mayor demanda se produce en la época estival por el uso de los aires acondicionados.

Entre las razones del alza de precios hay quien apunta a las interconexiones internacionales, pues, siendo lo razonable que se importe la electricidad más barata y se exporte más cara, está ocurriendo lo contrario. Más allá del encarecimiento de precios que se produjo en el mercado español por la parada no programada de varias centrales nucleares en Francia, en la última semana del año se estuvo importando electricidad desde Francia todas las horas, cuando el precio de España fue superior al francés. Desde principios de año ha habido un uso en ambos sentidos por lo que “la influencia en el precio no ha debido ser relevante”, aseguran en el sector. Los precios de la generación “no se han multiplicado por tres” como ha ocurrido con el pool.

El mercado no funciona

La clave -coinciden varios expertos- “está en la estructura misma de un mercado que no funciona”. No tiene sentido “a estas alturas, un mercado marginalista en el que elcarbón o el gas marquen precio al agua o la nuclear”. O como señala gráficamente uno de ellos, “en el siglo XXI estamos negociando la electricidad en un mercado del siglo XX, cuando las únicas energías que había eran el agua y el carbón”.

En este sentido, lo que la mayor interconexión está demostrando es la distorsión entre el mercado marginalista español y los del resto de Europa que no lo son.

 

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