sábado, 25 de marzo de 2017

Está pasando:

Bruce Golsin, director ejecutivo de K2 Intelligence

“En España a veces no se sabe si una reunión es lobby o comida de trabajo”

  • "En EE UU, el lobby es una actividad muy regulada. Si hay dinero por medio, se declara”
  • “El espionaje industrial es un problema. Hoy se realiza a través de ataques informáticos”
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ISABEL ETXAMENDI

Bruce Goslin tiene a sus espaldas una carrera poco usual. Gran parte de la trayectoria profesional de este estadounidense ha transcurrido en el mundo del lobby, una actividad tan poco conocida como relevante en el mundo de la empresa. Se ha labrado un gran prestigio en este campo. Uno de sus anteriores empleos le ha ayudado a ello: trabajó más de una década (entre los años ochenta y noventa) en la CIA, etapa de la que no suelta prenda. Actualmente milita en K2 Intelligence, una consultora de investigación y análisis de riesgos. Ha sido profesor en el máster sobre lobby corporativo en Schiller International University.

Concede esta entrevista a CincoDías antes de pronunciar una conferencia en el Programa de Diplomacia Corporativa, organizado por Schiller International University (SIU) y el Instituto Internacional de Diplomacia Corporativa (IIDC), sobre inteligencia competitiva, “ese conjunto de actividades de búsqueda de información que muchas empresas realizan para poder tomar decisiones estratégicas sobre su mercado, su producto, sus competidores o su inversión financiera”.

Pregunta. ¿Dónde están los límites legales de la inteligencia competitiva?

Respuesta. La obtención de información debe respetar las leyes de cada país, que en el fondo son muy similares entre sí: no puedes intervenir los teléfonos, no puedes vulnerar el secreto bancario, ni acumular datos sobre las personas, no se puede utilizar información de Facebook y otro tipo de redes sociales... A partir de ahí, todo vale.

Revisando la nueva diplomacia corporativa

La diplomacia corporativa es una de las partes más sensibles para las organizaciones que operan en el extranjero. De ella se sirven para lograr abrirse camino en nuevos mercados, la aspiración de cualquier compañía.

¿Cómo podemos definir esta disciplina? El Instituto Internacional de Diplomacia Corporativa (IIDC) empieza por destacar que la globalización ha incrementado la complejidad de los entornos de negocio, lo que obliga a las organizaciones del siglo XXI a adquirir nuevas capacidades y habilidades para mejorar su competitividad internacional. El éxito de su operación comercial se relaciona directamente con su influencia. En este sentido, la diplomacia corporativa es el desarrollo instrumental de la estrategia de la influencia en la empresa.

El programa de estudio que imparte esta institución en colaboración con la Schiller International University persigue dotar a sus alumnos de herramientas para desarrollar una estrategia de diplomacia corporativa y una eficaz representación de los intereses de sus organizaciones ante las esferas pública, privada y/o asociativa. Para ello repasa el mundo de las relaciones institucionales, el lobby y su impacto en la cuenta de resultados.

Este posgrado está dirigido a profesionales con experiencia en relaciones institucionales, asuntos públicos y regulatorios, desarrollo de negocio internacional, relación con inversores, comunicación, asesoría jurídica y despachos de abogados, entre otros.

P. Usted proviene de EE UU, un país en el que la actividad del lobby está muy institucionalizada. ¿Cómo se hace lobby en Europa?

R. En EE UU está más regulado y desarrollado. Allí las actividades de lobby se programan y conocen. En Europa varía un poco por países. Hay algunos en los que se ha legislado, o incluso algunos donde esta actividad no se llama lobby. En la UE está algo más regulado. Quienes quieran hacer lobby tienen que estar registrados, declarar que son lobbistas, tener los permisos necesarios... Se exige transparencia: si tienes alguna reunión con funcionarios, hay que declararlo. Aquí, como la figura no está tan definida, a veces no se sabe si una reunión es lobby o un almuerzo de trabajo.

P. ¿Qué deberíamos aprender en Europa de la manera en que se hace lobby en Estados Unidos?

R. En mi país es una actividad muy regulada y transparente. Si hay dinero por medio, en una campaña, donación o lo que sea, el lobbista lo tiene que declarar. De hecho, si bucea un poco por internet puede saber perfectamente qué lobbies o empresas han donado cuánto y en qué momento. También tenemos un organismo regulador independiente que vela por el correcto funcionamiento de estas prácticas. Y a los que se pasan se les castiga, son sancionados e incluso encarcelados.

P. ¿Cree que es mejor que esté regulado o que funcione libremente?

R. El lobby debe estar bien regulado para prevenir abusos. La idea es que los legisladores son los encargados de tomar las decisiones por el bien de todos, y para hacerlo necesitan información. Para eso necesitan escuchar lo que les tengan que decir las partes implicadas en el proceso de decisión. Eso forma parte del proceso democrático. Eso sí: tiene que quedar claro cuando llegas que estás ahí representando unos intereses muy concretos. Y los del otro lado, lógicamente, también tendrán la oportunidad de presentar sus ideas al legislador. Pueden ser empresas, sindicatos, ONG…

P. En España no se habla mucho de los lobbies. Eso quizá sea un éxito en sí mismo de los lobbistas...

R. No pasa nada por decir que eres lobbista mientras se informe de cuáles son los intereses que se defienden.

P. ¿Qué le aconsejaría a algún profesional que quiera hacer carrera en el mundo del lobby?

R. Lo más importante es formarse bien. Si se es lobbista profesional, entonces se representarán distintos intereses. En ese caso hay que ser consistente: no se puede defender una posición y a la semana siguiente ir contra ella. Lo más sensato es especializarse, dejar claro si se es conservador, liberal, favorable a las empresas, a las ONG... En segundo lugar, hay que saber muy bien qué se está representando o defendiendo. Hay que tener información precisa, bien hecha y organizada sobre el tema en cuestión. Y tercero, hay que ser transparente y seguir las reglas.

“Lo más importante es formarse bien. Si se es lobbista profesional, se representarán distintos intereses”

P. ¿Qué papel deben jugar los think tanks en este juego?

R. Son los que proporcionan datos. Nosotros, en K2, también hacemos eso: ofrecemos información contrastada a nuestros clientes para que puedan tomar decisiones. Lo que creo que es necesario es decir siempre quién ha pagado qué. Si un think tank hace un informe favorable, por ejemplo, al uso de un medicamento, debe decir quién lo ha financiado, si es que lo ha hecho alguna farmacéutica. Esto es como todo: hay think tanks que estudian cosas muy interesantes de motu proprio y hay otros que reciben encargos. Son opciones igualmente respetables, pero hay que ser transparentes.

P. ¿Qué tipo de preocupaciones tienen las grandes empresas en materia de riesgos?

R. Los riesgos que afrontan las empresas varían mucho en función del sector y del lugar en el que desarrollan su actividad. Los hay internos (problemas operativos o con empleados) y externos (entorno hostil en un mercado nuevo, inversiones que no se han estudiado lo suficiente, fuego...). Yo diría que ahora lo que más atención acapara son los ataques cibernéticos. eBay, por ejemplo, acaba de tener un ataque. Se trata de una amenaza nueva y difícil de prevenir.

P. Y además resulta difícil de perseguir, porque un ataque se puede realizar desde cualquier país.

R. Nosotros hacemos ciberdefensa y seguridad, diseñamos sistemas para proteger los datos de nuestros clientes. Uno de los problemas que tenemos es que a veces los propios clientes no saben que están siendo atacados. No lo ven, y están perdiendo datos sensibles.

P. El espionaje industrial sigue preocupando. ¿Se puede prevenir?

R. Es un problema, y se realiza a través de ataques informáticos. Hemos tenido un ejemplo hace poco, con los militares chinos acusados por Estados Unidos de robar información sensible a empresas.

P. También se ha dedicado a investigar casos de fraude de empresarios o de funcionarios. ¿Existen grietas para que algunos se salgan con la suya?

R. Es muy difícil que alguien cometa un fraude y este no se detecte tarde o temprano. Bernie Madoff al final no pudo ocultar su estafa. Es un caso especial, pero ilustra el hecho de que los fraudes suelen llegar a un punto en el que se hacen insostenibles. Muchos fraudes salen a la luz por terceros ajenos a la empresa. Por ejemplo, por contratistas que no pueden acceder a un negocio porque alguien tiene tratos de favor. Hay veces que no se descubre el fraude hasta que se muere quien lo ha perpetrado y se destapa un desfalco, pero eso sucede en empresas pequeñas. En las grandes, y en las públicas, eso es mucho más difícil.



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