martes, 21 octubre 2014

Está pasando

Allyson Zimmermann, directora general de Catalyst Europe

“Una directiva gana 430.000 dólares menos por ser mujer”

  • "La diferencia media de salarios en un mismo puesto puede ser del 17% en Europa”
  • “Soy optimista. Creo que las mujeres hemos conseguido muchas cosas. Aunque faltan más”

PABLO MORENO

En Europa, el nombre Catalyst es bastante desconocido. En Estados Unidos, en cambio, esta organización es muy conocida en el ámbito empresarial, sobre todo a raíz de los premios (Catalyst Awards) que entregan anualmente desde 1987 a las compañías con prácticas más innovadoras para desarrollar la carrera profesional de las mujeres. Aunque ha vivido la mitad de su vida en Irlanda, Allyson Zimmermann es de esos estadounidenses que se van de su país para no volver (“¡me acaban de dar la nacionalidad suiza!”, exclama entusiasmada en un momento de la entrevista). Ella es la responsable en Europa de esta organización, cuyo lema lo dice todo: Changing workplaces, changing lives (cambiar entornos laborales para cambiar vidas).

Fundada en 1962, Catalyst lleva más de medio siglo peleando por mejorar la situación de la mujer, primero en el entorno educativo y laboral y, más tarde, en los puestos de responsabilidad. Para ello publican estudios, participan en todos los debates y tertulias que pueden y asesoran a empresas (“cada vez son más las que acuden a nosotros para consultarnos cómo mejorar las condiciones laborales de las mujeres”).

Pregunta. Algunos países promueven la igualdad de género a través de leyes. ¿Le parece correcto? ¿O cree que estos cambios deberían salir de la propia sociedad?
Respuesta. Creo que en algunos casos legislar es positivo y en otros negativo. Lo que sí sabemos es que los cambios no se pueden imponer. Pero a veces funciona. En Dinamarca, por ejemplo, uno de los países más igualitarios del mundo, se ha legislado y ha funcionado muy bien. En Noruega se introdujo un sistema de cuotas en 2003, y desde entonces las mujeres han pasado de ocupar un 9% de los asientos de los consejos de administración a casi un 40%. Y las empresas no van a peor, desde luego. Al final se trata de un desafío que nos concierne a todos. El 60% o más de los universitarios son mujeres, por lo que es de sentido común que estas estén muy presentes en las esferas de decisión.

¿Joven y profesional o azafata de un evento?

Pese a los cambios que experimenta la sociedad, todavía queda mucho que hacer para mejorar la situación de la mujer en el ámbito profesional.

Zymmermann cuenta una reciente anécdota muy ilustrativa sobre hasta qué punto siguen instalados algunos clichés machistas. “El otro día estuve en Londres hablando con una periodista económica que, además de una excelente profesional, tiene la suerte de ser bellísima. Me contó que un día tenía que participar en unas jornadas dando una conferencia sobre uno de los temas en los que había investigado. Pues bien, cuando se iba a sentar en la mesa de los ponentes, uno de ellos ya acomodado le pidió que le trajese un café. Por ser chica y tener la cara bonita. ¡Es increíble, pero estas cosas todavía pasan en pleno siglo XXI!”, exclama.
Zymmermann tiene mucha confianza depositada en las nuevas generaciones. “La gente hace lo que ve, y los jóvenes estáis cada vez más acostumbrados a tener profesoras, compañeras de trabajo, jefas o directoras de departamento”. El problema es que la igualdad aún no ha permeado entre quienes tienen las riendas de las compañías. Para la directiva, es solo cuestión de tiempo que estas dinámicas cambien.

P. ¿Cómo describiría a día de hoy la situación de la mujer en la empresa?
R. En Europa, solo el 12% de los asientos de los consejos de administración están ocupados por mujeres. En el caso de España ronda el 10%. Creo sinceramente que las empresas que no aumenten esa presencia no podrán llegar a ser realmente competitivas. Según una encuesta que realizamos a altos ejecutivos de todo el mundo, el talento de sus trabajadores es el elemento más importante para conseguir ser innovadores. Luego no se puede vetar a la mujer, porque entonces se pierde al menos la mitad de ese activo. Creo que ha habido importantes avances y que, en términos generales, vamos a mejor.

P. ¿Siguen cobrando más los hombres que las mujeres en determinados puestos a igual rango?
R. Sí. El pay-gap medio en Europa es del 17%. Un estudio que hicimos recientemente nos mostró que las mujeres que obtienen su primer trabajo tras acabar un MBA no preguntan durante el proceso de selección sobre el salario, mientras que los hombres negocian sus emolumentos desde un primer momento. Tenga en cuenta que eso, la negociación, es fundamental en los puestos altos, donde los salarios pueden no venir determinados por convenios. En ese primer empleo, la diferencia salarial sería de unos 4.600 dólares. De acuerdo con nuestra muestra, en cada promoción laboral posterior un hombre gana un 21% más, contra un 2% en el caso de ellas. Eso nos puede llevar, en una carrera laboral de 40 años, a una diferencia de unos 431.000 dólares. ¡Eso es mucho dinero! También hemos constatado que existe la percepción de que las mujeres le damos una importancia menor al salario, cuando le aseguro que no es así [se ríe].

P. La carrera de muchas mujeres se ve afectada por los periodos en que quedan inactivas por dar a luz. ¿Cómo se puede combatir eso?
R. Está claro que es un gran desafío. El 90% de los empleados más deseados (high-potential employees) sitúa las medidas de flexibilidad laboral como una prioridad para trabajar en una compañía. ¡Quienes no las apliquen estarán dejando escapar mucho talento! Al final se trata de hacer amigable el entorno de trabajo. Se debería combatir el presentismo y fomentar el trabajo por objetivos.

P. Ustedes se concentran en influir en las políticas de las empresas. ¿Cómo pueden contribuir al cambio los ciudadanos?
R. Creo que es imprescindible fomentar el diálogo social. Ustedes [en referencia a los medios de comunicación] son imprescindibles en este proceso. Importa mucho qué imagen ofrecen de las mujeres. Si el debate cala en la sociedad, las empresas tomarán medidas.

P. ¿Cree realmente que algún día habrá igualdad entre hombres y mujeres en la empresa?
R. Soy optimista. Hemos conseguido muchas cosas a lo largo de los años. Cuando nació Catalyst muchas de las cosas que hoy vemos eran impensables. Y creo que la situación mejorará mucho más.

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