jueves, 23 octubre 2014

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Tribuna

Emprender para innovar

Emprendedores y pequeñas empresas son una fuerza económica creciente que genera cerca del 65% del PIB global y da empleo a más del 90% de la población activa mundial. En España, emprender es una alternativa muy válida para salir de la actual crisis, un camino que muchos españoles, especialmente los jóvenes, empiezan a tomar para buscarse un futuro. Sin embargo, a pesar de que se perfila como una clara oportunidad, el nivel de emprendimiento en nuestro país no ha crecido tanto como podría suponerse en un contexto económico como el actual.

Según datos del estudio Global Entrepreneurship Monitor, la tasa de actividad emprendedora del año 2012 en España fue del 5,7%, lo que supone un ligero retroceso (2%) del emprendimiento entre los años 2011 y 2012. Aunque tampoco podemos decir que en España falten emprendedores, ya que en comparación con otros países de nuestro entorno, la tasa de emprendimiento española es bastante similar.

Junto a los datos de nuestra actividad emprendedora, quiero arrojar otro dato que me parece muy significativo: del total de la actividad emprendedora en 2012, un 72,3% obedeció a la oportunidad; sin embargo, una cuarta parte de la actividad sigue siendo motivada por la necesidad y el alto nivel de desempleo que afecta a España.

Ante estas cifras cabe preguntarse si toda esta actividad emprendedora, independientemente de su naturaleza, tiene las condiciones para desarrollarse en todo su potencial y contribuir plenamente al desarrollo económico y a la salida de la actual crisis. Pero sobre todo, este panorama me lleva a plantearme el que para mí es el mayor reto que tenemos hoy: ¿qué presencia tiene la innovación y qué papel juega en nuestro emprendimiento nacional? Es una constante que las economías de más alto desarrollo tengan un emprendimiento con un mayor componente de innovación, pero en España la innovación no es hoy por hoy un elemento destacado a la hora de emprender.

Aunque emprender y crear una empresa puede ser una solución en un momento de crisis y altas tasas de paro como estamos viviendo ahora en España, no es sencillo montar un negocio con éxito. Y en este punto comprobamos que, a través de la colaboración con grandes empresas y otras organizaciones de referencia, los emprendedores están viendo cómo sus negocios prosperan, sus productos llegan antes al mercado y pueden establecer relaciones con nuevos clientes que antes ni siquiera estaban a su alcance.

El compromiso de grandes empresas con la emprendeduría es una vía que las startups deben aprovechar. Tengo la suerte de trabajar en una de estas empresas comprometidas con los emprendedores y desde el año 2000 venimos demostrando la eficacia de trabajar con pequeñas start-ups de tecnología. En 2010 dimos un paso más en nuestro compromiso con los emprendedores y pusimos en marcha el Programa De Emprendedores Mundial, para poder trabajar de una manera más directa con las más innovadoras e interesantes start-ups a nivel mundial, aquellas que han desarrollado tecnologías disruptivas capaces de mejorar nuestro mundo. A través de este programa, ponemos a disposición de los emprendedores las herramientas necesarias para generar crecimiento y de manera exitosa captar oportunidades de negocio en mercados en crecimiento como el de la energía, la sanidad, el comercio y el desarrollo de las ciudades usando tecnologías como el cloud computing, la analítica de negocio y la informática móvil.

Somos conscientes de que la innovación que proviene de la comunidad de startups mundial es clave para la creación de un planeta más inteligente. Cuanto más sólida es la comunidad de startups en el mundo, mayor es la oferta de soluciones innovadoras que podemos ofrecer a nuestros clientes. Sin duda es necesario que haya emprendedores en España y desde todos los sectores debemos seguir contribuyendo a que se fomente la iniciativa y el riesgo asociados a la actividad emprendedora. Pero también es importante que las personas que se lancen a emprender puedan iniciar su proyecto con las máximas condiciones de viabilidad, estabilidad, asesoramiento y protección para evitar que inicien una aventura abocada al fracaso.

En España hay un comprobado talento y capacidad emprendedora. Sólo se necesita reforzar y transformar ese espíritu y habilidad con una mejor preparación específica en emprendimiento para aprender a gestionar el riesgo, identificar oportunidades y agudizar el ingenio competitivo; así como un mayor apoyo de la clase empresarial.

Todo ello es necesario si queremos en último término propiciar la innovación en el ámbito del emprendimiento y así iniciar el camino hacia el éxito y retornar al crecimiento económico.

 

Diego Segre es vicepresidente de software de IBM

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