viernes, 18 abril 2014

Está pasando

¿Muchas cuentas por pagar y poco presupuesto?

Claves para gastar menos dinero en la cesta de la compra

  • Anticipar la compra de determinados alimentos puede suponer un ahorro de hasta el 20%

Una cajera ayuda a un cliente a contar las monedas de euro en un supermercado.

(EFE)

En medio de la crisis económica que atraviesa el país, los españoles se las ingenian para mantener su ritmo de consumo. Una vez que llegan las cuentas por pagar comienzan las maniobras para lograr que el presupuesto cubra las necesidades básicas.

De hecho, el más reciente estudio sobre el sector de la distribución española y su comprador, presentado a principios de esta semana por la consultora Kantar Worldpanel, deja claro que los españoles han modificado sus hábitos de compra para hacer frente a la situación económica. Los cambios van desde los lugares que eligen para comprar, hasta los productos que facturan, destacando que hoy por hoy, los responsables de cocinar en el hogar, desperdician menos comida que antes, y por el contrario, almacenan la que sobra para consumirla luego.

En este sentido, la Asociación de Cadenas Españolas de Supermercados ha elaborado una guía con sencillas, pero eficaces recomendaciones para que los consumidores coman mejor, ahorren en la cesta de la compra y eviten el desperdicio de alimentos.

En resumen las recomendaciones de ACES son:

Elaborar una adecuada lista de la compra. Lo mejor es acompañarla con un ejercicio periódico de revisión de la despensa porque tan malo es almacenar en exceso, como encontrarse con la falta de un producto que se consumen en casa habitualmente. No hay que limitarse a comprobar lo que tenemos o no en stock, es el momento también de verificar el estado de conservación de los productos, sus fechas de consumo preferente, etc. y así evitar que hasta un 10% de lo que compramos acabe en el contenedor.

Aprovechar las promociones sobre todo en productos de larga duración. Anticipar la compra de determinados alimentos puede suponer un ahorro de hasta el 20% pero, en estos casos, hay que adquirir la cantidad que previsiblemente vaya a ser consumida dentro de un plazo razonable.

Atención con los envases, los de formato ahorro y familiar también permitirán una ventaja económica de en torno al 10%, pero sólo si se corresponden con el tamaño del hogar y su ritmo de consumo. Junto a los tradicionales hay multitud de envases auto cierre que son los más recomendables cuando se compran productos como los loncheados que se van a consumir poco a poco.

Para los productos frescos, donde se produce alrededor de un 40% del desperdicio, se sugiere valorar las opciones que ofrecen la mayoría de las cadenas. Por ejemplo, ¿Qué me conviene más? ¿Comparar en el autoservicio o elegir la fruta o verdura envasada en barquetas y con atmósfera protectora que suelen tener una duración algo superior?

Probar nuevas gamas de productos, pero para ello hay que leer bien las etiquetas y las denominaciones e ingredientes, especialmente en el caso de familias con dietas especiales, alergias o intolerancias.

Diferenciar bien entre las fechas de consumo preferente y de caducidad, en el primer caso el fabricante indica el tiempo que el alimento mantiene intactas sus propiedades organolépticas (olor, sabor, textura, etc.) sin que su ingesta posterior suponga un riesgo. Consumir cereales, arroz o especias después de esa fecha no es peligroso, pero puede que hayan perdido algo de aroma o textura. La fecha de caducidad se Indica en productos perecederos y con riesgo microbiológico como carnes y pescados frescos, los cuales no deben consumirse después de la fecha indicada porque hay riesgo de que el alimento se encuentre en mal estado.

Coloca los productos recién comprados detrás de los antiguos, en el caso de que aún quedaran existencias de compras anteriores.

Los productos congelados: conservarlos separados por familias (carnes, pescados, verduras, precocinados, postres), en su envase original y prestar atención a las condiciones de congelación en función de la potencia de los electrodomésticos.

Carnes y pescados: guardar dentro de la barqueta porque alarga su vida y cualidades. Si no, colocar en un recipiente hermético para evitar resequedad y mezclas de sabores y olores. Es recomendable guardarlos en la parte alta del refrigerador porque allí la temperatura suele ser menor.

Frutas y hortalizas: salvo en épocas de calor se mantienen bien a temperatura ambiente durante algunos días. El frío puede acelerar la maduración de algunos productos (plátanos y bananas, por ejemplo).

Resto de productos frescos: conservar a la temperatura y condiciones indicadas por los fabricantes y, de no indicarse nada, preferentemente en el refrigerador o en un lugar fresco, seco y al abrigo de la luz directa.

Saca del frigorífico sólo lo que vayas a utilizar para no volver a congelar un producto. Las carnes y pescados se descongelan mejor en el frigorífico a temperatura de 5º o en el microondas. Para el resto de productos es preferible seguir la misma sistemática aunque muchos platos preparados permiten directamente su cocción.

Cuantifica adecuadamente las raciones en atención a las cantidades aproximadas por comensal, ya que no es una buena práctica preparar sistemáticamente más comida de la necesaria a no ser que se tenga prevista su utilización.

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