miércoles, 23 julio 2014

Está pasando

Jyrki Katainen, primer ministro de Finlandia

“La solución a la crisis es lo que está haciendo Rajoy”

  • Reconoce que el proceso de ajuste es doloroso porque Finlandia también lo pasó
  • Considera que se están ayudando a corregir los errores de otros, como en Chipre

Gobierno de Finlandia

Jirki Katainen, primer ministro de Finlandia.

Katainen (1971) preside desde junio de 2011 uno de los gobiernos clave en la gestión de la crisis de la zona euro. Aunque su país es demográficamente pequeño (5,4 millones de habitantes), se ha colocado en el eje de mando con Alemania y Holanda gracias a la fortaleza de su economía, la máxima calificación de su deuda (triple A) y su defensa a ultranza de la disciplina presupuestaria.

Pregunta. En el sur de la zona euro se identifica a su país como uno de los principales aliados de Berlín. Y por tanto, responsable, de los presuntos errores cometidos en la gestión de la crisis.

respuesta. Es cierto que compartimos muchos puntos de vista con Alemana y Holanda, pero también con otros países.

P. ¿Y acepta que entre los tres han cometido errores?

r. Lo que estamos intentando es corregir los errores que han cometido otros durante años, no nosotros. En Chipre, por ejemplo, estamos colaborando para resolver un problema que ha sido generado por la irresponsabilidad de algunos inversores.

P. Su postura en la crisis de la zona euro, ¿responde a una lógica económica o a un cálculo electoral ante el surgimiento de un partido euroescéptico como Auténticos Finlandeses (Perussuomalaiset)?

r. Las últimas elecciones [2011] coincidieron con el programa de Portugal [un rescate de 78.000 millones de euros] y fue un tema de debate continuo durante la campaña. Y yo defendí en todo momento la necesidad de aprobar la ayuda, porque estoy a favor de la solidaridad europea. Por ese motivo, Perussuomalaiset se negó a participar en nuestra coalición de Gobierno. Pero es que en asuntos europeos no admito concesiones.

P. ¿Y los argumentos económicos?

r. Nuestra posición también es lógica desde el punto de vista económico. Nosotros tuvimos nuestra propia crisis económica, a mediados de los años 1990. Y la superamos sin pedir ayuda al Fondo Monetario Internacional. Por eso no entiendo el debate sobre austeridad y crecimiento. Necesitamos crecer pero si no se recorta gasto ni se aumentan los impuestos, ¿de dónde saldrá el dinero?

P. ¿Cuál es entonces la solución?

r. Seguir con las reformas para recuperar competitividad, como están haciendo el Gobierno de Mariano Rajoy. España está haciendo una progresión excelente.

P. Pero no se ven los resultados.

r. Comprendo que la opinión pública se pregunte cuándo va a comenzar la mejoría. Pero no hay otra opción. Hace falta recuperar la confianza, porque así se atraerán inversiones y se podrá crear empleo. Es una secuencia que no se puede alterar. Sé que es un proceso doloroso, porque nosotros también lo hemos sufrido. Pero hay que hacerlo.

P. ¿El problema era español?

r. No, España también ha sufrido por la inquietud que hubo en torno a la zona euro, pero esa sombra se ha disipado bastante. Por eso me decepciona que el caso de Chipre haya vuelto a generar nuevas incertidumbres.

P. Entre otras cosas, porque se habló de imponer pérdidas a todos los ahorradores.

r. Nosotros no lo propusimos.

P. ¿Quiénes son “nosotros?

r. Finlandia.

P. ¿A quién se le ocurrió?

r. No lo sé.

P. ¿Pero está a favor de que haya pérdidas para las cuentas con más de 100.000 euros?

r. Cuando se observa la estructura de los depósitos en Chipre, se ve claramente que la media es demasiado alta [80.000 euros por cuenta frente a 39.000 euros en España y 30.000 euros en la UE] como para tratarse simplemente de ahorros. Se trata de inversores y, por tanto, en una economía de mercado es normal que los inversores asuman, llegado el momento, parte de la responsabilidad porque no podemos seguir cargando toda la factura sobre los contribuyentes.

P. ¿No temen que el caso chipriota desestabilice de nuevo la zona euro?

r. No veo riesgo de contagio. Chipre es un caso muy especial con un enorme sector financiero [equivalente al 800% del PIB, más del doble de la media europea].

“Estoy totalmente en contra de mutualizar la deuda de la zona euro”

P¿Cree que se puede superar la crisis de la zona euro sin algún tipo de mutualización de la deuda, como los eurobonos o el fondo de redención de deuda?

REstoy totalmente en contra de la mutualización de la deuda, porque me parece una solución injusta.

P¿Por qué?

RPorque diluye la responsabilidad de los países y beneficia por igual a los que hacen reformas y ajustes y a quienes no toman medidas.

P¿No contribuirían los eurobonos a aliviar la crisis?

RAl contrario. De hecho, durante casi 10 años hemos tenido eurobonos de facto, porque Grecia pagaba los mismos tipos de interés que Alemania. Y eso ha contribuido a acumular desequilibrios y generar un endeudamiento insostenible, que ahora debemos corregir con ajustes muy dolorosos.

PPero la prima de riesgo puede llegar a ser insoportable.

RNecesitamos que el mercado imponga una cierta disciplina, para evitar que se cometan excesos de nuevo.

P¿No teme el impacto político de la crisis si se prolonga aún más?

RNos preocupa que se pierda la legitimidad del proceso de integración europeo. Y ese riesgo existe, porque ahora hay países que se sienten desvalidos y echan en falta la solidaridad del resto, mientras que otros consideran que ya han pagado demasiado y quieren parar. Debemos superar esa brecha.

P En mayo de 2014, habrá elecciones al Parlamento Europeo. ¿Cree que puede haber a nivel continental un voto de castigo a los partidos convencionales como ha ocurrido en las elecciones en Italia?

RFalta todavía más de un año y creo que para entonces habrá mejorado la situación económica. Es más, para finales de este mismo año podrían aparecer ya signos positivos que anticipen la mejoría.

Un gobierno muy joven, sin traje ni corbata

Pocas veces acude un periodista a entrevistar al líder de un país sin trajearse en la medida de lo posible. Y aún menos frecuente es que el entrevistado se presente con ropa deportiva, como el primer ministro finlandés, Jyrki Kaitanen, durante el encuentro que mantuvo con CincoDías el pasado sábado (23 de marzo) en Sariselka, una estación de esquí en la Laponia finlandesa.

En ese remoto lugar (mil kilómetros al norte de Helsinki), Katainen celebra desde 2010 una cumbre informal con algunos de sus homólogos y colegas europeos, para debatir sin agenda ni asesores y, sobre todo, sin tabúes, la coyuntura política y económica del momento.

Durante la cita, se impone una etiqueta de sencillez y comodidad a la medida de los anfitriones, con Katainen y su ministro de Asuntos Europeos, Alexander Stubb (1968), como maestros de ceremonias.

Ambos forman parte de uno de los gobiernos más jóvenes de Europa, en el que la ministra de Finanzas tiene 37 años y el titular de Defensa cumple 34 pasado mañana. Europeístas, políglotas y seguros de sí mismo sin síntomas visibles de arrogancia. Convencidos, eso sí, de que Finlandia se ha abierto un hueco entre los grandes gracias a su apuesta por la educación (lideran el ranking PISA cada año), la creatividad de sus empresas (Nokia se reconvirtió en gigante mundial de la telefonía móvil tras producir papel, cables y caucho) y la importante presencia de sus multinacionales en sectores tan variados como ascensores (Kone), papel (StoraEnso) o maquinaria (Metso).

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