miércoles, 1 octubre 2014

Está pasando

El rescate reduce a la mitad el sector financiero chipriota

La zona euro da un escarmiento en Chipre a los paraísos fiscales

  • Impone al Gobierno de Nicosia una jibarización del sector
  • Fin a la aventura de la isla como centro financiero internacional
  • El Gobierno chipriota aplaza al lunes la sesión de urgencia

(Reuters)

El presidente chipriota Nicos Anastasiades (derecha) se reúne con su gabinete el 17 de marzo de 2013 para deliberar por el rescate bancario.

El sector financiero chipriota ha llegado a pesar casi el 800% del Producto Interior Bruto (PIB) de la isla (que asciende a 17.900 millones de euros) en una alocada carrera por atraer depósitos e inversiones con la promesa de jugosos intereses y escaso respeto a las normas de transparencia internacional.

Tras la intervención pactada por el Eurogrupo, el BCE y el FMI, los activos de la banca chipriota se reducirán a menos de la mitad en un plazo de seis años, según el acuerdo alcanzado en Bruselas en la madrugada del sábado.

La reducción incluye una pérdida para los ahorradores, locales y extranjeros, de unos 5.800 millones de euros de los 68.000 millones depositados en las entidades financieras del país. Todos esos depósitos soportarán una pérdida, en forma de tasa, de hasta el 9,9% para los depósitos de más de 100.000 euros y del 6,7% para los que estén por debajo de esa cifra.

La medida no tiene precedentes en la historia de la crisis del euro. Y resultará especialmente dolorosa para los depositantes locales, que suman 42.000 millones de euros, y en particular para los hogares chipriotas, que suponen más del 50% de esa cifra. La alternativa, según afirmó el sábado en un comunicado el presidente de Chipre, Nicos Anastasides, hubiera sido la bancarrota de los dos principales bancos de la isla. Y la consiguiente quiebra del Estado al no poder hacer frente a la garantía de los depósitos hasta un mínimo de 100.000 euros por cliente, como marca la ley europea. Para los clientes con ahorros por encima de esa cantidas, las pérdidas hubieran sido del 60% no del 9,9%, según Anastasides.

Pero el impacto político y económico de la media resulta impredecible tanto en la isla como en el resto de la zona euro. El experimento pone en duda la supuesta garantía de los depósitos, que se suponían a salvo de cualquier rescate financiero. Fuentes del sector finaciero advierten que sienta un "precedente muy peligroso al castigar solo a los depósitos y no a los acreedores seniors".

La eurozona, a instancias de Berlín, ha preferido exponerse al riesgo de un rebrote de la crisis con tal de rebajar la factura del rescate y de enviar una seria advertencia a las autoridades que, como el Gobierno y el Banco central de Chipre, han tolerado durante años el desarrollo de unas prácticas financieras insostenibles. En vísperas del rescate, algunos bancos chipriotas todavía ofrecían rendimientos del 5% para los depósitos de residentes y del doble para los no residentes.

Por lo pronto, se espera una estampida de esos ahorradores procedentes de fuera de Chipre. El Eurogrupo, sin embargo, no parece inquieto por esa posibilidad. “Tras el rescate el sector financiero chipriota no se parecerá en nada al actual y será más o menos como el del resto de la UE”, señalan fuentes comunitarias.

La banca chipriota, en efecto, presentaba características muy especiales. En enero de este año, cuando los rumores de un rescate con quita incluida eran ya imparables, la isla todavía albergaba casi 21.000 millones en depósitos de ciudadanos de fuera de la UE y otros 4.700 millones de ciudadanos del resto de la UE, según los datos del Banco central de Chipre. Casi un tercio del total de los depósitos (68.000 millones de euros), según la misma fuente, están denominados, además, en monedas distintas al euro (dólar y libra esterlina, sobre todo), lo que da idea de la internacionalización de la banca chipriota.

La quita a los ahorradores denota la firme voluntad de algunos socios de la zona euro, con Alemania a la cabeza, de aprovechar los rescates para terminar con situaciones anómalas como la banca chipriota. En el punto de mira figuran los regímenes fiscales ventajosos, los centros financieros relajados o las burbujas especulativas con dudoso valor añadido. "El objetivo, en Chipre, es ampliar la base imponible", ha sido la explicación dada para justificar la tasa a los depósitos por Jörg Amussen, del comité ejecutivo del BCE, y uno de los principales negociadores del rescate. El plan incluye un aumento del impuesto de sociedades (del 10% al 12,5%) en un país con la tasa efectiva de imposición a las empresas más baja de la zona euro y solo por delante de Bulgaria en el conjunto de la UE.

La operación quirúrgica avanza a golpe de rescate. En Irlanda, el sector financiero también llegó a pesar el 850% del PIB y sus ciudadanos financian ahora con sus impuestos un rescate de hasta 85.000 millones de euros. En España la factura con Europa de los contribuyentes asciende ya a 40.000 millones de euros tras una burbuja inmobiliaria que elevó el peso del sector financiero hasta el 337% del PIB, por encima de Alemania (326%), la mayor economía de Europa.

Y la zona euro, salvando las distancias con el caso chipriota, alberga todavía otras anomalía, como Luxemburgo, un país de 400.000 habitantes con un sector financiero equivalente al 2.600% del PIB del país. O Holanda, con una deuda privada casi el doble que la alemana, en términos proporcionales, y un sector financiero que es cuatro veces su PIB. 

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