jueves, 23 octubre 2014

Está pasando

Entrevista a Jaime García-Legaz, secretario de estado de Comercio

“España puede crecer a final de año gracias al sector exterior"

  • Está exultante un día después de presentar los datos de cierre de la balanza comercial en 2012. Las exportaciones crecieron al nivel más alto de los últimos 41 años y el déficit se ha reducido a la cifra más baja desde la entrada en la zona euro en 1999.

Con estos datos, el déficit por cuenta corriente, que mide las necesidades de financiación de la economía española, ha empezado a registrar tasas positivas en agosto. "Y eso siempre ha sido un indicador adelantado de recuperación, ya que apunta a que tu economía se ha saneado. Las series de las últimas crisis demuestran que desde que se ha empezado a tener superávit corriente, el crecimiento ha vuelto en uno o dos años. Por lo tanto, España puede crecer ya a final de año gracias al sector exterior, aunque ese plazo dependerá del contexto económico internacional y de la política fiscal”, apunta García-Legaz (Murcia, 1968). Independientemente de si ese plazo se cumple o se retrasa, el secretario de Estado de Comercio recalca que el logro del superávit corriente trasluce que España está resolviendo sus problemas de competitividad.

Pregunta. ¿Qué balance hace del cierre del sector exterior en 2012? ¿Cómo explica que las exportaciones hayan crecido un 3,8% pese a que la zona euro, que recibe la mitad de las ventas, esté en recesión?

Respuesta. La interpretación es muy positiva. Los datos no son malos porque ves que en los últimos meses del año, cuando la recesión se agudiza en Europa y cuando Alemania tiene crecimiento negativo, las exportaciones españolas crecen. Las ventas remontan, pese a la recesión y eso es una buena señal. Y lo único que puede explicar esto es que has acelerado tu ganancia de competitividad. En segundo lugar, la diversificación de las exportaciones es el factor más importante y el que explica que las exportaciones fuera de la UE hayan crecido trece puntos desde el inicio de la crisis. Este es, sin duda, el dato más brillante del sector exterior en este momento. El tercer factor es el crecimiento del número de empresas. Que tu tengas a finales de 2012 un 12% de crecimiento y 12.000 empresas más exportando en un solo año es un buen dato. El reto es perseverar en el primer elemento: Europa es un mercado muy maduro, en el que es muy difícil hacer grandes cambios en la política comercial, por lo que se trata de desplazar a tus competidores a través de ganancias de competitividad porque tus costes bajan.

"La ley de unidad de mercado respeta la Constitución"

P Las autonomías han recibido con recelo el anteproyecto de ley de Unidad de Mercado, cuyo principal objetivo es eliminar trabas para la prestación de servicios. ¿Puede sufrir cambios?

R Creo que la ley es muy respetuosa con las competencias de las autonomías. Que es 100% constitucional no tenemos ninguna duda, de hecho en la elaboración se ha implicado el servicio jurídico del Estado con sus mejores efectivos. En lo fundamental no va a tener cambios. Toda propuesta coherente o sensata la aceptaremos, pero el texto está bien orientado. Algunas autonomías nos han hecho llegar alguna objeción, pero no hay ninguna enmienda a la totalidad.

P En julio se aprobó un decreto para impulsar la libertad de horarios comerciales en las ciudades turísticas, ¿se ha detectado algún problema en su implantación?

R El decreto establecía un periodo de seis meses para que los ayuntamiento definieran zonas con libertad de horarios y que las autonomías los aprobaran. Ese periodo se ha cumplido ya y todas las ciudades, menos Barcelona, han definido sus zonas con más o menos ambición. La legislación catalana en la que se ampara Barcelona ha sido recurrida ante el Tribunal Constitucional.

P ¿Seguirá apostando el Ejecutivo por la libertad de horarios en el comercio?

R Siempre hemos defendido que el principio de libertad es el que debe regir el comercio. Es un debate que se plantea en muchas ocasiones con estrechez de miras enfrentando formatos y argumentando que más libertad es perjudicar al pequeño comercio. Ese es un debate superado porque hay una realidad que se llama internet. Las ventas del comercio electrónico no tienen crisis, crecen un 20% y están abiertas los 365 días. Debemos centrarnos en ayudar al pequeño comercio para que pueda adaptarse a ese entorno.

P. ¿Existe margen para seguir ganando competitividad frente a otros países competidores?

R. Hemos recuperado mucho de lo perdido, sobre todo en 2007, y se ha acelerado en 2012 (2,6 puntos ganados), pero eso no es suficiente. Necesitamos recuperar más y eso exige más esfuerzos por dos vías: una es la moderación salarial y la otra la reducción de precios. Hay que asumir que en un país como España que se ha empobrecido no es posible que todo el mundo siga ganando lo mismo, la moderación salarial es imprescindible. Eso exige pasos adicionales, pero es mucho mejor esa vía de ganar competitividad que por la destrucción de empleo. Esta última vía es mucho más nociva económica y socialmente.

Si los salarios se contienen, eso se traslada de forma inmediata a los precios. Cuando hay moderación salarial, puedes no subir tus precios e incluso puedes bajarlos y como tus competidores siguen subiéndolos, ahí es donde estás ganando competitividad. Los 2,6 puntos de 2012 vienen porque nosotros ya no subimos nuestros precios y los demás sí. O los bajamos y los demás los suben. Eso es justo lo contrario de lo que pasó entre 2005 y 2007, cuando nuestros precios subían un 4% y en Alemania o estaban congelados o crecían un 1%. Perdimos tres puntos en un solo año. Eso fue letal.

P. Excepto Alemania, el resto de grandes países de la zona euro está estancado o creciendo a tasas negativas. Allí destinamos casi la mitad de nuestras ventas, ¿cómo puede afectarnos el hecho de que esa situación recesiva se prolongue?

R. La zona euro está en recesión. Lleva unos meses en esa situación y pese a eso nuestras exportaciones se están comportando razonablemente bien. Si la exportación a la zona euro sigue en esa línea, la evolución del conjunto de las exportaciones va a ser razonablemente buena. La evolución sería mucho mejor si la zona euro recuperara pulso económico. El crecimiento de nuestro sector exterior está limitado, por lo tanto, por la evolución de esa región. Lo que las autoridades económicas alemanas dicen es que Alemania ya está recuperando el pulso, que va a volver a crecer en breve y que a lo largo de este año van a remontar y prevén retomar crecimientos del 2% en no muchos trimestres. Si Alemania tira y España empieza a dar señales de final de recesión, lo normal es que Francia se sume a ese crecimiento. Es muy difícil que Francia, un país muy interconectado comercialmente con todo el resto de Europa, se convierta en una isla.

P. Precisamente este último país es el que ha alertado sobre la apreciación del euro y el impacto que puede tener en la recuperación europea. De hecho, Merkel advirtió el jueves que una revalorización de la moneda única podría llevarse por delante las expectativas de recuperación.

R. Un euro apreciado con la economía europea creciendo al 2% es un problema menor. Un euro apreciado con una economía en recesión pues es otro tipo de problema. La cuestión es que creo que es muy peligroso desde el punto de vista de la responsabilidad comenzar a culpar a los tipos de cambio de los problemas. Ese discurso de que tenemos que devaluar nuestra moneda porque así no podemos crecer, o la culpa de la recesión está en un tipo de cambio sobrevalorado, es un discurso peligrosísimo. Es el discurso que en los años 30 convirtió una gran recesión en una gran depresión, con las devaluaciones competitivas, que fueron la antesala del proteccionismo comercial. Si el debate económico comercial se desplaza desde las reformas estructurales, la consolidación fiscal o la apertura comercial a si el problema está en que unas divisas están apreciadas, me parece que entramos en un terreno peligroso y contraproducente. Europa no debe contribuir a fomentar ese debate porque no le conviene a nadie.

P. Ese impulso de las exportaciones se topa este año con un fuerte recorte del presupuesto, en especial para las políticas de promoción de las exportaciones. ¿Cree que eso puede suponer un freno a la mejoría del sector exterior?

R. Las dotaciones presupuestarias para promoción son importantes, pero no son la panacea ni el instrumento más importante para conseguir que tus exportaciones crezcan. El presupuesto más grande que nunca tuvo España fue en 2007, cuando tuvimos el mayor déficit comercial. Es mucho más importante que las empresas sean competitivas, poner en marcha reformas estructurales que te aporten competitividad que no tener 50 o 100 millones de euros para hacer promoción. Cuando se gastaba mucho, quizá no se medían los resultados. Ahora lo evaluamos todos y los que no funcionan, los modificamos o los suprimimos. Mas importante que el presupuesto público para exportación son las reformas estructurales para ganar competitividad. Y voy a poner un ejemplo: si una reforma nos permite que el precio de la luz no suba un 20%, eso es mucho más efectivo sobre las exportaciones industriales que no tener 30 o 40 millones para internacionalización. Las dotaciones son útiles, las ferias o las misiones son importantes, pero un error que se cometió en el pasado fue desentenderse de las políticas de competitividad y pensar que solo con promoción se podía conseguir un impulso del sector exterior.

P. ¿En qué países se van a concentrar los esfuerzos este ejercicio?

R. Lo que tenemos claro es que no vamos a regar a manta, sino que vamos a elegir aquellos que tiene más sentido darles prioridad. La lista va cambiando ligeramente. Seguirán Marruecos, Argelia, EE UU, Corea del Sur, India o China y se unirán otros nuevos como Indonesia o Singapur, que pasan a ser mercados prioritarios. Queremos estar seguros de que los programas se dirigen a objetivos concretos y a países que son donde las empresas españolas pueden ganar mucho.

P. Muchas voces críticas han achacado la reducción del déficit casi en exclusiva al desplome de las importaciones por la menor demanda interna ¿Comparte esa opinión?

R. Claro que hay una parte de la caída de las importaciones que obedece a la demanda interna, pero no es la única ni la más importante. Se está produciendo un efecto sustitución de productos importados por nacionales. Hace cinco años ibas a un supermercado y la mayoría del producto fresco (fruta o verdura) era importado de Chile, Ecuador o Brasil. Ahora vas a la misma superficie y la inmensa mayoría son productos españoles. Consumimos menos fruta y verdura, quizá sí, pero las manzanas que venían de Ecuador ahora llegan de aquí.

P. EE UU y Europa han iniciado las negociaciones para sellar un acuerdo de libre comercio. ¿Qué impacto puede tener en España?

R. Es una enorme oportunidad para España. Somos de los países potencialmente más beneficiados, junto a Alemania y Reino Unido. EE UU es un mercado donde las exportaciones españolas se comportaron muy bien, con un crecimiento del 14%, pero todavía tenemos muchas oportunidades. Solo en Miami tenemos 300 empresas en banca, energía, infraestructuras, pero hay mucho camino por recorrer. El español es un idioma en auge y EE UU es una nación próxima con la que tenemos muchos vínculos.

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