sábado, 1 noviembre 2014

Está pasando

Anunciará que el déficit se situó en 2012 en torno al 7%

Rajoy quiere un debate sobre el estado de la economía

  • Confirmará una fuerte reducción de los números rojos “por el sacrificio de todos”
  • El Gobierno espera recuperar el crecimiento este año tras las reformas bancaria y laboral

JAVIER BARBANCHO (REUTERS)

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, en el Congreso de los Diputados.

El presidente del Gobierno quiere que el debate sobre el estado de la nación se convierta en un debate sobre el estado de la economía. Tras ver las primeras luces al final del túnel con la seguridad de que no se trata de ‘un mercancías que viene de frente’, de que no son las señales engañosas de la fallida salida de la crisis de 2010, Mariano Rajoy quiere mantener centrado el debate político en el asunto que lo acapara desde que llegó a La Moncloa: cómo salir de una crisis que ha entrado en el año sexto de destrucción de empleo y riqueza.

Pero han surgido acontecimientos nuevos que el presidente no podrá obviar, porque saltan del seno de su propio partido y apuntan directamente a su cargo, y que tienen su espacio garantizado en el debate parlamentario que arranca hoy. Todos los grupos de oposición, sobre todo el PSOE, quiere convertir los casos de corrupción en el epicentro del debate, amén de explotar la debilidad de la economía en materia de creación de empleo, y pedirá explicaciones al presidente por la supuesta financiación ilegal del PP y los supuestos sobresueldos a sus dirigentes.

El Gobierno no quiere dejar en segundo plano la “sensación de corrupción política generalizada”, y propondrá unas cuantas medidas para atajarlas; pero sí quiere evitar que esta cuestión sofoque, ningunee y oscurezca lo que el presidente considera “los éxitos económicos que han proporcionado los sacrificios encajados por los españoles” en 2012.

El presidente defenderá desde la tribuna que “la situación económica de España de hoy nada tiene que ver con la que tenía hace un año”, por mucho que haya persistido una voraz destrucción de empleo. A su juicio, hay datos ciertos que atestiguan que la percepción financiera de España ha cambiado ya notablemente en el exterior, y ahora hay que volcar los esfuerzos “para recuperar el estado de ánimo en el interior del país”, tal como admitía ayer el portavoz del Grupo Popular del Congreso, Alfonso Alonso.

Mariano Rajoy mantiene los tempos fijados en el proyecto de Presupuestos de 2013 para la economía española, que indican que podría estabilizarse en la parte central de este año, para crecer en tasas intertrimestrales en los últimos meses del ejercicio. Se trata de un timing elogioso para los políticos, pero insatisfactorio para la población, puesto que la generación de empleo no aparecería en todo este año, pese a que la reforma laboral y la devaluación acelerada de costes hayan cambiado para siempre la elasticidad del empleo.

¿Quién controla a los partidos?

El presidente del Gobierno planteará hoy una serie de medidas para reforzar la transparencia de la vida política, y buscará un compromiso de todas las formaciones para impedir la llegada a sus estructuras de personas cuya única intención sea lucrarse.

A juicio del Gobierno, los casos de corrupción “son hechos del pasado”, y deben ponerse mecanismos que impidan que se reproduzcan en el futuro. Entre ellos pretende reforzar el control de los recursos de los partidos políticos, con la posibilidad de someterlos a la fiscalización de la Intervención General del Estado, dado el retraso tradicional del Tribunal de Cuentas. Además, se amplificará el foco de la Ley de Transparencia con nuevas medidas aportadas por los informes del Centro de Estudios Políticos y Constitucionales.

Por lo que se refiere a los casos abiertos, Rajoy, como el PP, quiere que la justicia haga su trabajo.

El presidente del Gobierno agradecerá en este primer debate sobre el estado de la nación desde el banco azul el sacrificio económico de todos los españoles, tanto los que lo han hecho silenciosamente como los que han llevado sus protestas legítimamente a la calle, fundamental para “tener enderezado el control del gasto público y del déficit fiscal”, que, en caso de no haber hecho nada, superaría ahora el 11%, tal como reconoció a fin de año. Rajoy ofrecerá una primera estimación del déficit de 2012, que podría estar “en el 7% o unas décimas por debajo” (el compromiso era llegar al 6,3%), pero logrado “en un contexto de severa recesión económica”. Esta progresión y el convencimiento del mercado financiero de que proseguirá, unida a la reforma bancaria auxiliada con fondos europeos, abaratará más aún la financiación del Estado y bancaria para estimular el crecimiento. Para ello, anunciará un vasto programa de crédito a las pymes con la ayuda del ICO, el BEI y la banca (ver pág. 18). Exhibirá también la acelerada recuperación del comercio exterior, que puede devolver a España al superávit corriente.

Aunque no habrá más mención a los compromisos de Europa con España que los arrancados en materia presupuestaria para el siguiente periodo presupuestario, en el que España mantendrá la condición de perceptor neto de fondos, con un programa especial para empleo juvenil y emprendimiento, Rajoy espera una relajación de los plazos de consolidación fiscal (que afectará a más países, puesto que son varios los que han tenidos desviaciones fiscales en 2012).

De lograrla y recuperar la vuelta a un crecimiento sostenido para 2014 y siguientes, el presidente del Gobierno quiere recuperar el compromiso de cumplir algunas de las promesas electorales (fundamentalmente las bajadas de impuestos para estimular la actividad) que hasta ahora ha incumplido “para cumplir con mi deber”, tal como admitió este mes.

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