miércoles, 30 julio 2014

Está pasando

Desempleo juvenil

El 91% del empleo destruido en la crisis es de menores de 35 años

  • La ocupación crece entre las mujeres de entre 50 y 69 años desde 2008

Ballesteros (EFE)

La ministra de Empleo y Seguridad Social, Fátima Báñez (c); el presidente de la CEOE, Juan Rosell (4i), y los secretarios generales de UGT, Cándido Méndez (4d), y de CCOO, Ignacio Fernández Toxo (2d), durante la reunión en el marco del diálogo sobre la Estrategia de Emprendimiento y Empleo joven en la sede del Ministerio en Madrid.

La crisis se ha llevado por delante en España 3,5 millones de empleos desde finales de 2007. Esto no ha afectado a todos por igual, ni mucho menos. Es más, la elevada tasa de paro juvenil del 55% se explica por un dato estadístico: el 91% de todos los empleos destruidos en los últimos cinco años (3,2 millones) los ocupaban menores de 35 años, según los datos oficiales de la Encuesta de Población Activa (EPA).

A esto se le añade la destrucción de otro medio millón de empleso de trabajadores de entre 35 y 49 años. Pero el recorte de ambos colectivos se compensó con más de 217.000 puestos creados para mayores de 49 años en adelante.

Esto refleja otro efecto del desmantelamiento del empleo juvenil. Se trata de la incorporación al mundo laboral de las mujeres de más edad, muchas de ellas madres de estos jóvenes o esposas de los despedidos más mayores, sobre todo en el último año.

De hecho, en el colectivo de personas de entre 50 y 59 años se han creado 213.300 puestos de trabajo en los cinco años de la crisis;y otros 22.200 entre aquellos que tienen 65 y 69 años.

Y esta generación de puestos de trabajo se explica toda por el empleo femenino: en el periodo 2008-2012 la ocupación de mujeres de entre 50 y 69 años aumentó en 367.700 trabajadoras; mientras que entre los hombres de la misma edad se destruyeron 151.300 puestos de trabajo.

¿Donde se ha colocado todas estas mujeres?. Pues muchas de ellas en el sector público donde se ubicaron más de la mitad de todos los empleos generados entre las mujeres de este grupo de edad a lo largo de toda la crisis.

En concreto, en empresas de servicios relacionadas, sobre todo, con la regularización del empleo de las administraciones local y autonómicas, fundamentalmente hasta el tercer trimestre de 2011, cuando se produce un punto de inflexión y con la recaída de la actividad empieza a destruirse también empleo en el sector público. Si bien estos recortes afectaron netamente a los hombres, ya que el empleo público de mujeres mayores de siguió creciendo también en 2012.

Según la tesis del catedrático de Economía Aplicada de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) Josep Oliver la crisis española ha tenido dos momentos diferenciados en materia de destrucción de empleo. “En un primer momento –explica Oliver– que dura desde finales de 2007 al verano de 2011, la crisis fue fundamentalmente industrial y de la construcción, por lo que los puestos que desaparecieron masivamente fueron los de hombres jóvenes y de baja cualificación. En esta época se recortaron unos 2,1 millones de empleos. Tras el verano de 2011, el colapso de la confianza en el mercado de deuda español provoca una segunda recesión que traslada la destrucción de empleo al sector servicios, lo que feminiza los ajustes de empleo que empiezan a afectar más a las mujeres y eleva algo el nivel de formación del la ocupación que desaparece”.

El efecto de la reforma

Junto a todo esto, se observa también un posible efecto de la reforma laboral en lo ocurrido en el mercado laboral. La reforma llega en febrero de 2012, cuando ya se había iniciado la segunda recesión y la destrucción de empleo había empezado a derivarse con más intensidad hacia el sector servicios y el sector público.Esto hace que los recortes afecten más a varones padres de familia, con contratos indefinidos que estaban más protegidos por la legislación laboral antes de la reforma.

Se duplica el tiempo parcial involuntario

Otro de los efectos de la crisis es que el poco empleo que se ha creado, concentrado en el colectivo de mujeres de más edad, ha sido de muy baja calidad. Esto se nota fundamentalmente en el auge del empleo a tiempo parcial, que ha aumentado durante la crisis en 215.600 personas. Así, el 15,3% de los ocupados tiene ahora un contrato de media jornada, frente al 11,6% que lo tenían antes de la crisis actual.

Pero más llamativo que este aumento es el motivo por el que se tiene un empleo a media jornada. Según la Encuesta de Población Activa (EPA) que indaga sobre esta cuestión, el 60% de las personas que hoy tienen un trabajo a tiempo parcial es porque se han visto forzados a ello por no encontrar uno a jornada completa y no por propia elección.

Esto supone un fortísimo incremento respecto a lo que ocurría justo antes de la crisis, cuando los trabajadores a media jornada forzosos eran sólo el 31%, justo la mitad que ahora.

En cualquier caso, el no encontrar un trabajo a jornada completa es el principal motivo de esta situación, muy por delante de otros como no querer trabajar tantas horas, estar asistiendo a cursos de formación, estar enfermo o cuidar niños o mayores.

De hecho, entre 2008 y 2011 antes de aprobarse la nueva normativa laboral, los ajustes de empleo afectaban en un 94% a jóvenes menores de 35 años;mientras que si se tienen también en cuenta los 850.000 puestos destruidos en 2012, este porcentaje disminuye al 91% citado inicialmente, tres puntos menos en un solo año, lo que apunta a que la reform facilita el despido del colectivo de los trabajadores de edades medias.

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