viernes, 28 de noviembre de 2014

Está pasando

La divisa europea se sitúa en torno a los 1,34 dólares

Los expertos piden a Draghi más actos y menos palabras para frenar el euro

  • La vuelta al crecimiento en Europa requiere un euro competitivo. Pero ahora sucede justo lo contrario: la moneda común sube frente a sus competidoras. El BCE asegura que controlará los avances del euro, pero los expertos creen que esta vez las palabras no bastan y tendrá que tomar decisiones en firme, como bajar tipos o comprar deuda, si quiere frenar el euro.
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REUTERS

Europa está preocupada por el fortalecimiento del euro a costa, en gran medida, de las políticas expansivas de Japón y Estados Unidos que deprecian sus divisas. A golpe de compra de activos, inyecciones de liquidez y tipos cercanos a cero, las monedas competidoras del euro han caído en los últimos meses trasladando los flujos de dinero hacia la moneda común, que tocó a principios de febrero los 1,36 dólares, su máximo desde noviembre de 2011.

En un momento en el que la Unión Europea calienta motores para regresar al crecimiento a finales de este año, hace falta justo lo contrario: un euro menos fuerte que no sea una amenaza para la competitividad de las exportaciones (especialmente en el caso de economías más débiles como la española, dependiente del sector exterior). Por eso, en la conferencia de prensa del pasado jueves posterior a la decisión de dejar intactos los tipos de interés en el 0,75%, el presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, dijo de nuevo unas palabras clave que siguen la estela de las ya históricas pronunciadas en verano para salvaguardar el euro y apaciguar las tensiones en los mercados de deuda. Esta vez afirmó que "vigilará de cerca" los avances del euro, aunque está convencido de que su apreciación es un "signo de vuelta de la confianza". El mensaje del banquero italiano frenó en seguida la divisa europea, que bajó desde el 1,35 hasta el nivel de los 1,33 dólares.

Una vez más, el efecto Draghi contribuyó a calmar los temores del mercado sobre el euro. Pero la anestesia ha sido momentánea, sobre todo después de que ayer el BCE alejara la posibilidad de una intervención en el mercado al asegurar que "la guerra de divisas es algo exagerado". Con ello, el euro supera de nuevo los 1,34 dólares. En este escenario, los expertos creen que ahora las simples palabras no son suficientes y el BCE tendrá que tomar medidas concretas, como rebajar tipos o comprar deuda, si quiere evitar la escalada del euro.

De sobra es sabido que la actual estrategia del BCE dista mucho de la del Banco de Japón y la Reserva Federal (Fed). "El tipo de cambio no constituye un objetivo de la política monetaria, aunque es un elemento importante para el crecimiento y la estabilidad de precios, por lo que tenemos que ver si esta apreciación es sostenida", sostiene Draghi.

Miguel Paz, director de gestión de Unicorp Patrimonio, tiene claro que si bien parece que "cuando Draghi habla no hace falta que actúe, este vez sí tendrá que actuar si quiere que el euro se deprecie porque por sí solo no puede". Una de las vías, sugiere Paz, es prestar más dinero, pero "es complicado cuando los bancos están adelantando las devoluciones para demostrar fortaleza".

Para José Luis Martínez Campuzano, estratega de Citigroup en España, "el mensaje (de Draghi) es claro y su inicial impacto también". De hecho, el euro se ha relajado algo y, según este experto, el aumento de la incertidumbre política en la zona euro podría llevarlo a niveles más estables frente al dólar en torno al 1,30. "Pero es evidente que hay factores que se escapan de las manos del BCE, como la presión de efectivo por la que han optado otros bancos centrales", recalca. Así, para minimizar el impacto podría tener que "recortar los tipos de interés, quizá en el trimestre del año, y mandar un mensaje más contundente de que los niveles actuales (del euro) no son apropiados", apunta Campuzano.

Desde ATL Capital, Susana Felpeto, apunta que si los bancos centrales de Japón y Estados Unidos apuestan por una divisa débil, el "BCE tendrá que tomar medidas similares, como rebajas de tipos o compras de deuda, aunque no parece que se vayan a hacer a corto plazo", dice.

El G7 deja al mercado el tipo de cambio

El grupo de los países más industrializados del mundo, el G7, reiteró ayer su compromiso a no utilizar instrumentos de política económica para influir en los precios de las divisas y a dejar que sea el mercado el que determine el tipo de cambio.

La declaración conjunta responde a los crecientes temores sobre una guerra de divisas global, que trasladó este lunes al Eurogrupo el ministro de finanzas francés, Pierre Moscovici, al denunciar "prácticas agresivas" de algunos socios que han provocado una revalorización del euro.

"Nuestras políticas monetarias y presupuestarias han estado y seguirán estando orientadas a cumplir nuestros respectivos objetivos nacionales, y no tendremos como objetivo los tipos de cambio", reza el comunicado del G7.

Precisamente, los riesgos sobre las devaluaciones competitivas será uno de los temas clave que debatirá el G20 en Moscú a finales de esta semana. ¿Se intentará buscar una estrategia común para evitar entrar en una guerra cambiaria? A juicio de Paz, "será un foco de incertidumbre para el euro, con la consiguiente correlación que hay para los activos de riesgo".

Mientras, en Europa, no hay un criterio único sobre cómo actuar ante la subida del euro. Mientras Francia pide un mecanismo para proteger al euro de las oscilaciones del mercado, Alemania y Holanda se muestran cómodos con los niveles actuales de la divisa.

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