lunes, 1 septiembre 2014

Está pasando

La deuda comercial aún asciende a 500 millones

La mejora de los ingresos permite al Ayuntamiento de Madrid cerrar 2012 con superávit

  • En la carrera por conocer qué administración pública cumplió con lo dictado por el Ministerio de Hacienda ayer fue el turno del Ayuntamiento de Madrid, que logró cerrar 2012 con un superávit en términos de contabilidad nacional de 841,8 millones de euros. La mejora de algunas partidas de ingresos y los recortes aplicados en numerosos servicios han posibilitado ese buen resultado, que la alcaldesa garantizó que "continuará".
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Tal y como están haciendo todas las administraciones públicas estos días, el Ayuntamiento de Madrid, el más importante de España y cuyo volumen presupuestario es superior al de muchas comunidades autónomas, presentó ayer sus primeras cifras correspondientes a las cuentas de 2012. Esos números demuestran que en el examen al que someterá Hacienda a todas las corporaciones municipales, el Consistorio que dirige Ana Botella sacará buena nota.

Tal y como presumió la alcaldesa en una multitudinaria comparecencia ante los medios, Madrid logró el año pasado no solo no sobrepasar el déficit autorizado a los municipios (establecido en el 0,3% del PIB), sino que obtuvo un holgado superávit, en términos de contabilidad nacional, de 841,8 millones de euros. Además, su remanente de tesorería pasó de un resultado negativo de 876 millones a otro positivo a diciembre pasado de 3,8 millones.

En cuanto a la deuda, la gran losa que pesa sobre las finanzas de la capital y que fue la que hizo saltar todas las alarmas hace cinco años, también hubo avances. El plan de ajuste 2012-2022 al que obligó el Gobierno central al Ayuntamiento para reconducir sus maltrechas finanzas públicas se cumplió escrupulosamente y eso ha permitido que el saldo de deuda viva a 31 de diciembre de 2012 fuera de 6.667,5 millones, después de haberse amortizado más de 726 millones. Para este año está previsto otro esfuerzo importante en esta partida, ya que espera culminar el año en 5.935 millones.

¿Qué explica este cambio en las cuentas madrileñas? Los responsables de la Delegación de Hacienda, que encabeza Concepción Dancausa, explican que al haber presupuestado únicamente los ingresos de los que tenían absoluta certeza, y no aquellos procedentes de ventas de activos que después nunca se cumplen, la desviación ha sido mínima.

Gastos bajo control

Así, el Ayuntamiento obtuvo unos ingresos de 4.325 millones, solo 23,6 millones menos de lo presupuestado. Y, al tiempo, logró mayores ahorros de los estimados inicialmente. Esa y no otra es la clave del éxito en términos globales.

Dentro de los ingresos, no obstante, no todas las partidas registraron los mismos resultados. Mientras el IBI, principal impuesto local, se comportó "entre bien y muy bien" (conviene recordar que a la subida prevista en Madrid por la revisión catastral se le sumó el incremento autorizado desde el Gobierno central), el IVA y algunas tasas contempladas en las ordenanzas municipales evolucionaron peor de lo estimado. Las transferencias corrientes del Estado y el impuesto de plusvalía (que también se incrementó) compensaron esas pequeñas desviaciones. Como conclusión: el Ayuntamiento logró recaudar prácticamente todo lo que había estimado, luego solo faltaba hacer lo propio en el capítulo de los gastos. Además del ajuste aplicado a numerosos servicios, como la recogida de basuras, el Estado central volvió a echar un capote con la supresión de la extra de Navidad a los funcionarios. En conjunto, Madrid obtuvo ahorros de gasto por valor de 213 millones sobre el plan de ajuste, que preveía un gasto de 4.541 millones y un ahorro de 492,3 millones sobre el presupuesto definitivo de gastos, que era de 4.820 millones.

En el lado negativo continúa estando la deuda comercial, aquella que mantiene Madrid con sus proveedores, que asciende a 500 millones, el equivalente a sus facturas de seis meses. Así que, mientras la Ley de Morosidad establece que las administraciones deben pagar en 30 días, Madrid lo hace seis veces más tarde. "El compromiso es bajar ese plazo a partir de junio a 90 días y en 2014 conseguir que sea en 30", prometió Botella.

La inversión nunca será lo que era

La alcaldesa de Madrid, Ana Botella, solo torció el gesto cuando se le preguntó por el caso Bárcenas y la supuesta financiación irregular del PP (con un rotundo No contestó a la pregunta de si conocía la existencia de sobresueldos a la cúpula de su partido). En materia económica se mostró confiada en que la situación del país mejorará de aquí a 10 años que es la vigencia del plan de ajuste que aplica el Consistorio. Por ello, admitió que no es el momento de reclamar una mejor financiación para la capital.

Haciendo suya la máxima del ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, de que las administraciones no pueden gastar el dinero que no tienen; Botella acuñó también su propia filosofía de trabajo. "Todos los gastos corrientes deben ser financiados con los ingresos corrientes o no podemos prestar servicios para lo que no dispongamos de dinero suficiente y no fiarlos a la venta de activos", dijo. La alcaldesa admitió que, tal y como contempla el plan de ajuste, 2016 será el año en el que comience una nueva etapa para el Ayuntamiento, ya que entonces lo peor de su situación financiera habrá pasado ya. La deuda a largo plazo estará definitivamente encauzada y el plazo a proveedores se habrá estabilizado en los parámetros que marca la ley. ¿Será entonces posible recuperar los niveles de inversión previos a la crisis y así impulsar la creación de empleo? La primer edil fue tajante: no. De hecho, el plan de ajuste, que llega a 2022, así lo contempla. Frente a niveles de inversión que llegaron a rebasar los 1.000 millones en 2006, como consecuencia de las grandes obras acometidas (soterramiento de la M-30 y Palacio de Cibeles, entre otras), el programa prevé recuperar máximos de 400 millones al año, tras haber caído a poco más de 120.

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