martes, 2 septiembre 2014

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Guerra fotovoltaica Europa-China

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BLOOMBERG

La tensión se ha instalado entre los fabricantes europeos de paneles solares fotovoltaicos y sus competidores chinos. La razón es el presunto dumping de las empresas chinas en la venta de módulos en el mercado mundial en una industria con sobreoferta. En 2011 se instalaron 23.000 megavatios de potencia en todo el mundo, un 30% más que el año anterior.

El problema es que mientras las empresas europeas sufren este exceso de oferta, las compañías chinas estarían vendiendo sus paneles solares por debajo del precio de coste gracias a subvenciones y créditos blandos de su Gobierno para apoyar a su industria, violando las reglas de la competencia que fijan los organismos internacionales. Las compañías europeas denunciaron esta supuesta competencia desleal china ante la Comisión Europea el pasado junio.

Bruselas dio luz verde a la investigación y tiene de plazo hasta julio de este año para dictar medidas provisionales; en concreto, la imposición de aranceles a la importación de los paneles chinos.

33.000 millones de euros en créditos habría concedido el Banco de Desarrollo Chino a sus empresas fabricantes de módulos solares fotovoltaicos entre 2010 y 2012.

Italia y Francia ofrecen incentivos económicos por fabricar paneles en suelo europeo

Las compañías europeas siguen la estela de Estados Unidos, que en septiembre de 2011 aprobó la instauración de aranceles a la entrada de paneles chinos de entre un 15% y un 250% tras confirmar el dumping del país asiático y las ayudas de ese Gobierno a sus empresas. "Ahora, la entrada de módulos en Estados Unidos ha caído, pero China ha reaccionado comprando células en Taiwán y fabricándolas en su país para escapar a los aranceles", explican fuentes del sector.

Desde esta industria no dudan en apuntar a la presunta competencia desleal china como principal causa de la caída en picado de las empresas europeas. "En 2005 no se vendían módulos chinos en Europa; en 2009, el 63% de las ventas para los 5.800 megavatios de potencia que se instalaron procedían de ese país", prosiguen desde el sector europeo. Las empresas de Pekín coparon el 80% del mercado mundial en 2011 "gracias a las ayudas del Gobierno". Entre 2010 y 2012, el Banco de Desarrollo Chino habría concedido préstamos a empresas de energía solar fotovoltaica por valor de 33.000 millones de euros, informa Bloomberg.

El gesto de Pekín ha supuesto la caída de hasta el 70% de los precios de los paneles en apenas un año. "Las empresas chinas pueden vender por debajo del precio de coste porque saben que el Gobierno las apoyará, pero en Europa no es así", insisten en la industria. Mientras el coste de fabricación de un panel para las compañías chinas y estadounidenses se situó en 72 céntimos de euro de media en 2011, el precio no subió de 50 céntimos. "El precio de los paneles baja año tras año gracias a la tecnología, pero esa bajada no debe ser por el precio que marque China".

Por ello, las compañías europeas se unieron bajo el paraguas de la empresa alemana SolarWorld, que lideró la demanda en Estados Unidos contra los fabricantes chinos. La compañía, una de las mayores en Europa, ha logrado aglutinar al 25% del sector europeo para pedir medidas compensatorias. En septiembre de 2012, esta coalición de empresas solicitó en paralelo una investigación sobre las presuntas ayudas ilegales del Gobierno chino a sus fabricantes de paneles.

La denuncia de las compañías del país asiático es ahora casi la única esperanza para las empresas europeas y, en concreto, españolas. De confirmarse el dumping, el precio de los paneles subiría y daría algo de oxígeno a una industria que se asfixia y en la que prácticamente todos los fabricantes están quebrados por la desaparición de las ayudas, el caos regulatorio y la imposibilidad de acceder a un crédito. "Sería paradójico que en un futuro dejáramos de comprar gas y petróleo en el exterior para comprar paneles solares a China", dicen desde uno de los pocos fabricantes que sobrevive en el desierto solar que es ahora España.

Una opción para las empresas españolas sería reproducir el modelo de incentivos económicos que aplican países como Italia y Francia a la fabricación de paneles en suelo comunitario. El Estado galo paga un 10% más de tarifa si al menos el 60% del panel se ha fabricado en Europa. Por su parte, Italia aprobó en julio de 2012 hasta 20 euros por megavatio en 2013, 10 euros en 2014 y 5 euros en 2015 para aquellos módulos que estén fabricados en la Unión Europea. Por el momento, el Ejecutivo español no se ha pronunciado.

El silicio en mínimos históricos

Hasta hace apenas cuatro años la producción de polisilicio, la materia prima que se utiliza para fabricar las obleas que dan lugar a los paneles solares, se concentraba en un puñado de empresas de Japón, Europa y Estados Unidos. Cuando la industria solar fotovoltaica explotó en España en 2007, el kilo de este material que se obtiene a base de arena rondaba los 400 dólares. "En España prácticamente no se fabricó ningún panel hasta entonces porque era carísimo. Coincidió con el empuje de la industria en Alemania, que también necesitaba comprar grandes cantidades de polisilicio", explican desde el sector.

A medida que esta industria y la electrónica -que también necesita esta materia prima para fabricar ordenadores o teléfonos móviles- se ha ido desarrollando, el mercado ha visto la entrada de nuevos fabricantes y la caída del precio del kilo de polisilicio hasta los 30 dólares.

"Los paneles ahora son un 80% más baratos que hace cuatro años gracias a los avances tecnológicos, sin duda, pero también porque muchas empresas han entrado en la fabricación de polisilicio", asegura Carlos Relancio, presidente de Europv, dedicada al asesoramiento de empresas del sector fotovoltaico, en respuesta a las críticas a los fotovoltaicos, a quienes acusa de haberse enriquecido gracias a la caída de precios.

"Ningún país diseñaría tal exceso de capacidad si no hay mercado suficiente", dice Milan Nitzshke

Milan Nitzschke es vicepresidente del fabricante SolarWorld, uno de los mayores de Europa, y está al frente de la asociación de empresas europeas que han denunciado ante Bruselas las presuntas ayudas ilegales de China a su industria solar fotovoltaica.

Pregunta. ¿Cómo les está afectando la presunta competencia desleal de China?

Respuesta. China está construyendo plantas en todo el país gracias a la financiación de sus bancos públicos porque considera el sector solar fotovoltaico prioritario. Esto estaría permitido si no estuviera diseñado para la exportación. La paradoja es que mientras el mercado en China es de 5 gigavatios, la exportación mundial de sus productos alcanza los 20 gigavatios.

P. ¿Mantiene este país su mercado de forma artificial?

R. Absolutamente. Nadie diseñaría tanto exceso de capacidad si no hay mercado.

P. ¿Cómo les afecta?

R. Estimamos que nuestras pérdidas por el dumping chino alcanzarían entre 5.000 y 10.000 millones de euros. El coste para producir un panel es más o menos el mismo en Europa y en China. Pero este país vende sus

módulos entre un 30% y un 50% por debajo del precio de coste por las ayudas que obtiene de sus bancos estatales para compensar sus pérdidas.

P. ¿Algún ejemplo?

R. Muchas compañías chinas tienen sus departamentos de ventas en Suiza, donde reciben préstamos del Banco Chino de Desarrollo para financiar su negocio fuera; es decir, que no financian la construcción de fábricas, sino proyectos para instalar megavatios y compensar de esa manera sus pérdidas. Un solo banco financió así 12 empresas por valor de 33.000 millones de euros en un solo año.

P. ¿Qué pide el sector europeo?

R. Hemos denunciado el dumping de China ante la Comisión Europea. Pedimos que se respeten las reglas de comercio internacional. China forma parte de la Organización Mundial del Comercio (OMC), la cual prohíbe utilizar subsidios para dar ventaja a una compañía en el mercado extranjero. No se puede usar dinero público para competir fuera. Pedimos que se establezcan medidas compensatorias por el dumping y por los subsidios encubiertos de China. Esperamos que la Comisión Europea imponga medidas por encima del 30% que obtuvieron las empresas estadounidenses en el año 2011.

P. ¿China está cooperando?

R. No es fácil, pero esperamos que entienda que no tiene sentido tanta capacidad sin demanda suficiente. Desde luego este es el mayor caso de competencia de la historia por el volumen de las importaciones.

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