viernes, 19 septiembre 2014

Está pasando

Monti y la izquierda, salpicados, a menos de un mes de las elecciones

Italia ya tiene su 'caso Bankia': el escándalo Monte dei Paschi

  • El escándalo provocado por la comisión de una serie de irregularidades en la gestión de Banca Monte dei Paschi di Siena (MPS) agita desde hace meses la vida económica y política italiana. El falseamiento de cuentas, la inyección de fondos públicos y la investigación a la cúpula directiva de la entidad recuerdan a lo vivido en España durante los primeros meses de 2012, con el caso Bankia.
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Fachada de la sede central del Monte dei Paschi di Siena

REUTERS

El terremoto provocado por el escándalo del Monte dei Paschi, lejos de remitir tras la puesta en marcha de una investigación, va a más cada día y amenaza con condicionar el resultado de las elecciones de dentro de un mes.

El origen del escándalo se remonta a 2006, cuando tomó el control de MPS Giuseppe Mussari. Un año después de desembarcar en su nuevo cargo, el ejecutivo realizó la operación corporativa más arriesgada y polémica en los 541 años de la entidad financiera: la compra de su rival regional Banca Antonveneta, por 9.000 millones de euros.

El vendedor fue el grupo Santander, que había hecho con el control de este banco toscano tan solo unas semanas antes. La entidad española había adquirido Antonveneta dentro de una operación de mayor calado, la compra a tres bandas del grupo holandés ABN Amro, junto a RBS y Fortis. Entonces, la valoración que se dio de la filial italiana de ABN fue de 6.600 millones, con lo que el grupo presidido por Emilio Botín obtuvo unas de las plusvalías más rápidas y abultadas de la historia bancaria.

Las consecuencias en Monte dei Paschi fueron bien distintas. La compra de Antonveneta por parte de MPS, justo antes de que estallara la crisis financiera, convirtió a la entidad dirigida por Giuseppe Mussari en el tercer mayor prestamista italiano pero también lastró su balance y desató las críticas de los accionistas, que cuestionaron el precio pagado en la operación.

Cuando los números en MPS empezaron a descuadrarse, en 2009, Mussari llevó a cabo una arriesgada operación de derivados para ocultar las pérdidas. El año pasado, ya con Mussari fuera de la entidad, la estrategia se reveló insostenible y la entidad tuvo que recibir ayudas públicas por 3.900 millones de euros. De acuerdo con algunos cálculos, las operaciones de alto riesgo podrían haber supuesto un impacto en el balase de 720 millones de euros.

En la última presentación de resultados, MPS reconocía que había acumulado pérdidas hasta septiembre por importe de 1.647 millones de euros, en buena medida por la operación Antonveneta.

La prensa italiana publicaba ayer que la fiscalía está investigando a Mussari y a otros dirigentes del banco (más de una docena, en total), por "fraude contra los accionistas de MPS", por la operación de derivados, así como por la compra de Antonveneta al grupo Santander por 9.000 millones de euros.

Repercusiones políticas

Las consecuencias políticas del escándalo MPS son aún de difícil evaluación. La entidad está controlada por una fundación (tal y como ocurrirá ahora en España con las cajas de ahorros que han sobrevivido a la debacle financiera) y la fundación está controlada, a su vez, por las autoridades locales de Siena, un feudo tradicional de la izquierda. El líder del socialistas Partido Democrático (PD), Pier Luigi Basani, muy bien situado en las últimas encuestas de intención de voto, ha tenido que salir al paso de las voces que piden su dimisión. "El PD no es el Monte dei Paschi. Estamos a favor de una comisión de investigación", ha asegurado.

El otro grupo político perjudicado por el caso MPS es la coalición que respalda al tecnócrata Mario Monti, actual primer ministro, para que repita en el cargo, esta vez con el respaldo de unas elecciones. Sus adversarios políticos, especialmente la Liga Norte, acusan al equipo de Monti se haber inyectado fondos públicos en el banco toscano sin haber destapado previamente las irregularidades financieras.

El gran beneficiado de la situación, de acuerdo con todos los analistas, sería Silvio Berlusconi, quien, sin embargo, no ha realizado ninguna declaración criticando la gestión de Monti o de los socialistas en el escándalo MPS.

Consecuencias financieras

En el ámbito financiero, el temor de las autoridades es que el caso repercuta en la credibilidad del sector bancario italiano. Para evitarlo, ayer se reunió el comité para la salvaguardia de la estabilidad financiera -del que forman parte el ministro de Economía, Vittorio Grilli, y el gobernador del Banco de Italia, Ignazio Visco- para defender que el balance del MPS es "sólido" y asegurar que la polémica entorno a posibles irregularidades en las cuentas la entidad no tiene ningún impacto en el conjunto de la banca.

Además, el presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, que ejerció como gobernador del Banco de Italia entre 2005 y 2011, se reunió de urgencia el lunes con el ministro de Economía italiano, para valorar la propagación del escándalo MPS.

En un signo de normalidad, el Tesoro italiano logró colocar ayer 8.500 millones de letras a seis meses, al menor tipo de interés en tres años, y la prima de riesgo está en 286 puntos básicos tras encadenar varios meses a la baja.

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