lunes, 21 abril 2014

Está pasando

Vuelven en la recta final de 2012, que deja el peor balance anual desde 2003

Los extranjeros compran en 4 meses 33.000 millones de deuda española

  • Los inversores extranjeros concluyeron 2012 con 224.662 millones de euros en deuda soberana española. Han aumentado su inversión en 32.846 millones desde el mínimo de 191.830 de agosto. Eso sí, la salida de dinero del exterior alcanzó un récord de 56.770 millones en el año, y el peso del papel en manos de no residentes descendió al mínimo desde 2003.
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Los extranjeros vuelven a apostar por España, tanto por su Bolsa como por su deuda. El año pasado fue el de la gran espantada de los inversores institucionales del mercado de letras, bonos y obligaciones españoles. Habían pasado de controlar casi 310.000 millones de euros -el 57% del total de deuda estatal en circulación- en septiembre de 2011 a menos de 192.000 millones de agosto del año pasado, equivalentes al 33,5% del total.

La buena noticia es que, desde ese mínimo, han vuelto a tomar posiciones. A 31 de diciembre de 2012, tenían en su poder 224.662 millones. El aumento se debe en la mayor parte a los 22.020 millones que los extranjeros inyectaron en bonos y obligaciones. Es decir, en deuda con vencimiento a partir de dos años. El resto hasta llegar a los 32.846 millones de incremento total se debió a la adquisición de letras.

Eso sí, la mejora en la recta final no oculta un balance tenebroso para el conjunto del ejercicio. El papel en manos de no residentes descendió el pasado ejercicio en 56.770 millones de euros, y el peso de los extranjeros sobre la deuda estatal en circulación cerró en el 36,53%, mínimo desde el 36,39% de 2003.

Con todo, el Tesoro hizo un excelente trabajo a tenor de los datos encima del tapete, pese las turbulencias en los mercados de deuda. Consiguió avanzar en la captación de financiación para el presente ejercicio y además rebajó el coste medio de la deuda en circulación hasta el 3,90% a cierre del pasado diciembre frente al 4,07% del mismo mes de 2011.

El equipo que dirige Íñigo Fernández de Mesa, director general del organismo de financiación del Estado, consiguió reducir el coste de la deuda en circulación sin erosionar demasiado su vida media, que pasó de 6,50 años a 6,34.

"Es obvio que la maquinaria ha vuelto a ponerse en marcha. Sin duda, los datos de enero van a constatar una entrada masiva de inversores del exterior", explican desde la mesa de tesorería de un banco nacional.

La banca española

Solo las compras de la banca española, al calor de las megainyecciones de liquidez de diciembre de 2011 y febrero de 2012, lograron contener la escalada del diferencial del bono nacional frente al sacrosanto bund alemán. Los bancos españoles pasaron a tener 70.309 millones en deuda española a finales de noviembre de 2011 hasta los 203.584 millones del mismo mes del año pasado. La subida fue de nada menos que del 190%. Su peso relativo se mantiene en un récord del 32%, si bien el importe total ha descendido en 6.851 millones, hasta los 197.733 millones de cierre del ejercicio.

La percepción sobre España y el resto de los países del arco mediterráneo comenzó a cambiar tras las palabras que pronunció el presidente del BCE, Mario Draghi, el 26 de julio, cuando aseguró que el Banco Central estaba "dispuesto a hacer lo que haga falta para preservar el euro". Entonces, se frenó en seco la especulación sobre la deuda pública española. La rentabilidad del bono a 10 años había llegado a superar el 7% y la prima de riesgo española rozó en su peor momento los 650 puntos básicos.

Los inversores, tranquilizados por el protector de la moneda única, volvieron a mirar a la deuda periférica, atraídos por su alta rentabilidad en comparación con los activos de primerísima calidad de los países del norte. Alemania había conseguido financiarse a tipos mínimos. La rentabilidad de su bund alemán a 10 años llegó a marcar un pírrico 1,127% el 23 de julio del año pasado en su mínimo intradía. Mientras, por esas fechas España, se financiaba a tres meses a un precio del 2,43%.

Ayer, sin embargo, la rentabilidad de la deuda germana a una década -que se mueve de manera inversa al precio- rozaba el 1,7%.

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