domingo, 26 octubre 2014

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El BCE, sin prisa respecto a Irlanda

Neil Unmack, George Hay

28-01-2013 07:44

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Los optimistas mercados están permitiendo al Banco Central Europeo jugar duro. Su consejo de gobierno ha rechazado la propuesta de Dublín de reestructurar su rescate bancario de 2010, argumentando que rompería sus normas sobre la financiación de gobiernos. Y con los mercados aún dóciles por la promesa de que el BCE comprará bonos, la presión para llegar a un acuerdo se está alejando.

Las diferencias entre Irlanda y el BCE radican en los 31.000 millones de euros en documentos de reconocimiento de deuda (IOU por sus siglas en inglés), utilizados para recapitalizar el Anglo Irish Bank y el Irish Nationwide hace tres años. Anglo, ahora llamado Irish Bank Resolution Corporation, se financia garantizando los IOU para obtener la asistencia de liquidez de emergencia (ELA por sus siglas en inglés) a través del banco central irlandés, una forma de préstamo que no afecta directamente al balance del BCE.

La situación es mala para todos; al BCE no le gusta el ELA. Además, financiar a un banco nacionalizado de una forma más oculta sí huele a financiación monetaria. El gobierno irlandés estaría encantado de seguir con la financiación barata que le da su banco central, pero quiere que los IOU se reestructuren de forma amistosa. Necesitan pagarse cada año, y llevan un tipo de interés del 8%, que sigue influyendo en el déficit público y que se traduce en una mayor austeridad para los irlandeses. La propuesta de Dublín era reemplazar los IOU por bonos a largo plazo y con bajos intereses, financiados a través del BCE.

Irlanda ha intentado reajustar los pagarés durante un año. Su posición negociadora se ha debilitado a medida que el mercado de bonos está más cómodo con el riesgo irlandés. Su bono a diez años rinde un punto porcentual por debajo del español, y los inversores se apresuraron a comprar bonos a cinco años a principio de mes.

Pero hay razones para esperar un acuerdo, cuya ausencia dañaría la credibilidad del gobierno irlandés, y debilitaría el apoyo doméstico al rescate. Si su actual mercado de bienes se erosionara, el BCE tendría que comprar mucha más deuda a través del programa de bonos. Eso sugiere que hay margen para un acuerdo, aunque quizá no será tan bueno como el que Irlanda querría.

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