martes, 2 septiembre 2014

Está pasando

Su precio se sitúa por debajo de los 1.700 dólares la onza

El oro pierde brillo: los inversores buscan menos seguridad y más rentabilidad

  • El oro deja de ser una joya de inversión. La cotización ha pisado el freno ante el aumento del apetito por el riesgo y los inversores buscan otros activos más rentables al calor de la mejora de la renta variable.
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Lingotes de oro

El oro ha perdido brillo. Considerado durante la última década el valor refugio por excelencia, este metal precioso ha mermado su atractivo en los últimos meses conforme ha resurgido la confianza de los inversores en los mercados financieros y su apetito por el riesgo. Aunque desde el año 2000 se ha revalorizado casi un 400%, la cotización ha pisado el freno y desde los máximos de 2012 ha caído en torno a un 6,8%. En lo que va de año ha bajado un 0,4%, hasta los 1,668 dólares la onza, lejos de los 1.900 dólares que marcó en septiembre de 2011.

Los analistas constatan que el oro ha cedido protagonismo a otras alternativas de inversión, como valores bursátiles o bonos. Iván San Félix, de Renta 4, asegura que "los inversores buscan otro tipo de activos que están empezando a responder", tras mejorar el sentimiento hacia Europa desde comienzos de año. Explica que "gran parte del buen comportamiento que ha tenido el oro hasta ahora ha sido porque los inversores no querían saber nada de la renta variable o fija de los países periféricos", castigados por la crisis de deuda soberana que ahora está remitiendo. Así, "en la medida en que vaya mejorando la percepción del riesgo el oro lo va a tener complicado", sostiene.

Para José Luis Martínez Campuzano, los mercados están adelantando un mejor panorama económico, lo que es incompatible con la inversión refugio en metales preciosos. "Estos activos se benefician de la aversión al riesgo, de la crisis y de las expectativas de inflación", señala, y "en estos momentos la aversión al riesgo está bajo mínimos de cinco años, la volatilidad también y la inflación está lejos de ser un problema".

Según Soledad Pellón, de IG Markets, el oro tuvo su auge durante los momentos más tensos de la crisis, "pero ya no hay tanto miedo y los inversores no quieren guardar valor, sino buscar rentabilidad".

El escenario de fondo está mucho más calmado, con las primas de riesgo de los países más problemáticos (como España e Italia) mucho más relajadas y el buen tono de las Bolsas, que en enero suben una media de entre el 3% y el 5%. Aunque los expertos advierten que ni mucho menos la crisis ha terminado y persisten ciertas dudas, es posible que los más negros nubarrones se hayan disipado, sobre todo los que se cernían sobre el euro. Así lo demuestra la mejora de algunos indicadores económicos.

A todo esto hay que sumar que en el mercado de divisas las perspectivas para el euro son alcistas para este año. De este modo, invertir en oro en dólares no es la mejor opción, indican los analistas. La moneda única se aprecia hoy hasta los 1,3379 dólares.

No obstante, el precio del oro a medio plazo seguirá en torno a los 1.700 dólares, soportado por el apoyo por parte de los bancos centrales con políticas monetarias expansivas y la debilidad del crecimiento económico, según expone Bankinter en su último informe estratégico. Además, "respecto a los dos principales mercados compradores de oro se observan señales de recuperación en el mercado indio, tanto en inversión como en joyería, mientras que en China la demanda continúa contrayéndose", dice el informe.

Campuzano prevé que la onza de oro podría incluso alcanzar los 1.900 dólares y no lo descarta como un activo interesante para tener en cartera, auque "de forma marginal". "Sólo si pensamos que lo que ocurre en los mercados es coyuntural o que los problemas estructurales siguen intactos, veremos con interés la inversión en oro", admite.

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José Luis Martínez Campuzano

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