sábado, 19 abril 2014

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Bjorn Stevens, director del Instituto Max-Planck de Meteorología

"La lucha contra el cambio climático debe ser constante"

  • El científico coincide con Susan Salomon, Premio Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento en Cambio Climático, en que para resolver el problema es necesario un cambio tecnológico

Esteban Luna

25-01-2013 19:31

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PABLO MORENO

Hablar de cambio climático es hacerlo ineludiblemente de cómo resolver el problema energético de una economía basada en los combustibles fósiles. Amenazas y oportunidades empresariales caminan de la mano.

Pregunta. ¿El cambio climático es una invención?

Respuesta. No, no es una invención, es muy real. No hay duda de que el CO2 hace que el planeta se caliente y de que el que ponemos hoy en la atmósfera va a provocar cambios en el clima durante miles de años.

P. ¿Qué clase de cambios?

R. Fundamentalmente calentamiento, que a su vez produce cambios en las precipitaciones. Si aumenta la temperatura de la atmósfera por el CO2, hay más vapor de agua, que a su vez es un potente gas productor de efecto invernadero. Todo el que intenta argumentar algo diferente, casi siempre tiene que recurrir a una serie de conceptos complejos para soslayar esos hechos tan simples.

P. ¿Por qué hay tantos escépticos?

R. Por un lado, porque la implicación de la gente con el cambio climático se reduce a cuando se producen impactos económicos. Por otro, hoy existe un intento deliberado de un grupo relativamente pequeño de personas de confundir a la gente, para extender el miedo a los cambios en la forma de actuar frente a ello. Y a esto hay que añadir que la comunidad científica tampoco ha sabido explicar la mayoría estos conceptos y teorías.

P. ¿Es también un problema sobre el que la gente no quiere saber?

R. El ser humano está predispuesto a olvidar las cosas malas. Para qué preocuparse por algo que afecta a nuestra vida de manera casi imperceptible, cuando es tan fácil ignorarlo. Es como el problema de la obesidad. Uno no se vuelve un obeso de un día para otro, ocurre de manera gradual. Por eso es tan difícil luchar contra el cambio climático, porque en cada momento hay que tomar nuevas decisiones. Las acciones deben ser constantes.

P. ¿Es posible afrontar los problemas del cambio climático con países en desarrollo que incrementan el uso de combustibles fósiles?

R. No les podemos decir a los países subdesarrollados que no se pueden desarrollar. Ese es el reto. Ahí radica la responsabilidad de los países desarrollados. El haber aprovechado los frutos del desarrollo nos obliga a encontrar medios de producir energía más eficientes que puedan ser usados también en esos países. En el mundo, hay cerca de seis mil millones de personas que no tienen cubiertas sus necesidades energéticas y esto es una oportunidad increíble. Quien pueda satisfacer esta necesidad y sea el líder en el desarrollo de esas tecnologías, será el líder del mañana. El capital está buscando nuevos campos en los que invertir, así que la tecnología ganadora será la que permita proveer al mundo de energía más eficiente y de una manera medioambientalmente más sostenible. La pregunta es quién va a hacerlo.

P. España ha vivido el boom de las energías renovables. ¿Tenía una oportunidad y la ha dejado escapar?

R. Me gustaría poder entender mejor el nuevo rumbo de la política energética, pero creo que parte de la discusión también radica en cómo mover de un lugar a otro la energía que no se aprovecha.

P. ¿Cómo afecta el cambio climático a la economía global?

R. Los efectos de los grandes desastres obligan a la reconstrucción de muchas infraestructuras a unos costes enormes que generalmente se socializan, por lo que nunca se acaba de conocer el coste global.

P. ¿Cómo va ser el clima en el futuro a corto y largo plazo?

R. Creo que la mayoría de las cosas que vamos a ver ya las hemos visto antes, pero en lugares en los que no habían ocurrido o con una frecuencia que no se había visto hasta ahora. Hay una gran discusión sobre cuándo llegaremos al límite y qué cosas van a pasar antes de que el equilibrio se rompa, pero es difícil medir la magnitud de las catástrofes o predecir lo que va a ocurrir. Además, existe una tendencia natural a la exageración que también ocurre con el cambio climático. El problema de amplificarlas y convertirlas en dramáticas, es que se desvía el rumbo de la conversación y se olvidan las cosas que ocurren de manera gradual.

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