martes, 30 septiembre 2014

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A Fondo

Las enmiendas a la Ley de Cajas

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En menos de un año y medio el sector financiero español asistirá a la muerte, parece que definitiva, del sector de las cajas de ahorros. Hace más de 300 años que se creó la primera caja, fue Caja Madrid, precisamente una de las primeras también en morir. Lo hizo a finales del pasado año, sin pena ni gloria.

Eso sí, de sus cenizas resurgió una fundación en cuyo patronato, o lo que es lo mismo, consejo de administración, se han colocado un gran número de viejos conocidos. Parte de los que ya llevaban tiempo sentados en el máximo órgano de gobierno de la ya defenestrada Caja Madrid.

El lunes el Ministerio de Economía dio a conocer el borrador de la nueva ley de cajas, que cumple con las exigencias de Bruselas.

Y es que una de las exigencias de la troika (integrada por el Fondo Monetario Internacional, el Banco Central Europeo y la Comisión Europea) cuando aprobó la concesión de ayudas públicas para la banca española de hasta 100.000 millones de euros, de los que se han utilizado algo más de 40.000 millones de euros, fue un giro casi total en la operativa y gobierno corporativo de las cajas de ahorros. Pedía su transformación casi completa.

Inicialmente, las cajas, sobre todo las sanas, las más afectadas por las exigencias de Bruselas si se tiene en cuenta que estas entidades (La Caixa, Kutxabank, Ibercaja, Unicaja y en menor medida Liberbank) habían cumplido con sus deberes, intentaron frenar las exigencias comunitarias. Pero no lo consiguieron. O eso parecía.

Texto consensuado

Varios directivos de estas entidades consultados por este periódico han asegurado estar conforme con la nueva ley sectorial. Bruselas también. Lógico, si se tiene en cuenta que su texto, puesto en consulta pública el pasado lunes hasta el 7 de febrero, ha sido redactado en consenso entre la Confederación Española de Cajas de Ahorros (CECA) y Economía, con la aprobación de la troika.

Y, pese a que inicialmente las exigencias para las cajas sanas parecían infinitas, al final, todo se ha quedado en mucho menos de lo que el sector se temía, según confirmaba el miércoles el director general de una de estas entidades financieras.

"La conversión de una caja sana en fundación es un mal menor. Al final, es casi un cambio de denominación. Lo que más nos preocupaba era perder el control de los bancos, sobre todo, en un periodo corto de tiempo. Bruselas estaba muy dura con esta exigencia, pero al final ha cedido con la condición de que nos convirtiéramos en una fundación bancaria, y al final, hace dos meses más o menos cedimos y todo dio un giro. La troika aceptó que pudiéramos mantener el control de nuestros bancos", asegura un alto directivo de una de las aún cajas de ahorros sanas.

La CECA, de hecho, emitió el lunes por la noche un comunicado en el que calificaba de "positiva" la nueva norma de cajas.

Y es que las nuevas exigencias de transparencia, gobierno corporativo y la constitución de un fondo de reserva para las fundaciones que controlen más del 50% del capital de su filial bancaria "es totalmente asumible. Además es una medida lógica", declara otro ejecutivo de estas cinco entidades financieras a las que va dirigida la actual normativa.

"Las exigencias del fondo de reserva se tienen aún que concretar, pero por las conversaciones que hemos tenido hasta ahora, las nuevas provisiones y dotaciones irán en función de unos escenarios más o menos adversos, y parece que a priori los superamos sin demasiados problemas", asegura el mismo ejecutivo. A ello se une el hecho de que todas estas cajas tienen previsto cotizar a medio plazo.

Incompatibilidad

Lo único en lo que sí consideran que han cedido, pero solo de momento, es la incompatibilidad de cargos entre los consejeros del banco filial y el patronato de la fundación.

"Pero estamos convencidos de que en el trámite parlamentario este escollo se solucionará. Los partidos políticos presentarán enmiendas para que, por lo menos, los presidentes ejecutivos de los bancos puedan presidir o sentarse también en el patronato de la fundación, aunque sea sin cargo ejecutivo. Es necesario que exista una unión entre lo que es el mayor accionista del banco, la fundación, que a su vez es como su junta de accionistas, y el banco. Si hay que hacer una ampliación de capital o cambiar a parte de la cúpula del banco o aprobar cualquier operación trascendente tiene que haber un lazo de unión, un consejero por lo menos en común", señala un consejero afectado por la nueva normativa.

Los grupos políticos también creen que esta batalla la tienen ganada. Pese a ello, la salida de consejeros que ahora están sentados en el banco y en la caja será elevada. Ahora se elevaría a 35 consejeros.

En cuanto a la influencia política tampoco creen que desaparezca. Y a lo mejor tampoco quieren desvincularse del todo del territorio de origen de la ahora caja y más tarde fundación.

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