viernes, 19 septiembre 2014

Está pasando

Guindos someterá a consulta pública la futura ley en los próximos días

Las cajas sanas mantendrán el control de sus bancos a cambio de más exigencias

  • Al final, las cajas sanas deberán convertirse en fundaciones bancarias, pero podrán conservar el control de sus bancos. Eso sí, a cambio tendrán que someterse a mayores exigencias en su gobierno corporativo y de transparencia, según el proyecto de ley que Economía baraja en estos momentos y que en los próximos días pondrá en consulta pública. El proyecto pasará en febrero por el Congreso de los Diputados para aprobarse.
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REUTERS

Bruselas permita que las cajas de ahorros que no han necesitado ayudas públicas y controlan un banco -La Caixa, Kutxa, Ibercaja, Unicaja- mantengan este poder en sus filiales bancarias, según explican varias fuentes conocedoras del último borrador del proyecto de ley de cajas. Liberbank, pese a que contará con capital público, 124 millones de euros, también estará inicialmente incluida en este grupo. La duda está en BMN. Todo indica que el FROB controlará alrededor del 65% del capital de esta firma, lo que supone su nacionalización, razón por la que, salvo sorpresas, deberá convertirse en fundación especial.

Poder conservar el control del banco es, en principio, uno de los principales puntos que recoge la futura ley que en los próximos días se someterá a consulta pública en el sector para que realicen sus puntualizaciones. En febrero pasará por el Congreso, donde los diferentes grupos políticos podrán incluir sus enmiendas. El objetivo es que entre mayo y junio esté aprobada la ley.

Pero tener el control de sus bancos no será gratuito. Cuanto mayor sea la influencia de la caja en el banco mayor serán las exigencias que Bruselas pedirá sobre todo en materia de gobierno corporativo y transparencia, y en menor medida de coeficiente solvencia. Para ello se han establecido tres tramos sobre el porcentaje de control.

Además, queda fijado qué se considera control: tener más del 50% del capital del banco, por un lado, y por otro, se ha incluido la definición que hace de ello el artículo 42 de la ley de comercio, al considerar que con menor porcentaje también se puede ejercer un control casi total sobre la entidad. En este proyecto de ley -en el que la CECA, Economía y la troika perfilaban ayer los últimos flecos-, también se recoge la conversión obligatoria de estas cajas en fundaciones bancarias, figura muy diferente a las fundaciones especiales en la que se están transformando las cajas con ayudas y que controlan menos del 25% de sus bancos.

El Banco de España y Economía supervisarán y vigilarán los bancos de estas fundaciones bancarias, incluso el control y representación que tendrán sobre su filial financiera, pero su actividad fundacional estará vinculada a la comunidad autónoma de origen de la antigua caja en cuestión. Estas entidades deberán transformarse en fundaciones en junio de 2014 -un año después de aprobarse la ley-.

Pese a que inicialmente estas entidades no estaban de acuerdo en su transformación en fundaciones, al final consideran que "es un mal menor", explican fuentes de estas firmas. Donde la partida con Bruselas está aún jugándose, pero, de momento, parece perdida para estas cajas es en la representación de consejeros en el patronato de las fundaciones y en sus filiales bancarias. Todas las fuentes consultadas aseguran que Bruselas ha impuesto la incompatibilidad para sentarse en el consejo del patronato a la vez que en el consejo del banco. "En estos momentos es incompatible estar en ambas instituciones", aseguran. Y añaden que en la fundación también habrá representación de las comunidades autónomas, en los bancos no.

Varias fuentes matizan que si al final el proyecto que se someterá a consulta en breve mantiene esta incompatibilidad, "en el trámite parlamentario podría cambiar con una enmienda".

Del éxito al rotundo fracaso

Estamos ya en la recta final del saneamiento del sistema financiero español. Eso sí, entre medias, ha saltado otra crisis que, aunque más o menos comentada, no por ello ha dejado de sorprender al sistema financiero y político. Es la crisis del Banco de España, organismo clave en la supervisión y saneamiento de las entidades financieras españolas. El borrador del informe de los inspectores de esta institución es demoledor, aunque varios profesionales de este colectivo matizan que era eso, un borrador sobre las mejoras que debía acometer la supervisión del Banco de España.

Lo que también ha quedado claro es que la crisis financiera española se ha llevado por delante a un sector, las cajas de ahorros, que pese a haber hecho algunas sus deberes, y ser entidades totalmente solventes -como ejemplo Kutxabank es la firma financiera más solvente del país- deben transformarse en fundaciones y modificar los consejos de sus bancos y por supuesto constituir uno nuevo en los patronatos de las nuevas fundaciones.

Otra derivada de este proceso es el cambio de dueños de una gran parte del tejido empresarial español, como consecuencia de la venta obligatoria de las participaciones que controlaban las cajas que han recibido ayudas públicas. Y no es el único. La operativa de la banca también ha sufrido un duro revés, aunque para una gran mayoría del sector es un alivio. Por un lado, el Banco de España ha vetado las altas remuneraciones en los depósitos, pagarés, bonos y cuentas corrientes. Por otro, Bruselas ha limitado el radio de actuación y de comercialización a la banca nacionalizada. Estas entidades han retrocedido más de 30 años, ya que tienen limitada su operativa a sus regiones de origen. Y seguimos. Se han destruido más de 50.000 puestos de trabajo en el sector financiero. Ahora estamos a niveles de hace 35 años, cuando el sistema financiero español era tachado de provinciano por los grandes bancos internacionales.

La paz social existente entre ban_ca y sindicatos también se ha roto, y la competencia entre unas instituciones y otras también. Se ha pasado de más de 50 entidades hace solo un año y medio a una docena una vez que se subasten las cajas nacionalizadas. El temor a que la gran banca se convierta en un oligopolio amenaza al sector y a sus clientes. Además, se han creado gigantes demasiado grandes para caer.

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