jueves, 2 octubre 2014

Está pasando

El Ibex 35 cedió un 4,6% en 2012 mientras el Medium Cap subió un 12,1%

Los valores medianos, oportunidad para sacar partido en Bolsa este año

  • Los expertos creen que las compañías medianas serán una de las opciones más acertadas para obtener este año elevados rendimientos. Farmacéuticas, alimentación e industrial, entre los sectores favoritos.
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En un año en el que el Ibex 35 se ha convertido en el farolillo rojo de las principales plazas europeas, con un recorte del 4,6%, el Ibex Medium Cap consiguió escapar a la espiral bajista que dominó el mercado español durante gran parte de 2012. En este periodo, el índice que agrupa a las empresas de mediana capitalización saldó el ejercicio con una revalorización del 12,1% gracias al impulso de empresas como Meliá, Jazztel, Viscofan y Almirall. Fue el único que logró evitar el castigo. El Ibex Small Caps, en donde está presente una amalgama de pequeñas inmobiliarias que tras el estallido de la burbuja han visto como su negocio caía en picado, se dejó el pasado año un 26%.

Los expertos consideran que este grupo de valores aún no ha agotado todo su potencial en Bolsa y apuntan que existen oportunidades muy atractivas de inversión. Con estas premisas, las firmas de análisis han dejado hueco en su cartera a compañías de menor peso y empiezan a dar salida a las grandes cotizadas de cara a 2013.

A la espera de lo que traerá consigo este año, que en las primeras sesiones ha vivido momentos de euforia gracias a las buenas noticias que llegaban desde EE UU tras el pacto entre republicanos y demócratas para evitar el precipicio fiscal, los expertos se decantan por empresas como CAF, Vidrala y Tubos Reunidos.

Destacan, entre otros factores, el saneamiento de sus balances; la comercialización de nuevos fármacos (Almirall); la diversificación de sus negocios a fin de reducir la exposición al mercado nacional (Faes, Vidrala y CAF) o el auge de la llegada de turistas extranjeros a España (Meliá).

Ahorro Corporación fue una de las primeras en comunicar sus recomendaciones. Coincidiendo con la presentación de su informe para 2013, la directora de análisis de la firma, aconsejó invertir en empresas con "claras ventajas competitivas y negocios de nichos específicos que coticen a niveles atractivos".

Siguiendo esta norma, la cartera de recomendaciones del bróker de las antiguas cajas de ahorros queda compuesta por las medianas compañías, que representan un 50% del total, las pequeñas, con un 42%, y el resto (el 8%) para las de gran capitalización.

Criterios

Mientras los analistas huyen de las grandes compañías y se refugian en las de menor peso, los inversores siguen mirando con desconfianza hacia este tipo empresas. El escaso seguimiento que de ellas realizan las casas de análisis, así como la falta de información, es uno de los motivos que más recelos despierta entre los particulares. Por ello a la hora de apostar por este tipo de compañías hay que tener en cuenta una serie de criterios.

El primero de ellos es el que en realidad debería regir todo tipo de inversiones: la diversificación. La mejor forma de conseguirlo es a través de los instrumentos que incorporan este principio y los fondos de inversión son sin duda un buen ejemplo, tal y como indica desde Inversis Banco su director de gestión, Fernando Hernández.

A la diversificación, que permite mitigar los posibles riesgos y compensar las pérdidas de un lado con las ganancias de otro, se suma el conocimiento concreto de las empresas hacia las cuales se va a dirigir el dinero. La capitalización de las compañías no refleja la situación de las mismas, es decir, no muestra cuál es su nivel de endeudamiento.

Uno de los aspectos en los que más inciden los analistas es en la idea de que este tipo de inversiones están pensadas para el largo plazo. La falta de liquidez que tanto caracteriza a estas compañías ha de estar presente en las decisiones que tomen los particulares. Así, todo aquel que se decanta por empresas de pequeña y mediana capitalización tiene que tener en cuenta que puede transcurrir un tiempo hasta que finalmente consigan deshacerse de los títulos.

Hernández señala que "hay que saber dónde vas a entrar y con qué cantidad de dinero y no perder de vista el objetivo de permanencia". Puede que pasen años hasta ver unos resultados que se sitúen en línea con los objetivos, es decir, que el inversor considere que la compañía ya no va a tener más recorrido. Por tanto, en estos casos, y en contra de la creencia habitual de los chicharros, no se trata de inversiones momentáneas sino de inversiones para tomar posiciones a la espera de futuras revalorizaciones.

Victoria Torre, responsable de análisis y producto de Self Bank, añade que estas cotizaciones pueden ser fácilmente manipulables. "Moviendo unos pocos títulos podrían provocarse subidas o bajadas significativas del valor que en ocasiones no corresponden con los datos relativos a los fundamentales de la acción".

Siguiendo con esta idea, Julián Coca, gestor de renta variable de Inversis, matiza la importancia de los accionistas de referencia. En empresas de menor capitalización, los movimientos seguidos por los propietarios de la mayor parte del capital pueden despertar temores y sembrar la incertidumbre. Si el accionista de referencia decide reducir su participación, algunos pueden interpretar esta decisión como un reflejo de que la compañía ya no tiene más recorrido. O por el contrario si decide comprar algunos pueden ver en esto una señal de que confían en lo que la empresa pueda realizar en el futuro. Sin embargo, las operaciones comunicadas puedan deberse a otro tipo de razones más ligadas al accionista que al comportamiento de la compañía.

Con vistas a 2013 desde Ahorro, César Sánchez Grande, director de small y medium cap de la firma, recomienda tres criterios que deben regir las próximas inversiones: el primero tiene que ver con la escasa exposición a España; el segundo, con apostar por compañías posicionadas en sectores de nicho, defensivos o con elevadas carteras de pedidos que le permitan escapar de la crisis y el tercero, que posean un bajo nivel de endeudamiento y sin problemas de vencimiento en los plazos cortos.

Petición de rescate

Desde que el presidente de BCE, Mario Draghi, anunciara en septiembre su programa de compra de bonos (previa petición de ayuda por parte de los estados) los rumores que sugieren que España solicitará la ayuda se han sucedido día a día. La mayoría de los analistas coinciden en señalar que durante los tres primeros meses de 2013 el Ejecutivo acabará cediendo. Y todo ello peso a las negativas de Mario Rajoy y las declaraciones del consejero belga del BCE, Luc Coene, que apuntaban a que las probabilidades de rescate se alejan progresivamente.

A la espera de conocer el transcurso de los acontecimientos, las dudas sobre cómo afectará la ayuda a la renta variable son el horizonte hacia el que los inversores dirigen su mirada.

"Los elevados costes de financiación han puesto en dificultades al Gobierno, pero también han influido en las empresas que han sido testigo de los problemas de acceso al crédito", indica Torre. Según la analista de Self Bank, el rescate mejoraría las condiciones del mercado crediticio y permitiría poner freno a algunas operaciones de desinversión que tanto protagonismo han tenido en 2012 y con las que se intentaba hacer frente a las necesidades de financiación.

Trasladando esto a las cotizaciones, Hernández cree que si el rescate es creíble y realmente logra lo esperado, es decir, una rebaja de la financiación, "las pequeñas que además de falta de crédito están baratas deberían subir como la espuma". "Hay un segmento de empresas que deberían hacerlo francamente bien", reitera. Y son precisamente las de menor capitalización las que en principio se comportaría mejor en el largo plazo. No obstante, puede que en principio sean las grandes compañías del Ibex 35 las que recojan la noticia con los brazos abiertos, pero transcurridos los momentos iniciales de alegría las que mayor recorrido tendrán serán las small y medium caps. El responsable de gestión de Inversis cree que las principales cotizadas (Santander, BBVA, Repsol y Telefónica) lo hicieron muy bien entre julio y septiembre del pasado año y a día de hoy no tienen potenciales de subida significativos.

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