viernes, 18 abril 2014

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Avances en la cumbre sobre el cambio climático

Elvira Carles

02-01-2013 08:21

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Como en anteriores ocasiones, el resultado de la Cumbre sobre Cambio Climático (COP 18) celebrada en Doha (Catar) nos presenta un escenario de claroscuros ya que, si bien no se ha llegado a un consenso internacional de objetivos máximos, se han consolidado y reforzado las bases de actuación contra el cambio climático.

Por un lado, se ha renovado el Protocolo de Kioto y se ha puesto una fecha, 2015, como límite para la creación de un nuevo protocolo. Pero por otro, la poca participación y presencia de empresas españolas especializadas en la nueva economía verde nos lleva a pensar que estas todavía no ven la gran posibilidad de negocio que ¬comporta.

En el aspecto positivo, destacar que gracias a los países de la Unión Europea, que han actuado con una sola voz a pesar de las reticencias de Polonia, y a otros países como Noruega, Suiza, Australia o Kazajistán, en total 35, se hace efectivo el segundo periodo de compromiso del Protocolo de Kioto para el periodo 2013-2020. Se garantiza así -siempre y cuando lo ratifiquen los parlamentos nacionales de cada país- la continuidad del único instrumento internacional jurídicamente vinculante existente en estos momentos, con sus correspondientes mecanismos de flexibilidad y proyectos. Una herramienta clave para fijar la COP de Francia en 2015 como lugar en el que se diseñará el nuevo acuerdo o protocolo aplicable a partir del año 2020.

Prolongar el Protocolo de Kioto evitará incertidumbre y malas prácticas de algunos países, pero no debemos olvidar que el conjunto de Estados firmantes representa aproximadamente el 15% de las emisiones mundiales.

Continúan fuera el resto de los grandes países emisores respecto del primer periodo, como son Japón, Canadá, Nueva Zelanda y Rusia, así como Estados Unidos -que ya no ratificó el primer periodo- y China, que no está dentro del anexo I.

En este anexo se incluyó en 1992 solo a los países desarrollados económicamente y que habían estado emitiendo históricamente gases de efecto invernadero (GEI). Una clasificación de países emisores que, tal y como se habló en la cumbre catarí, debe reformularse.

Otras buenas noticias de la cumbre de Doha fue ver cómo la Unión Europea no solo presentó una postura común -pese a las reticencias de Polonia en relación a los derechos de emisión del segundo periodo- para prorrogar lo acordado en Kioto, sino que se comprometió a un objetivo de reducción de emisiones, en línea con su legislación doméstica, de un 20% en 2020 respecto a los niveles de 1990, que podría aumentarse hasta el 30% si las condiciones son las adecuadas.

Además se reiteró el compromiso de movilizar 100.000 millones de dólares para el año 2020, de los cuales en Doha países como Alemania, Reino Unido, Francia, Dinamarca, Suecia y la Unión Europea han contribuido ya en 6.000 millones.

Durante la cumbre de Doha hubo poca presencia de empresas españolas, los representantes del sector privado de nuestro país interesado o especializado en la economía baja en carbono -más allá de consultores, técnicos y fundaciones- no superaban la docena. Tal vez por la actual situación económica, parece que a la lucha contra el cambio climático y la oportunidad de negocio que generará a través de investigación, tecnología limpia y servicios le cuesta entrar definitivamente en el tejido empresarial español.

Como conclusión, podemos extraer que si se quiere llegar a un acuerdo en el año 2015 será necesaria mucha capacidad negociadora al máximo nivel con la implicación de los principales países y líderes mundiales. Ante tal disyuntiva, se está configurando un plan de acción, liderado por Ban Ki-Moon, secretario general de la Organización de Naciones Unidas, en el que se quieren ir superando diversas etapas de acuerdos políticos en ámbitos concretos con el objetivo de captar la voluntad política real.

La presentación en el año 2014 de los resultados del próximo informe del Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC) puede hacer que las presiones aumenten y, pese a la dificultad del proceso, asumamos todos nuestras necesidades y obtengamos un acuerdo común sobre cómo hacer frente al cambio climático de una forma transparente y responsable.

Elvira Carles es Directora de la Fundación Empresa y Clima

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