domingo, 26 octubre 2014

Está pasando

Juan Roig

El emprendedor total

  • Para convertir un negocio familiar en la primera empresa de distribución española hay que arriesgar y tomar decisiones. Así lo ha hecho el presidente de Mercadona

Javier García Ropero

28-12-2012 18:29

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Juan Roig, presidente de Mercadona

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Pocas empresas, y pocos empresarios, han visto en la crisis una oportunidad para crecer. Alguien que en la peor situación económica y financiera que se recuerda es capaz de aumentar todos los números de su negocio no puede ajustarse a una concepción corriente de gestor. Mercadona es hoy más grande que hace cinco años, pero menos de lo que será en otros cinco. Juan Roig (Valencia, 1949), con su particular modelo, ha convertido lo que empezó como un negocio familiar en la mayor empresa de la distribución española.

En 2012 se han cumplido 35 años desde que Francisco Roig Ballester y su mujer, Trinidad Alfonso, crearan el germen del actual Mercadona, enfocado a los productos cárnicos y al autoservicio, dentro de Cárnicas Roig. Juan Roig, que se incorporó a la empresa familiar en 1975, compraba en 1981, junto a su esposa y tres de sus hermanos, esta pequeña cadena de ocho tiendas para iniciar un largo pero exitoso camino de expansión, siempre bajo su dirección. Pero desde la primera tienda de Tavernes Blanques en 1977, hasta las más de 1.400 actuales, han pasado muchos años de empeño.

Si en algo coinciden quienes conocen de cerca a Juan Roig es en su innegociable cultura de esfuerzo y productividad, un principio que no solo trata de dejar claro en sus escasas apariciones ante los medios de comunicación, sino en su día a día al frente de la empresa. Porque, pese a haber consolidado a Mercadona entre las grandes empresas del país, Roig no pierde ni un solo detalle de lo que acontece en su compañía. Y la mejor manera de conocerlo de primera mano es visitando sus tiendas, una práctica habitual a la que no renuncia. «El despacho es un mal sitio para conocer al jefe», afirma a sus colaboradores cercanos. Escuchar al jefe, al cliente, no solo le sirve como vía para pulsar la realidad de sus tiendas, sino como fuente de aprendizaje y de nuevas ideas: «tiene en cuenta todo lo que le dicen, tiene un módulo de escucha siempre activo. No deja de aprender». La tienda como centro principal de operaciones y el bienestar del cliente son las prioridades de un modelo de negocio poco convencional en el sector. Huir de lo establecido, arriesgar y actuar son sus señas, lo que queda demostrado por su habilidad para desarrollar y adaptar el modelo según evoluciona. «Lo más estable es el cambio», suele repetir. Cambios que han llevado al Mercadona de hoy, definido por su política de precios estables, nula promoción comercial, empleos fijos, y por una cadena definida compuesta por productores, proveedores, la sociedad, el empleado y el cliente.

José María Bonmatí, director general de la asociación de fabricantes y distribuidores AECOC, de la que Roig es ahora Presidente de Honor, resalta ese convencimiento por emprender: «Cuando empezó con Mercadona, vio que en otros países se utilizaban los códigos de barras y los escáneres, algo que aquí no había. Pero decidió que quería implantarlo en sus tiendas, aún sin existir algo parecido en España, y lo hizo. No pone excusas». Su imagen de hombre directo y decidido se ajusta a su carácter en privado. Honesto y cercano, convencido del talento de las personas y de su formación.

Licenciado en Ciencias Económicas por la Universidad de Valencia, ha cursado el programa de alta dirección de empresas del IESE y en 2007 fue investido Doctor Honoris Causa por la Universidad Politécnica de Valencia. Pero, pese a su bagaje académico, el éxito de su gestión no reside tanto en la teoría empresarial como en su orientación a la acción, su habilidad para anticiparse y la coherencia entre su mensaje y las decisiones. «Su sueño siempre fue tener una empresa como es hoy Mercadona», sostiene alguien cercano a él, incluso en su dimensión actual como primera cadena de distribución, impensable, al menos desde fuera, hace apenas diez años. «No es casualidad, siempre ha estado seguro de llegar hasta donde ha llegado, porque va al 100% en lo que hace, sin autocomplacencia y trabajando para superarse».

Casado y con cuatro hijas, es un apasionado lector de los libros de gestión empresarial. Le encanta conocer y estar siempre informado, para lo que consulta cada día todos los periódicos. Siempre ha permanecido en un segundo plano mediático, a diferencia, por ejemplo de sus hermanos, Fernando y Francisco, también empresarios pero reconocidos por su presencia en el fútbol profesional. Pero Juan Roig también está ligado al deporte de alto nivel, como mecenas del Valencia Basket, al que soporta económicamente al considerar clave la permanencia en la ciudad de un club de baloncesto ACB, deporte al que es gran aficionado siempre que se lo permiten sus escasos ratos de ocio. Una aportación que podría utilizar para promocionar a Mercadona en sus camisetas, como es común en estos casos. Pero la realiza a través de la fundación que lleva el nombre de su madre, Trinidad Alfonso, orientada al fomento de la cultura y el deporte. Y en las camisetas del Valencia Basket, donde debería aparecer un patrocinador, se muestra el lema «Cultura de esfuerzo».

Algo definitorio de Juan Roig, sobre lo que ha construido un modelo que empieza a poner sus miras fuera de España.

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