viernes, 24 octubre 2014

Está pasando

Carlos Manuel Rodríguez, consejero delegado del grupo Cafento

"Un negocio no ha de utilizarse en beneficio propio"

  • Pertenece a la segunda generación de una familia de cafeteros asturianos. De pequeño jugaba a imitar a los policías de la serie 'Los hombres de Harrelson' en la fábrica de café. Ahí comenzó a dibujar su destino profesional

Carlos Manuel Rodríguez, consejero delegado de Cafento

Trabaja en Cafento desde hace 18 años, la empresa de origen familiar asturiano dedicada al café. Carlos Manuel Rodríguez Peláez, ovetense, de 42 años, es un erudito en la materia, y recomienda cuidar la selección del grano, de la máquina y hasta de la taza. "Es un error tomarlo en cristal, es mucho mejor en cerámica, que guarda mejor el calor". Además, el recipiente ha de ser "grueso y cónico, porque concentra la crema". El 85% del grupo pertenece a la familia de Rodríguez Peláez y el 15%, a Novagalicia Banco. Cafento tiene sede y fábrica en Tineo (Asturias), además de en Valencia y Granada, en las que da empleo a 450 personas. Cuenta con presencia en 20 países y comercializa más de 30 marcas de café (entre ellas, las asturianas El Gallego y Areces), té, otras infusiones y chocolates.

¿Hemos avanzado algo en los últimos tiempos en España en la cultura del café?

Con la moda de las cápsulas hemos andado un poco el camino, como ya pasó con el vino y el aceite. En Cafento nos preocupamos por crear esa cultura del café, esa complicidad con el cliente, al que le puede asesorar nuestro barista. La gente ahora quiere disfrutar de cada momento y que todo sea selecto, el whisky, la ginebra...

¿Se consume menos?

Ha bajado el número de veces que se consume un producto, pero aumenta la calidad. Ahora se toma menos café pero es de más calidad. Los coffee shop se han convertido en lugares de encuentro, relajados. El té, por ejemplo, es un producto más experimental porque requiere de un ritual. La ley del tabaco nos ha afectado entre un 15% y un 20%.

¿La marca blanca hace daño a esa calidad?

El mercado del café en España adolece de falta de liderazgo. El 60% del café se toma en los hogares, y dentro de ese porcentaje el 60% está dominado por multinacionales y el 40% por la marca blanca. En hostelería, el 40% del coste está en el servicio que se ofrece.

¿Hay intrusismo en el sector?

Cuando una marca crece es porque el resto de las empresas que están en el sector no han sabido vender o no han aportado algo diferenciador. Las marcas blancas responden a una necesidad y mucho más con la crisis. El café es un producto que permite diferenciarse. Y como profesionales de la venta, para poder competir es necesario hacer un proceso de venta lo más sofisticado posible. Ahora vendes si haces que la experiencia sea única. Te tienes que anticipar.

¿Su vida profesional estuvo encaminada a este negocio?

Sí. Precisamente estudié Económicas por ese espíritu empresarial, por la necesidad que sentía de seguir adelante con la empresa que habían fundado mi padre y la familia Areces, que eran amigos de toda la vida. A mí me encanta estar en la fábrica.

¿Por qué?

De pequeño jugaba allí a "Los hombres de Harrelson" [una serie de televisión policiaca] y empaquetaba café en verano. Es importante que en las empresas se tenga pasión por lo que se hace, y a mí siempre me ha gustado esta empresa. La he vivido desde pequeño y desde abajo. Me considero un privilegiado porque puedo trabajar en lo que me gusta. Vivo en Gijón y trabajo en Tineo, el ritmo de vida es muy diferente al de una gran ciudad.

¿Qué aporta usted como segunda generación a la empresa?

Continuidad. Es importante que la segunda generación se sienta más propietario que responsable. Nos entregan un testigo y tenemos que entregarlo a la generación siguiente. No se puede utilizar un negocio para beneficio personal. Tenemos que entregar la empresa de la mejor manera posible.

¿Disponen de protocolo familiar?

En 2001 comenzamos a hablar de protocolo en la familia. Somos tres hermanos y decidimos que no queríamos vender la empresa porque veíamos que podíamos aportar algo nuevo y crecer en tamaño. Sabemos lo que es sacar adelante un negocio peleando.

"Es el momento de ser emprendedor"

De sus padres ha aprendido lo que es el sacrificio. "Empecé trabajando los fines de semana en la empresa y allí pude empaparme de los valores, y he podido hacer uso de ellos, además de unos conocimientos más acordes a la realidad actual", dice Carlos Manuel Rodríguez, quien recuerda lo visionarios que fueron sus padres. "Tienen mucho más mérito que nosotros porque ya empezaron en los años sesenta a innovar con un concepto de tiendas. Nosotros hemos estudiado pero ellos no, ellos tenían sentido común y tenacidad". Asegura que hoy es mucho más fácil, sobre todo porque la empresa ya está en marcha.

Actualmente apuestan por el mercado internacional, sobre todo por Francia, Italia, República Checa, Austria y algún otro país centroeuropeo. Y por extender una red de franquicias, para las que se requiere de unos 60.000 euros. "Ahora es buen momento para ser emprendedor".

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José Luis Martínez Campuzano

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