miércoles, 1 octubre 2014

Está pasando

La tentación de la renta variable

  • La fija ha funcionado este año mejor de lo que nadie se esperaba, pero 2013 puede ser el momento para que los inversores vuelvan a atreverse con la Bolsa
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Adiós a los tiempos de ser timoratos, agazapados en depósitos y renta fija, conformándonos con no mucho, a la espera de que la tempestad se atempere. Eso es al menos lo que predicen (y sobre todo desean) gran parte de los analistas consultados, que coinciden en que hay que comenzar el próximo año invirtiendo con valentía y ánimos renovados.

No se trata de ponerse a invertir en Bolsa a lo loco, pero algo habrá que hacer ya que nadie prevé que para el próximo año la renta fija dé tantas alegrías como ha deparado este ejercicio. Y es que en 2012 este tipo de inversión ha logrado unas rentabilidades que pocos esperaban. La de los bonos corporativos con grado de inversión, por ejemplo, situada entre el 6% y el 9%, e incluso de dos dígitos en el caso de los bonos high yield (alto rendimiento) y de mercados emergentes, como resalta Tom Fahey, director asociado de estrategias macro en Loomis Sayles, gestora de inversiones afiliada a Natixis Global Asset Management (NGAM).

"Los títulos de deuda privada volverán a superar a depósitos e inflación, pero no repetirán un año tan bueno como ha sido 2012", advierte Víctor Alvargonzález, director de inversiones de Tressis, quien lamenta "que lo que necesitara la banca fuera captar depósitos, porque lo que de verdad le habría interesado a los ahorradores es hacer caso a los asesores independientes, que llevamos años recomendando la renta fija".

El 21,2% de la Bolsa española está en manos de particulares

El gran problema de 2013 es no asumir el riesgo de invertir y seguir con pagarés

Ante este escenario, "el gran riesgo en 2013 es no asumir la aventura de invertir, ser extraordinariamente prudente y seguir con los bonos, depósitos o pagarés. La aversión al riesgo se ha estancado en la actitud de muchos inversores y puede dejar pasar las grandes oportunidades que se avecinan", recomienda José Luis Jiménez, director de March Gestión, quien no descarta rentabilidades por encima del 20% en algunos mercados y advierte que "Europa puede sorprender y ser el diamante oculto" el próximo año.

Lo cierto es que la renta variable del viejo continente ha registrado muy buenos resultados este ejercicio, y en BlackRock Iberia creen que este comportamiento se prolongará también en 2013. "El Euro Stoxx 50 lleva acumulada una subida del 11,79% hasta finales de noviembre, un resultado muy positivo que a veces queda perdido entre titulares", asegura Luis Martín, director de ventas para el minorista e institucional de la filial española.

Los inversores profesionales suelen anticipar las tendencias frente al particular, por lo que parece significativo el resultado de una reciente encuesta realizada por Schroders a sus clientes del canal intermediario en la que un 41% declaró que aumentaría su exposición en acciones europeas. "Por tanto, creemos que, si bien son muchas las interrogantes que existen en los mercados, el inversor aumentará el nivel de riesgo de sus carteras durante 2013 para poder acceder a un extra de rentabilidad que actualmente no puede encontrar en activos considerados refugio", adelanta Carla Bergareche, directora general para España y Portugal de la gestora de fondos de inversión.

Y dentro de estos, ¿cuáles pueden funcionar mejor este año? "Los fondos de reparto de dividendo que nos proporcionan rentas periódicas nos ayudan a ahorrar de cara a la jubilación y nos permiten mantener exposición a renta variable sin adentrarnos en un perfil de riesgo más elevado, lo que encaja en el contexto económico actual y atiende las necesidades del perfil más conservador del inversor español", contesta Luis Martín, director de ventas al minorista e institucional de BlackRock Iberia.

Pero no todo el mundo apuesta por Bolsa. "De cara a 2013, uno intuye que serán los depósitos, los bonos de alto rendimiento y el dólar lo que mejor funcione", afirma David Cano, director general de Afinet Global EAFI, mientras que "en renta variable tenemos nuestras dudas. En teoría, la europea debería hacerlo mejor que la americana y España tomar el relevo del Dax alemán. Eso sería la lógica, pero...". Esos puntos suspensivos se refieren a la incertidumbre que siempre acompaña a las predicciones económicas que ya nos han acostumbrado a que del dicho al hecho haya en muchas ocasiones demasiado trecho.

Ramón Zárate, asesor financiero independiente, también confía en la renta fija, pública y privada. "Seguimos recomendándola, pero dando mayor porcentaje a la deuda corporativa, en sus distintas formas, e incrementando la exposición en divisas. Respecto a las inversiones en deuda pública, recomendamos la de países emergentes y periféricos, ambas con vencimientos no más lejanos de 2017". Efectivamente, los emergentes, que representan ya más del 50% de la economía mundial y el 70% de su crecimiento estimado en 2013, pueden ser una opción muy rentable, destacan diversos analistas, incluido Gonzalo Rengifo, director general de Pictet AM en Iberia y Latinoamérica. Y cree que estas economías "pueden crecer al 4% o 5%, con inflación controlada, frente al 1% o 2% en los mercados desarrollados, con bajo IPC".

El responsable de esta gestora también ve oportunidades en lo que llama "desintermediación financiera 2.0"; es decir, que como el acceso al crédito bancario está muy restringido, las empresas van a tener que emitir mucha más deuda corporativa.

Pero hagámoslo donde lo hagamos, lo importante aquí es tener dinero para invertir, y este cada vez sobra menos. De hecho, el ahorro financiero de las familias españolas se ha recortado un 9% en comparación con junio de 2011.

Seríamos muy inocentes si creyéramos que la crisis económica ?y sus consecuencias en el bolsillo de los ciudadanos? no ha modificado los hábitos de los clientes a la hora de invertir y vigilar su dinero. Así se refleja en un reciente sondeo de la asociación de planificadores financieros EFTA España. En ella, los encuestados aseguran que el 93% de los clientes particulares solicita más información que antes de la crisis a su asesor financiero.

"El inversor mantiene su perfil y expectativas, pero es consciente de la importancia de contar con información independiente por encima de la necesidad de una entidad bancaria de colocarle un producto determinado. Parece un movimiento lógico si tenemos en cuenta que han sido las principales víctimas de una práctica generalizada en el sector financiero consistente en la comercialización de productos complejos a clientes minoristas, actuando con dolo y negligencia", asegura Javier Flores, responsable del Servicio de Estudios y Análisis de Asinver, Asociación Europea de Inversores Profesionales.

"Tras la crisis de Lehman Brothers, los inversores se han vuelto, en general, mucho más conservadores. Esto ha penalizado a los mercados de renta variable, donde prácticamente sigue ausente el particular. Estos prefieren productos lo más sencillos y comprensibles posibles, y evitar así sustos en instrumentos que consideraban seguros", analiza Santiago Daniel, responsable de inversiones de Deutsche Bank.

No solo de acciones viven los mercados y es que, según los últimos datos recopilados por la Asociación de Instituciones de Inversión Colectiva y Fondos de Pensiones (Inverco), casi la mitad del ahorro de las familias (el 46,5%) a junio de 2012 estaba en depósitos bancarios, en tanto que el 13,5% eran fondos de pensiones y seguros de vida; el 12,6%, acciones adquiridas de forma directa, y el 7%, a través de fondos y sociedades de inversión. Esto demuestra lo que nos cuesta a los españoles explorar la renta variable.

Aun así, el 21,2% de la Bolsa española está en manos de particulares y estos entienden cada vez más que invertir en los mercados no es solo comprar y vender acciones, sino que permiten otras muchas operaciones accesibles para el minorista.

Entre esos otros productos bursátiles, Jorge Yzaguirre, director de renta variable de BME, destaca los fondos cotizados (en inglés exchange trade funds) ya que reúnen la variedad que ofrece la cartera de inversión colectiva con la flexibilidad que supone poder entrar y salir de ese fondo con una simple operación en Bolsa.

Actualmente existen más de 70 de estos productos en España referidos a índices bursátiles, de materias primas, de renta fija, sectores, etcétera, que se pueden comprar a partir de nueve euros.

El primer ETF se lanzó en España en 2006, pero "creemos que van a tener un desarrollo vertiginoso. Tenemos como ejemplo Estados Unidos, donde el 25% del volumen de negociación se hace a través de estos instrumentos. En España aún no supone más del 1%", indica Yzaguirre.

"Son muy útiles", según Virginia M. Pérez Palomino, responsable de intermediación de renta variable de Tressis, pero tienen como pega que "los ETF afloran inmediatamente las plusvalías que generan en el momento de su venta, mientras que lo invertido en un fondo de inversión se puede traspasar a otro" sin tributar por esas ganancias.

Para Cano, su principal ventaja es también la diversificación: "Yo prefiero comprar todo el Ibex que solo Telefónica", pero recomienda para el pequeño inversor también los fondos de inversión y, algo no muy usual, hacerse, a través del Mercado Alternativo Bursátil (MAB), con participaciones en Sicav, "un producto que se ha explicado mal y tiene un sambenito erróneo. Son vehículos de inversión colectiva abiertos a todos. No es un sitio donde evadir impuestos".

Asimismo, se empieza a notar interés por acceder a los bonos corporativos que se negocia en el mercado AIAF a través de SEND, la plataforma electrónica de negociación de renta fija destinada a particulares. De hecho, a cierre del pasado mes de noviembre, la negociación en el mercado de deuda corporativa alcanzó un récord histórico en número de operaciones, consecuencia en parte de esa mayor participación de los pequeños inversores.

El siguiente producto que desde BME ven adecuado para particulares son los warrants. Se trata de valores negociables emitido a un plazo determinado que otorga el derecho (y no la obligación) de comprar o vender a un precio prefijado, un tipo de instrumento que cotiza en España desde hace 15 años y de los que existen unas 5.000.

Otra forma de invertir en el parqué, especialmente pensada para minoristas, son los Futuros Mini sobre el Ibex 35 que, al igual que los típicos Futuros Ibex Plus, son obligaciones de compra o de venta del valor de la cesta de 35 acciones representadas por dicho índice, con la diferencia de que el valor monetario del Futuro Mini es 10 veces menor, con lo que se convierte en un producto más accesible y atractivo al pequeño inversor.

Y también hay quien se atreve a incluir en su cartera de inversiones algo más que acciones o bonos, en concreto las materias primas, mediante los Exchange Traded Commodities (ETC) que se negocian de manera intradiaria en las principales Bolsas del mundo.

No obstante, hay que tener en cuenta que los warrants, futuros u opciones requieren manejar muchos factores "con los que el inversor tradicional no está tan familiarizado", advierte Pérez Palomino, "si no se posee un conocimiento en profundidad de su funcionamiento y no se ejerce sobre las posiciones una vigilancia continua sería recomendable que sea su gestor o asesor financiero el que se ocupe de este tipo de inversiones". Es más, según Zárate, "productos aparentemente sencillos en su comprensión, por ejemplo, la compra de acciones, pueden ocasionar enormes pérdidas si se toman sin la recomendación de un profesional y con la simple justificación de su facilidad en su contratación, transparencia en su negociación o carácter de largo plazo de las inversiones realizadas". Tome nota.

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