jueves, 23 octubre 2014

Está pasando

Guindos logra que España tenga un voto en el nuevo organismo

España cede al BCE la supervisión del 95% del sector financiero

  • El BCE asumirá la supervisión del 95% del sector bancario español tras el acuerdo alcanzado por los ministros de Economía de la UE. España dispondrá de un voto proporcional a su tamaño en el seno del nuevo Mecanismo æscaron;nico de Supervisión (MUS).
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Parecía imposible, pero la Unión Europea ha logrado cumplir su promesa de pactar antes de finales de 2012 la estructura del futuro Mecanismo æscaron;nico de Supervisión (MUS) financiera, un salto en la integración de la zona euro que se antojaba remotísimo cuando se anunció en la pasada cumbre de junio.

El proyecto está lejos de concluirse y por el camino se ha quedado ya buena parte de la ambición inicial, a consecuencia, en gran parte, de las reticencias de Alemania. Pero el Reglamento pactado a las 4:45 horas de ayer jueves despeja el camino para la supervisión centralizada de una buena parte del sector bancario europeo, en lo que probablemente puede calificarse como la mayor cesión de soberanía nacional desde el nacimiento del euro en 1998.

Para España, en concreto, supondrá renunciar a la supervisión del 95% de su sector bancario, según señaló ayer en Bruselas el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy. Esto supone que prácticamente todos los bancos españoles estarán bajo la tutela del BCE y solo cuatro entidades (Banca March, Cecabank y las cajas de Ontinyent y Pollença) escaparán a su control. El Banco de España, por tanto, traspasa una de sus competencias más importantes al Banco Central Europeo, en cuyo seno se establecerá el Mecanismo æscaron;nico de Supervisión.

El ministro de Economía, Luis de Guindos, pugnó durante la reunión del Ecofin (consejo de ministros de Economía y Finanzas de la UE) para que la estructura de poder del nuevo organismo reconozca el peso de la economía española y el hecho de que prácticamente todo su sector financiero estará controlado por el MUS. El ministro logró su objetivo, pero solo en parte.

El voto de cada país en el Consejo Supervisor del MUS será acorde a su peso en el seno del Consejo de la UE, lo que favorece a los llamados países grandes como España. Con arreglo a esas normas, España dispone hasta marzo de 2017 de 27 votos, solo dos menos que Alemania, Francia o Italia. Y tras esa fecha, el voto de cada país depende de su número de habitantes, lo que también favorece a España, el cuarto país más poblado, con casi un 14% de los habitantes de la Unión Monetaria.

Sin embargo, ni España ni el resto de los países grandes tienen garantizado de momento un puesto en el Comité de Dirección del MUS, cuya composición no se ha logrado pactar, ni siquiera el número de miembros. De momento, solo se establece que deberá haber una rotación bien equilibrada entre todos los socios, lo que anticipa una batalla campal para repartirse el poder antes de la puesta en marcha definitiva del MUS.

A pesar de este fleco pendiente, las instituciones europeas y los Gobiernos de la zona euro valoraron positivamente el acuerdo. "Estoy muy contento porque hace unos meses nadie hablaba de la unión bancaria, y ya no hay solo una unión monetaria, sino esa otra unión con un supervisor único", señaló Rajoy poco antes de asistir en la capital europea a la cumbre de líderes del Partido Popular Europeo (PPE).

Fuentes del Gobierno recordaron que la unión bancaria figuraba entre las propuestas planteadas por Rajoy en el mes de junio en una carta dirigida al presidente del Consejo de la UE, Herman van Rompuy. Rajoy y el primer ministro italiano, Mario Monti plantaron, además, en la cumbre europea de aquel mes de junio para forzar un compromiso con la integración bancaria, necesaria para relajar las primas de riesgo de los socios del euro más vulnerables.

La estrategia italoespañola, que contó con el apoyo del presidente francés, François Hollande, dio resultado. Y la canciller alemana, Angela Merkel, aceptó muy a su pesar la creación de un supervisor único como primer paso hacia la unión bancaria.

Pero Berlín se ha cobrado la revancha durante estos seis meses, retrasando la puesta en marcha del proyecto y limando la capacidad de supervisión del nuevo organismo.

El MUS, finalmente, solo vigilará a las entidades con más de 30.000 millones de euros en activos o un balance equivalente al 20% del PIB de su país de origen. Unos criterios medidos al milímetro para dejar fuera a todas las cajas o bancos regionales de Alemania. En total, el supervisor central controlará unas 200 entidades en toda la zona euro, de las 6.000 autorizadas.

"Berlín vuelve a salirse con la suya", lamentó ayer el eurodiputado Juan Fernando López Aguilar, líder de los socialistas españoles en el Parlamento europeo. Y acusó a Alemania de excluirse "de las reglas que impone a todos los demás".

Las tesis alemanas se impusieron de nuevo ayer por la tarde, durante la primera jornada de una cumbre europea que concluirá hoy en Bruselas. La canciller Merkel marcó su ritmo en las propuestas presentadas por Van Rompuy y José Manuel Barros, presidente de la Comisión Europea, para reformar la zona euro. De las iniciativas planteadas, la única con visos de prosperar a corto plazo es la obligación de que los socios firmen contratos vinculantes sobre las reformas macroeconómicas que llevarán a cabo. Pero la compensación, en forma de solidaridad, por ese esfuerzo de disciplina se queda por ahora para el plazo largo. "La idea de un presupuesto de la zona euro, con un fondo para el desempleo incluido, tiene todavía que madurar", reconocían en el gabinete de Van Rompuy. La duda es si la semilla ha llegado a plantarse.

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