domingo, 21 de diciembre de 2014

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Hospitales, ¿de gestión pública o privada?

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Hace un par de semanas, la consultora especializada en sanidad Iasist presentaba un informe en el que pretendía señalar qué hospitales públicos funcionaban mejor, si los gestionados por la Administración o por otras formas, desde empresas públicas a privadas o fundaciones. El estudio se decantaba claramente por estas últimas, algo que aprovechó Javier Fernández-Lasquetty, consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid, para intervenir en la presentación y defender su propuesta de privatización de la gestión de siete hospitales de Madrid. La realidad es que existen muy escasos datos para comparar sistemas y este informe tampoco aporta pruebas fiables.

El estudio compara 78 hospitales generales públicos en España, 41 de ellos gestionados directamente por la Administración y 37 bajo otras fórmulas como las empresas públicas, el sector privado o fundaciones. Pero ya nace con un sesgo importante, porque parte de una base de hospitales que voluntariamente participan en su ranking Top 20 de las mejores clínicas, entre los que faltan muchos otros, sobre todo los grandes centros. También se sabe que hay comunidades que no están representadas e Iasist tampoco ha querido hacer público el listado de participantes. Aun así, el informe saca conclusiones contundentemente favorables a las nuevas fórmulas de gestión. La productividad por trabajador es un 37% superior en estos centros. También son más activos en cirugía ambulatoria (un 13%_más), con un ahorro del 27% en el coste.

En el estudio también se recoge que debido a ingresos hospitalarios de menor duración, los centros gestionados con nuevas fórmulas podrían ahorrar más de 1.400 camas al sistema, o lo que es lo mismo, casi 500 millones de euros, además de ofrecer logros similares en calidad asistencial. "Vemos que los modelos de gestión influyen sustancialmente en la productividad y la eficiencia, mientras que los resultados en el tratamiento al paciente son similares", explica Mercè Casas, directora general de Iasist.

440 euros per cápita estima Madrid que pagará a las empresas que gestionen los hospitales públicos

41% de deuda respecto a su presupuesto en salud tenía Valencia, pionera con el 'modelo Alzira'.

Los críticos con el modelo recuerdan que estos hospitales públicos privatizados suelen ser de tamaño mediano, que no incluyen cirugías mayores, sin procesos complicados como transplantes, ni patologías graves ni estancias largas. Y se desentienden de la docencia y la investigación.

Lasquetty, presente en este acto desarrollado en Esade y que venía a darle la razón en sus planes políticos, lo tiene claro: "Estas fórmulas de gestión privada ofrecen mejores resultados". "Es curioso que lo diga un responsable político de un partido que en Madrid o en Valencia, donde se impone este modelo, lleva 17 años gobernando. Alguna responsabilidad habrán tenido si no es sostenible", contesta José Martínez Olmos, portavoz del PSOE en la Comisión de Sanidad del Congreso, para quien este estudio "está contaminado" y tiene un sesgo que lo invalida porque no se incluyen, por ejemplo, hospitales de Andalucía. "Están esquilmando el sistema sanitario español", se queja este médico y diputado granadino. "Ni un solo euro del nuevo copago en recetas se queda en la sanidad, así es imposible que sea sostenible".

Ante la crisis y la falta de ingresos públicos, las comunidades autónomas han tenido que recortar en sus presupuestos, incluida la sanidad, con el fin de reducir el déficit. Para Lasquetty, que también verá reducida en 2013 la partida que gestiona, "no queda otro camino que mejorar la eficiencia". Aunque descarta hacerlo a través de los propios mecanismos de la Administración. "El grado de rigidez es muy elevado porque sigue unas reglas garantistas", y pone como ejemplo que cualquier incentivo por productividad que se ha ido intentando introducir en las nóminas de los profesionales finalmente se ha extendido a todos ellos, independientemente de su desempeño laboral. Para el responsable del PSOE, hay mejoras que llevar a cabo en la gestión de recursos humanos, pero cree que se debe hacer des_de lo público. "El riesgo claro de la privatización que _afecte a la calidad de la sanidad porque las empresas busquen ganar dinero".

La gestión que el Gobierno madrileño quiere imponer está basada en el modelo Alzira, así denominado por el primer centro público en España que gestionó un área sanitaria con un hospital de referencia, a cambio de un pago por habitante. Para ello, el Ejecutivo valenciano del PP instó a finales de los noventa a la creación de Ribera Salud (con capital al 50% entre Bancaja y CAM, ahora desaparecidas), que gestionaba los nuevos hospitales junto a aseguradoras como Sanitas o Asisa. Según sus responsables, el modelo es más barato y más del 90% de los usuarios, según sus encuestas, están satisfechos con la atención. Es más, casi el 95% de los pacientes desconoce cuál es el modelo por el que le atienden.

Para Martínez Olmos, el arquetipo de Alzira ha funcionado exclusivamente porque Valencia "ha tenido que acudir al rescate de los hospitales", revisando al alza el pago capitativo inicialmente previsto. "Es un modelo ideológico, con empresas de capital riesgo que han salido de otros negocios como el ladrillo y que ahora se interesan por los servicios públicos".

No existen mediciones, como en el resto de hospitales españoles, que comparen la eficiencia de estos centros en asuntos como mortalidad, ingresos, cirugías ambulatorias, tiempos de espera, productividad de los médicos o coste por trabajador. Según los datos proporcionados por un informe de la consultora PwC, la Comunidad Valenciana en 2012 será la que menos haya gastado en sanidad, alrededor de 1.060 euros por habitante. Pero lo ha conseguido a cambio de no pagar a los proveedores, porque su deuda era del 41% del total del monto que destinaba a salud (datos de 2011), la peor de todas las regiones y muy lejos del 2,5% de deuda del País Vasco, la que mayor dotación destina, con 1.558 euros por habitante, y que no ha apostado por la privatización, sino por la introducción intensiva de tecnología desde lo público.

Los planes del Ejecutivo madrileño se han encontrado con la oposición del resto de partidos políticos, sindicatos y profesionales, que mantienen protestas y jornadas de huelga contra la medida, que podría hacerse efectiva en verano. "No entiendo tanta polémica; el ruido en la calle es de matiz ideológico. No se trata de privatizar la sanidad, es una alternativa de gestión de mercado", apunta Jon de Zulueta, expresidente de Sanitas y de USP Hospitales, presente en el acto de Esade y donde apoyó el modelo propuesto por Madrid. "Es muy importante la transparencia en los resultados, si el paciente puede elegir con la información publicada, sería un incentivo de eficiencia muy grande", opina.

Fuentes del sector aseguran que no muchas empresas estarán interesadas y señalan a la propia Ribera Salud (con seis centros ya), Capio (que gestiona, por ejemplo, el área sanitaria de la Fundación Jiménez Díaz en Madrid) y Sanitas (que recientemente se ha hecho con el control total de la gestión de los hospitales de Manises, en Valencia, y Torrejón, en Madrid).

Lasquetty calcula que el coste de esos hospitales será de 440 euros por ciudadano. "No entregamos al concesionario una población cercada; el paciente en Madrid es libre de acudir al médico y hospital que quiera", y explica que su propuesta incluye una penalización para estas empresas, ya que si un ciudadano de su área es tratado en otro hospital, debe pagar el tratamiento completo.

Los profesionales en pie de guerra

La Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria ha sido muy crítica con la decisión unilateral de Madrid: "La retórica que insiste en afirmaciones del tipo 'se ha comprobado que el modelo de concesión es más eficiente' y 'da buenos resultados clínicos', pese a su reiteración aún no se ha dotado apenas de evidencia que la sustente", señala en un comunicado, "en buena medida por la insistencia demostrada por nuestras autoridades en no hacer pública la información necesaria para verificarlas", apunta, y advierte de que el modelo Alzira jamás habría sido viable de no ser por la renegociación del contrato de concesión, que supuso un elevado coste a la Administración". E insiste en que mejorar la eficiencia no se consigue meramente por el cambio en la titularidad del gestor. "Se logrará, en todo caso, introduciendo fórmulas de financiación capitativas [por persona]".

Tampoco han gustado los planes a los sindicatos. "La gestión es manifiestamente mejorable", señala Manuel Rodríguez, de CC OO de Madrid, y hay enormes ineficiencias, pero también hay otras fórmulas, por ejemplo una empresa pública, como se ha hecho en el Hospital de Fuenlabrada, especialmente modélico". Y teme que para que sea rentable la privatización, se bajen los sueldos de los profesionales.

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