lunes, 20 octubre 2014

Está pasando

Entrevista con Arthur Betz Laffer, creador de la "Curva de Laffer"

"España debe bajar todos los impuestos para volver a crecer"

  • Su principal aportación a la economía moderna fue la curva que lleva su apellido, que relaciona la menor presión fiscal con mayor recaudación y actividad. Todo lo contrario que está haciendo España. "Si quiere volver a crecer debe bajar todos los impuestos", subraya.

Arthur Betz Laffer, ayer en Madrid

PABLO MORENO

Licenciado en Economía por la Universidad de Yale en 1963, Laffer obtuvo el doctorado en Stanford en 1971 y desarrolló una extensa carrera académica en las universidades de Chicago, California del Sury Pepperline. Al mismo tiempo ejerció de asesor de cabecera del presidente estadounidense Ronald Reagan, que aplicó a rajatabla sus teorías, en especial la curva que lleva su apellido, que propugna rebajas de impuestos como la única vía para aumentar la recaudación, crear empleo y actividad. El ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, defendió con fervor sus tesis en la oposición. En el año que lleva en el Ejecutivo, sus decisiones han ido en el sentido contrario. Ayer, Laffer expuso su visión de la economía en una conferencia en la Fundación Rafael del Pino.

Pregunta. Ningún país desarrollado está aplicando su modelo económico. ¿Sigue siendo válido en la actual crisis mundial?

Respuesta. Sí. Es perfectamente válido. Lo que está ocurriendo es que la gran mayoría está aplicando el modelo contrario. ¿Usted ve que esas economías están mejor que en el pasado? No. Cuando reduces los impuestos, controlas el gasto, no inundas el mercado de dinero, tienes libertada comercial y suprimes regulación innecesaria, las economías crecen más rápido. Hoy tenemos lo contrario:_mucho gasto descontrolado, subidas masivas de impuestos, barreras arancelarias, trabas regulatorias y por ello la gran mayoría de países no está creciendo. Lo están haciendo muy mal. Y España es, desafortunadamente, un buen ejemplo de esa mala política económica. Es muy triste ver sufrir a millones de personas.

P. ¿Cuál cree que son los pasos que debe seguir España para salir de la crisis?

R. España debe bajar todos los impuestos y ampliar la base imponible. No se puede gravar masivamente con impuestos a una sociedad y al mismo tiempo tratar de que sea próspera. El gasto público debe ser reducido dramáticamente, pero ese ajuste solo se puede iniciar a hacer cuando la economía empiece a remontar. De esa manera se asegura el Estado de Bienestar para ayudar a la gente que requiera protección. Si gravas a la gente que trabajas y pagas a la que no trabaja, vas a conseguir que un montón de personas esté desempleada. La mejor manera de asegurar el Estado de Bienestar es crear empleo y lo peor que puede hacer un Ejecutivo es aplicar políticas que a lo único que conducen es a destruir el tejido productivo y a crear más desempleo. Subir impuestos es el camino equivocado hoy.

P. En este contexto de recesión generalizada en la UE, el gobierno de España aún no ha decidido si solicita el rescate para su economía, tal y como hicieron Irlanda, Portugal o Grecia, ¿cree que lo debe pedir?

R. España necesita corregir sus desequilibrios, pero tiene que hacerlo por sí mismo. En mi opinión no debe pedir el rescate ni debe ser salvado por el BCE u otro organismo. Debe corregir sus problemas en casa y una vez que lo haya hecho, volverá a la senda del crecimiento.

P. Sin embargo, la elevada prima de riesgo de la deuda hace prácticamente imposible que España se financie a precios razonables si no es con la ayuda del BCE, a través del programa de compra de deuda. ¿Cree que se debe activar?

R. No. Lejos de alejar el problema, lo agravará. Si a un alcohólico les da una cerveza, ¿servirá para curar su enfermedad?. Si a un drogadicto le proporcionas otra dosis, ¿eso le va a sanar?. Lo que le hace falta a los países es combinar todas las acciones antes comentadas (bajadas de impuestos, recorte de gasto, supresión de regulación y libertad comercial), pero no el año que viene, ya mismo. Y cuanto más rápido lo hagan, más rápido saldrán de la crisis. Si una empresa no lo ha hecho bien, no hay nada malo en dejarla caer y que vaya a la bancarrota. Por salvarla, se está poniendo en riesgo a miles de ciudadanos.

P. ¿Cómo valora el papel del BCE en la gestión de la crisis de la zona euro?

R. Creo que debe centrarse exclusivamente en mantener estable la cotización de su moneda y de los precios. Lo que no debe hacer es política fiscal ni dejar dinero a países en bancarrota. No creo que la zona euro deba tener una política fiscal común.

 

P. ¿Y el de Angela Merkel?

R. Creo que lo está haciendo mucho mejor que otros líderes europeos, pero eso no significa que lo esté haciendo bien. ¿Ha visto lo que está haciendo Hollande? Es de locos.

 

P. ¿Qué papel van a jugar los emergentes como China en el nuevo escenario económico mundial?

R. Uno muy importante. Tenemos que compartir fuerzas y no vernos como enemigos, sino como aliados. EE UU sin China no tendría Wal Mart, y sin Wal Mart no habría clase media. Y sin clase media no habrá prosperidad.

La curva de Laffer o el estrecho vínculo entre tipos bajos y mayor recaudación

La curva de Laffer se basa en la hipótesis de que cuando la presión fiscal es muy alta, la rebaja de impuestos introduce incentivos en la economía, que se traducen en que la gente trabaja más o se pasa de la economía sumergida a la legal, con el consiguiente aumento de la inversión, el empleo y el consumo. El Estado además recauda más, al mismo tiempo que aumenta la renta disponible de los ciudadanos.

Arthur Betz Laffer dibujó esta curva en una servilleta en una cena en el restaurante Two Continents, de Washington, en los años setenta, tal y como recuerda en su blog Rafael Pampillón, profesor de Economía en el IE Business School, en un artículo realizado en 2007. Laffer fue invitado por Dick Cheney, jefe de Gabinete del entonces presidente Gerald Ford, y trataba de explicar al asesor de la Casa Blanca las ventajas de una rebaja fiscal y para ilustrar sus ideas, utilizó una servilleta, que actualmente se conserva en el Bookings Institution en Washington.

Pampillón resalta que ese modelo ha suscitado multitud de críticas, principalmente debido a la dificultad "para conocer el punto de la curva en que se encuentra una economía o, lo que es lo mismo, no se conoce cuál es el tipo de gravamen óptimo que nos proporciona el mayor nivel de recaudación posible", subraya. Y para ello pone como ejemplo que en la década de los años 80, el presidente de EE UU, Ronald Reagan bajó los impuestos y no aumentó la recaudación y en cambio los gobiernos que le siguieron (George Bush padre y Bill Clinton) subieron los impuestos y aumentó la recaudación. Sin embargo cree que la curva de Laffer pretende demostrar "algo que parece obvio: no por elevar los impuestos, necesariamente se va a recaudar más. Y también su contrario: no por bajar los impuestos se va a recaudar".

El profesor del IE lo ilustra con el caso de Islandia. De 1991 a 2001, con el tipo impositivo cayendo gradualmente desde el 45% hasta el 18% los ingresos fiscales se triplicaron. Desde 2001 a 2007 los ingresos se han vuelto a triplicar y la economía creció a tasas medias del 4%. Lo que no se sabe es su efecto en época de crisis, ya que ningún país lo ha aplicado en las últimas dos recesiones.

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