miércoles, 3 septiembre 2014

Está pasando

En dos años y medio se ha pasado de 53 entidades a solo una docena

Año cero para el sector financiero español

  • El mapa bancario está casi definido. De 53 entidades que operaban hace solo dos años y medio el número se ha reducido a una docena
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Quedan flecos pendientes. Pese a ello, el mapa financiero español está prácticamente cerrado, y tras la desaparición de las cajas, que han tenido que transformarse en bancos, solo ha logrado sobrevivir apenas una docena de firmas, las más fuertes, con excepción de Bankia y la incógnita del futuro de Novagalicia. Ha sido la reestructuración más importante abordada por el sistema financiero en toda su historia.

Una vez que se cierre el mapa bancario iniciará su andadura un nuevo reloj para el sector. "Será como un antes y un después para el sistema financiero tras la reestructuración. 2013 se convertirá en el año cero para los supervivientes del sector. La limpia ha sido más traumática y convulsiva de lo que se preveía hace solo dos años. Han desaparecido instituciones emblemáticas por su historia y por la solvencia que habían demostrado hasta que estalló la crisis, caso de Caja Madrid, la caja más antigua de España, con 310 años de historia", asegura un experto.

En tan solo dos años y medio han desaparecido 41 conocidas entidades bancarias, casi todas cajas. Entonces operaban 53 bancos y cajas. Pero no ha sido el único sector que ha reducido el número de operadores. La burbuja inmobiliaria se ha llevado por delante a entidades financieras, constructoras y promotoras que como un tsunami han arrasado con otra parte importante de la economía española. Ha destruido más de 44.000 empleos en el sector financiero y ha necesitado 67.000 millones de euros en ayudas públicas vía capital. Además, alrededor de 500.000 accionistas minoritarios habrán perdido la mayor parte de sus inversiones, mientras que el grifo del crédito se ha cerrado.

Además, ha sido necesario intervenir a siete entidades -Bankia, Catalunya Banc, Novagalicia, Banco de Valencia, CAM, Cajasur y CCM-, de las que ya se han subastado cuatro, y recapitalizar con bonos convertibles contingentes (cocos) a otras tantas -BMN, Caja3, Caja España-Duero y está aún la duda de Liberbank- con fondos europeos. Hace dos años se consideraba disparatado tan solo mencionar la posibilidad de pedir a Bruselas un rescate para la banca.

En 2010 existían 45 cajas de ahorros, que fueron obligadas en su mayoría a fusionarse como primer paso para su desaparición como tal. Hoy solo hay 12, de las que dos, Caixa Ontiyent y Caixa Pollença, son tan pequeñas y con una opertiva limitada únicamente a su provincia, que apenas cuentan en la redistribución de la tarta del sistema financiero español. Y otras dos cajas, cuyo negocio se desarrolla a través de bancos, CatalunyaBanc y Novagalicia, serán subastadas en breve y cerrarán el nuevo mapa financiero. La firma catalana será vendida entre enero y febrero, y la segunda inmediatamente después según el Banco de España y en cinco años, según la entidad gallega que defiende el plan aprobado por Bruselas para que pueda mantenerse independiente hasta 2017.

Los bancos también han procedido a una reestructuración, aunque menos importante y siempre sin recurir a ayudas públicas. "Está en nuestro ADN", recalca el presidente de un banco. El primero en dar signos de debilidad en esta crisis fue Banco Guipuzcoano, pero en una subasta exprés fue adquirido en 2010 por Sabadell. Otro banco que tampoco ha podido resistir el derrumbe inmobiliario ha sido Pastor, que fue absorbido por Popular en septiembre de 2011.

Banco de Valencia también ha cambiado de manos tras ser intervenido, aunque esta firma dependía hasta su nacionalización de Bancaja -integrada en Bankia-. Una vez que Bruselas apruebe las ayudas fijadas en la puja pasará a poder de La Caixa.

Otro banco que ha estado en la cuerda floja, pero ha superado con creces sus dificultades ha sido Popular. El grupo que preside Ángel Ron ha sido el único banco español que suspendió los test de estrés de Oliver Wyman. La consultora detectó un déficit de capital de 3.223 millones de euros, pero justo dos días después de este anunció su consejo aprobó una macroampliación de capital por 2.500 millones para evitar ser absorbido por otra entidad o recibir ayudas públicas. El momento para apelar al mercado era desolador, pero Ron ha conseguido no solo que se cubriera la operación, sino que hubiese sobredemanda por el 83,36% de la ampliación.

Bankia, pese a haberse convertido en el gran agujero del sistema financiero español -Europa le inyectará 18.000 millones de euros-, mantendrá su independencia como mínimo cinco años. BMN lucha por seguir en solitario tras la inyección de capital con cocos que recibirá y la venta de la red de Caixa Penedés. Liberbank también podría mantenerse solo, aunque el mercado no descarta que a medio plazo ambas entidades protagonicen alguna operación corporativa, dado su pequeño tamaño.

Ibercaja puede cerrar en breve la absorción de Caja3, lo mismo que Unicaja con Caja España-Duero. El día 12 la entidad malagueña celebra consejo en el que se abordará el futuro de esta operación, que lleva un año de retraso.

Las firmas españolas han recibido ayudas para recapitalizarse por 67.000 millones, de los que 39.468 millones llegarán al FROB el miércoles. Esta cifra es inferior a la solicitada por la banca de otros países, aunque las críticas y la desconfianza hacia el sector español por parte del mercado han sido las más fuertes. La banca mundial ha solicitado hasta junio 1,2 billones de euros, repartidos entre firmas de EE UU, Alemania, Reino Unido, Holanda, Bélgica, Irlanda, Grecia y España, según el FMI.

Entre este maremagnum destaca Bankinter, un pequeño banco que se mantiene independiente desde su creación en 1965. Las antiguas cajas que han recibido ayudas deberán retroceder al siglo pasado en su operativa para centrarse solo en sus zonas de origen. Esta limitación, unido a la desaparición de gran parte de las cajas que hacían la competencia a los bancos en sus comunicades autónomas de origen, han dejado el terreno despejado para que los grandes grupos bancarios españoles multiplequen su cuota de mercado en un momento en el que el negocio financiero languidece a causa de la negativa situación económica.

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