viernes, 28 de noviembre de 2014

Está pasando

El traspaso del grupo de viajes en 2010 hizo saltar todas las alarmas

Marsans, una venta sospechosa desde su anuncio

  • El oscurantismo con el que se comunicó la venta de Marsans, en junio de 2010, así como la naturaleza de sus compradores motivó que la operación naciera ya maldita. PricewaterhouseCoopers advertía en su informe que era incapaz de expresar una opinión sobre las cuentas del grupo ya que este no aportaba la información suficiente.
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El oscurantismo con el que se comunicó la venta de Marsans, en junio de 2010, así como la naturaleza de sus compradores motivó que la operación naciera ya maldita. Si una sociedad desconocida en el sector turístico era la que iba a comprar Marsans, muy mal tenían que estar las cosas: el grupo de viajes español más conocido, con más de 100 años de historia, no interesaba a ninguno de sus competidores.

Díaz Ferrán y su socio Gonzalo Pascual comunicaron la venta del grupo Marsans asegurando que los compradores habían "demostrado conocimiento, interés, profesionalidad y un gran despliegue de medios a la hora de estudiar en las últimas semanas la situación del grupo". Además añadieron que los nuevos gestores "son también los que han ofrecido el planteamiento empresarial más completo en beneficio de los trabajadores, clientes y proveedores del grupo". Hoy los que firmaron esa operación están en prisión.

La compra se valoró en 600 millones de euros, la misma cantidad que adeudaba el grupo de viajes. A pesar de que los anteriores propietarios de la compañía aseguraban que los nuevos dueños habían ofrecido el plan de negocio más completo para sostener la viabilidad del grupo, muy pronto se vio que la intención no era otra que la de liquidar la empresa (situación en la que ahora se encuentra el grupo, con pocas esperanzas de recuperar dinero para sus acreedores).

El comprador de Marsans fue la sociedad Posibilitum, una firma adquirida por el equipo de Ángel de Cabo para llevar a cabo la operación (su objeto social inicial era el comercio de animales exóticos). Ninguna experiencia previa en la gestión de empresas del sector turístico. Pero mucha en lo que se refiere a la adquisición y liquidación de empresas en problemas.

Prácticamente al mismo tiempo que se traspasaba el grupo Marsans, la compañía solicitaba su entrada en concurso. Pero antes de tomar esa decisión, varias compañías habían instado ya la medida. En realidad los problemas del grupo eran palpables al menos desde 2009.

PricewaterhouseCoopers, que auditó el ejercicio de Marsans de 2008-2009, advertía en su informe que era incapaz de expresar una opinión sobre las cuentas del grupo ya que este no aportaba la información suficiente para ello. Las cuentas de Viajes Marsans revelan préstamos a la matriz, la sociedad Teinver, por 221 millones, que eran de dudosa recuperación, motivo por el que PwC se abstuvo de expresar una opinión sobre las mismas.

El pasado mes de junio se inició el juicio por la calificación del concurso de Marsans. La representación legal de Gerardo Díaz Ferrán sostuvo en su escrito de oposición a la culpabilidad del concurso que la decisión de la IATA de retirar a Viajes Marsans la licencia para vender viajes "viene motivada no por impago sino como consecuencia de la interesada interpretación (...) por parte de la IATA del informe elaborado ad hoc por PricewaterhouseCoopers". Los anteriores propietarios del grupo también culparon a Santander y a su presidente, Emilio Botín, de dejar caer al grupo.

La fiscal María de la Paz Núñez no ve las cosas de la misma manera en un escrito enviado a la juez del concurso de Marsans. "La pérdida de liquidez de las empresas de Grupo Marsans motivó que dejara de pagar a la IATA en los plazos establecidos y que esta a su vez le exigiera garantías de pago para dejarles emitir billetes, garantías que no pudieron prestarse"

El letrero luminoso que culminaba el edificio Pórtico en Madrid, antigua sede de Marsans, con las letras rojas del grupo de viajes ha sido sustituido por otro de Pullmantur.

La compañía se encuentra en liquidación a la espera de que el concurso sea declarado culpable -el fallecimiento este año de Gonzalo Pascual ha retrasado el procedimiento, según fuentes judiciales-.

Grupo centenario liquidado

Marsans impulsó desde 1910 España como destino turístico. El grupo sobrevivió el pasado siglo a las guerras mundiales y la Guerra Civil española, pero no ha podido superar la crisis económica y la gestión de sus últimos propietarios.

A mediados de los años sesenta el Instituto Nacional de Industria compró Marsans a la familia fundadora. En los años ochenta el INI traspasó Marsans a Gerardo Díaz Ferrán y Gonzalo Pascual. Hasta mediados de los años noventa los dos empresarios amigos engordaron el negocio turístico bajo el paraguas de Marsans con otras adquisiciones y creaciones de empresas como Spanair, los hoteles Hotetur o Aerolíneas Argentinas.

En junio de 2010 Díaz Ferrán y Pascual traspasaron el grupo al tiempo que se declaraba en concurso. Hoy está en liquidación; parece inviable que sus acreedores recuperen nada.

El oscurantismo con el que se comunicó la venta de Marsans, en junio de 2010, así como la naturaleza de sus compradores motivó que la operación naciera ya maldita. PricewaterhouseCoopers advertía en su informe que era incapaz de expresar una opinión sobre las cuentas del grupo ya que este no aportaba la información suficiente.

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José Luis Martínez Campuzano

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