sábado, 26 julio 2014

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El Banco de España aprobó ayer los planes de recapitalización de los bancos nacionalizados -Bankia, Catalunya Banc, Novagalicia y Banco de Valencia-. Este era el paso previo para que hoy Bruselas apruebe definitivamente y anuncie los planes de cada una de estas entidades y las necesidades totales de capital que necesita este grupo: 37.000 millones.

Al final, y en contra de lo que pretendía la banca sana, solo se han producido dos subastas en esta recta final: Banco de Valencia, que ayer fue adjudicada a La Caixa en una puja exprés, y Catalunya Banc, cuya adjudicación se llevará a cabo en enero, y en la que Santander tiene muchas papeletas para quedársela. BBVA también pujará y estudiará a conciencia sus números. En este caso, se la llevará quien pida un EPA o esquema de protección de activos más bajo para cubrirse de futuras pérdidas sobre el crédito a pymes sobre todo, ya que los activos tóxicos pasarán a Sareb y la firma catalana será recapitalizada con capital público procedente de Europa. También pujarán Banco Sabadell y Kutxabank.

Bankia y Novagalicia, mientras, tendrán cinco años para realizar sus ajustes y proceder a su venta, si procede. De momento, el objetivo es que la entidad que preside José Ignacio Goirigolzarri sea rentable y pueda incluso devolver el capital público y se mantenga independiente. Según los test de estrés de Oliver Wyman, Bankia tiene un déficit de capital de 24.743 millones de euros.

En el caso de Novagalicia la idea es que se dé entrada a inversores privados lo antes posible. Fuentes conocedoras de este proceso aseguran que esta operación puede que se produzca más rápido de lo previsto, el próximo año. Su presidente, José María Castellano, de hecho, lleva más de un año apostando por la independencia de Novagalicia al contar con una serie de fondos de inversión propietarios de bancos en Reino Unido o Japón, entre otros países, interesados en tomar el control de la firma gallega.

Uno de los flecos que aún quedan por resolver es cómo se realizará la ampliación de capital para recapitalizar a estas entidades nacionalizadas, sobre todo Novagalicia, que cuenta con un pequeño grupo de accionistas privados.

De momento, el Banco de España parece proclive a que esta inyección de capital se lleve a cabo a través de una operación acordeón, es decir, primero reducir el capital a cero y luego realizar la ampliación. Es lo que se hizo en la matriz de Bankia, BFA.

El problema es que esta operación provocará que el contador de los actuales accionistas privados se ponga también a cero, frente a la realización de una ampliación de capital al uso, que diluye el peso del inversor, pero no lo expulsa del capital. Pero parece que hay una solución sencilla que evitaría la salida de los actuales accionistas.

Las cuatro entidades nacionalizadas, mientras, anunciarán hoy sus planes de recapitalización y los ajustes que deben realizar como condición de Bruselas para inyectarles estos fondos. Bankia realizará un ajuste de plantilla de unos 6.000 empleados y Novagalicia de unos 2.000 trabajadores. Pero como sucedió en el caso de la compra de Unnim por parte de BBVA y de CAM por Sabadell, al final se espera que las salidas de personal sean inferiores. Como ejemplo, los sindicatos se remiten a los dos procesos anteriores, cuyos despidos finales fueron ligeramente inferiores a los anunciados y aprobados por Bruselas.

La última vuelta de tuerca a las fusiones

Las entidades nacionalizadas recibirán el capital público de Bruselas a finales de diciembre. Antes, sobre el día 15, estos fondos serán desembolsados por parte de las instituciones europeas al FROB, que será quien los inyecte a BFA-Bankia, Novagalicia Banco, Catalunya Banc y Banco de Valencia. Se cumple así uno de los principales objetivos del Gobierno español cuando pidió el rescate de la banca del país. Ahora falta por comprobar si el mercado vuelve a confiar en el sistema financiero español y vuelve a fluir el crédito. De cualquier forma, y como señaló hace unos días el gobernador del Banco de España, Luis María Linde, aún falta un tiempo para que el sector financiero español esté completamente saneado y resuelto el mapa bancario.

Queda todavía por resolver los planes de BMN y Liberbank, por un lado, y de Banco Ceiss (Caja España Duero) y Caja 3, por otro. Estas cuatro entidades necesitan en mayor o menor medida capital público en forma de bonos convertibles contingentes (cocos) en los primeros casos. Mientras que para Ceiss y Caja 3 el futuro parece más incierto una vez que sus proyectos de fusión con Unicaja, en el caso de la entidad castellanoleonesa, y de Ibercaja para la firma integrada por Caja Badajoz, CAI y Círculo de Burgos, están parados o incluso enterrados. Ambas entidades, de hecho, podrían ser subastadas si no prospera ahora una operación corporativa. La Caixa, mientras, con la compra de Banco de Valencia lograría diluir más su participación en CaixaBank, en el que controla el 61% y del que, según Bruselas, debe perder el control como todas las cajas de ahorros si al final no se llega a un acuerdo para evitarlo.

Otra operación que pue_de quedarle ahora en cartera es crecer en Galicia. Ya que no podrá pujar por Novagalicia a lo mejor estaría dispuesta a apostar por Banco Gallego, afirman fuentes financieras.

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