viernes, 18 abril 2014

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Era un todo o nada

Abel Veiga Copo

26-11-2012 08:44

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Pasó el día 25 de Noviembre. Cataluña se pronunció. Y Mas, quién pidió con insistencia y estruendo una mayoría amplia, ha fracasado estrepitosamente. Tratará de liderar una mayoría nacionalista que no es la que él esperaba en su composición interna. Un todo o nada que no le permite liderar un proceso de autodeterminación sin definir. Tormenta política y discursiva mientras la crisis sigue debilitando instituciones, empresas y economía. Algo se ha roto y hay que restañarlo. Las elecciones catalanas, las más trascendentes y movilizadoras, también polarizadas, sin duda en las últimas décadas en Cataluña, han despejado la encrucijada. Noche de sorpresas, pero ¿qué ha pesado más en el boomerang catalán? Cataluña es nacionalista, mayoritariamente opta por el derecho a decidir, lo que no quiere decir que opte por la independencia. CiU experimenta un severo correctivo a su oportunismo y aventurerismo no creíble de todo. ¿Con quién gobernará? ¿Con Ezquerra?, ¿con los socialistas que no caen tanto como algunos aventuraban? ¿Y que dirá Uniò? Todos habían elevado la importancia de las mismas, para bien o para mal. Alta participación para lo que ha sido la pauta tradicional en las elecciones catalanas. Atomización parlamentaria de partidos, mas ¿existe realmente algún riesgo de fractura social ante el cleavage ya no izquierda derecha sino soberanismo nacionalismo frente a "unionismo"? ¿Por qué tanta desazón, incomprensión, fatiga y frustración, incluso bidireccional? Ensoñaciones o realidades, utopías y una ruin campaña electoral sin argumentos, sin seriedad, sin verdades. El órdago soberanista ha pesado en el electorado de CiU pero no en el propiamente soberanista Ezquerra. Que vuelve a lo que había perdido tras conformar el tripartito y sobre todo los diez escaños de 2010. ¿Cuánto ha pesado en los electores de CiU la travesía hacia el soberanismo y el independentismo nunca mencionado explícitamente y cuánto la errática de gobierno y el no afrontar decididamente la crisis y aprobar unos recortes draconianos en el estado de bienestar?

Artur Mas se ha dejado miles de votos y doce escaños. ¿Cuál era su estrategia, estado propio e independencia ya o consultar mediante referéndum esa posibilidad? El derecho a decidir de los catalanes era el epicentro de unas elecciones que no eran necesarias. Y seguirá con el órdago. No lo olvidemos nunca. La carrera es a largo plazo. Ha puesto a los catalanes en la tesitura de elegir, les ha hecho elegir. Pero no nos engañemos, era un medio, también un fin del que ya no se rehúsa abiertamente. Pero ¿por qué los empresarios catalanes han levantado un muro de silencio? No ha tenido un buen resultado ni ha dado imagen de la responsabilidad que se exige a un presidente ante una aventura que apunta hacia la radicalización. Es el comienzo de un principio que solo el futuro escribirá definitivamente. Debe decidir, si gobernar solo y con apoyos puntuales, o perder sus principios y arrojarse en brazos de Ezquerra, lo que sería un suicidio político para él y Convergencia. También tiene la opción sociovergente, rotos todos los puentes con los populares. ¿Qué hará Unió si Convergencia se lanza al camino decidido de la independencia? Mas abraza el dilema del prisionero, el prisionero soberanista.

¿Rectificará CiU?, ¿apostará Rajoy por un diálogo y concesiones políticas y financieras para Cataluña diferentes al resto de autonomías? El partido popular se mantiene. Ha tocado nuevo techo. Soberanismo, federalismo y autonomismo diferencial han sido los frontispicios de una campaña y falsos debates que han escondido y huido del drama de la crisis. Mas aprovechó la ola de la calle de la Diada, y ha fracasado, se creyó su propia propaganda y no quiso afrontar la realidad presupuestaria y restrictiva que tenía que emprender para el próximo curso. Quiso utilizar la marea independentista, pero no la ha aprovechado porque los catalanes no se lo creyeron ni apuestan por la ruptura abiertamente. Ha jugado a la ambigüedad en un todo o nada que no creía ni pensaba verdaderamente. Hay un camino que puede no tener retorno, se ha jugado con la sensibilidad, se ha victimizado y no se ha sabido escuchar desde todas partes y en todas direcciones. Y el desafecto está ahí, por mucho que se quiera eludir, también desde el resto de España hacia Cataluña. Todo queda abierto. Mas ha fracasado. Una parte del centro derecha catalán le ha dejado al margen en su deriva soberanista. ¿Y ahora qué? es la pregunta que muchos se hacen, ¿qué copará el debate político en Cataluña?

Abel Veiga Copo es Profesor de Derecho Mercantil en Icade

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