jueves, 27 de noviembre de 2014

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Productos que complementan a los planes de pensiones

Cómo sacar el máximo provecho del ahorro a largo plazo

  • Fórmulas como los planes de previsión asegurada, los PIAS o los seguros sirven de complemento a los planes de pensiones y garantizan el máximo beneficio fiscal. El inversor puede combinar las distintas opciones de ahorro según sus necesidades. Así, el PIAS tiene la liquidez de la que carece el plan de pensiones, desde el que se pueden hacer traspasos a un plan de previsión asegurado sin coste fiscal.
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Los planes de pensiones acaparan la oferta de productos financieros de la banca en la recta final del año. Su indiscutible incentivo fiscal, que permite la deducción directa en la declaración de la renta por las aportaciones -aunque con límites- les convierte en protagonistas de las alternativas de ahorro de cara a la jubilación. Pero el mundo no se acaba ahí y hay otras tantas opciones de ahorro con la misma finalidad -y beneficios fiscales en paralelo- que permiten elaborar una estrategia con la que perseguir el objetivo de llegar a la jubilación con una pensión privada que sea el complemento esperado para la pensión pública, en franca amenaza de retroceso para los próximos años y décadas.

Los planes de pensiones pertenecen al denominado sistema de previsión social, que incluye otras fórmulas de inversión como las mutualidades de previsión social, los planes de previsión asegurados, los planes de previsión social empresarial, seguros de dependencia y planes individuales de ahorro sistemático (PIAS). Y hay que conocer todas las posibilidades que ofrece semejante abanico para ajustar la inversión dirigida a la jubilación al perfil de riesgo del ahorrador, a su edad y a los beneficios fiscales que puede obtener del producto en cada momento y que bien pueden ayudarle a cuadrar su declaración de la renta cada año. Estas son algunas de las cuestiones que debe plantearse un inversor para sacar el máximo provecho a largo plazo de su ahorro.

P:¿Cuáles son los beneficios fiscales que ofrecen las distintas fórmulas de ahorro para la jubilación?

R:Los planes de pensiones privados permiten la deducción en la base imponible de la declaración de la renta del partícipe, aunque con límites máximos. Para menores de 50 años, está en la menor cantidad entre un máximo de 10.000 euros o el 30% de la suma de los rendimientos netos del trabajo. Y a partir de los 50 años incluidos, estos límites se amplían a 12.500 euros o el 50%. Además, ambos límites se aplican a la suma de las aportaciones a planes individuales y de empleo. Es decir, que si se tiene un plan de pensiones de la empresa y uno individual, habrá que tener en cuenta la aportación conjunta de ambos de cara a la declaración de la renta.

Los planes de previsión asegurada, conocidos como PPA, disfrutan del mismo beneficio fiscal que los planes de pensiones. Su diferencia radica en su rentabilidad ya que, a diferencia de los anteriores, ofrecen un rendimiento garantizado fijo, de igual modo que los fondos de inversión garantizados. Frente a las fórmulas anteriores, el beneficio fiscal de los PIAS no aparece en el momento de la aportación sino del cobro. Si el inversor retira su ahorro al cabo de al menos diez años y lo hace en forma de renta vitalicia, la plusvalía queda libre de impuestos. Eso sí, no podrá aportar más de 8.000 euros al año y el importe total acumulado de las primas no podrá superar los 240.000 euros. En los seguros, tienen ventajas fiscales los denominados seguros de ahorro, que dan la prestación en caso de jubilación o invalidez, con bonificaciones a medida que se eleva la edad del beneficiario. Así, los mayores de 70 años que lo cobren como renta vitalicia declaran por el 8%.

P:¿Cómo pueden combinarse las distintas opciones de ahorro para la jubilación en función de la edad?

R: "El PIAS ofrece al inversor la ventaja de la liquidez, de poder retirar la inversión en el momento en que lo desee", explica Santiago García, responsable de Productos de Inversión de Citi, lo que, en principio, podría hacerlo más atractivo para ahorradores más jóvenes. De hecho, el plan de pensiones solo puede rescatarse en el momento de la jubilación, y también en el supuesto de invalidez y de desempleo, no necesariamente de larga duración. Pero, como apunta Luis Sáez de Jáuregui, director de Vida, Pensiones y Servicios Financieros de AXA España, estos es solo en teoría. Un inversor joven bien puede preferir un plan de pensiones por el beneficio fiscal de la aportación. Y, en el lado opuesto, una persona cercana a la edad de jubilación podría preferir un plan de previsión asegurado, con una rentabilidad garantizada que evite sustos en la recta final. "Pero si acepta riesgos y puede permitirse no recibir la prestación justo a los 65 años sino un poco más tarde, bien puede optar por una inversión con algo más de riesgo y expectativa de rentabilidad", añade.

P:¿Cómo pueden complementar las distintas opciones de ahorro a los planes de pensiones?

R:Tal y como explica Juan Manuel Jiménez, director de marketing de Aviva, "para una correcta recomendación se deberá tener en cuenta los límites de aportaciones de cada producto, las ventajas fiscales, aversión al riesgo y necesidad de liquidez". Y una vez definidos estos parámetros, elaborar una receta lo más integrada posible. Por ejemplo, si un inversor ya ha agotado los límites máximos que dan derecho al beneficio fiscal en el plan de pensiones, podrá suscribir un PIAS, con la ventaja de su liquidez. Por otro lado, si el ahorrador desea blindar su inversión en los últimos años previos al momento de su jubilación, podrá trasladar su inversión en un plan de pensiones hacia un plan de previsión asegurada. El traspaso no tiene impacto fiscal alguno, al igual que sucede en los traspasos entre fondos de inversión.

P:¿Cuál de todas las opciones de ahorro previsión es la más rentable?

R:No hay recetas universales. La obtención de elevadas rentabilidades suele ir ligada a mayores dosis de riesgo, una característica que no suele primar entre las inversiones enfocadas a la jubilación. Así, la recomendación de los expertos es establecer, en el momento de la contratación del producto, un nivel determinado de ingresos que se desee conservar pasados los 65 años. Después de todo, el objetivo no es otro que intentar conservar en la medida de lo posible el nivel de vida en el momento de la jubilación.

Aseguradoras y bancos disponen de simuladores con los que jugar con las variables básicas: cuánto dinero se puede ahorrar al año, durante cuánto tiempo y según qué objetivo de rentabilidad. Así, Axa calcula que un hombre de 40 años que empiece a ahorrar ahora con una expectativa de rentabilidad del 4% anual y que aspire a recibir cuando se jubile una renta mensual constante de 500 euros, deberá comenzar por una aportación mensual de 161 euros, e ir elevándola un 2% cada año. Al final, dispondrá de un fondo constituido para cuando se jubile de 91.072 euros.

P: ¿En qué momento es recomendable empezar a ahorrar para la jubilación?

R: Es obvio que cuanto antes, mejor. Y la diferencia es evidente entre hacerlo antes o después. Citi calcula que para obtener un capital de 250.000 euros a los 65 años, y partiendo de que se obtiene un 4% de rentabilidad anual, a un inversor que comience a ahorrar a los 35 años le bastará para llegar a ese objetivo con una aportación anual de 4.251 euros. Uno de 45 años deberá elevar el desembolso anual a los 8.073 euros y uno con 55 años, tendrá que realizar aportaciones por 20.022 euros (ver gráfico). Además, según recuerdan en la entidad, y teniendo en cuenta los límites que también existen a las aportaciones a planes de pensiones, el cliente de 55 años no podrá alcanzar el objetivo únicamente con planes de pensiones. Tendrá que complementar su ahorro con otros productos financieros.

P:¿Qué rentabilidades ofrecen productos como los PIAS o los PPA?

R:Los planes individuales de ahorro sistemático comenzaron a comercializarse en 2007, con lo que su trayectoria es muy corta. Aún insuficiente para juzgar en qué medida ofrecen una rentabilidad sostenida, a la altura del objetivo que se persigue. No en vano, el hecho de que la inversión destinada a la jubilación sea a largo plazo no debe ser excusa para resignarse a aceptar rentabilidades escasas. Como recuerdan en Aviva, "el objetivo básico de rentabilidad que debe marcarse un ahorrador es batir la inflación".

Citi cuenta con un PIAS que ofrece una rentabilidad del 2,53% TAE. AXA oferta otro producto de este tipo con un tipo de interés garantizado cada semestre por anticipado, actualmente en el 3%, idéntico nivel al de 2010 y 2011. Aun así, también hay PIAS que asumen mayores riesgos e invierten en carteras de fondos de inversión.

En la familia de los planes de previsión asegurado o PPA también hay opciones con interés garantizado. Citi oferta un producto de este tipo que va consolidando la rentabilidad obtenida y que en 2012 ha ofrecido el 2,5% y otro PPA de perfil mucho más arriesgado que, en todo caso, garantiza un mínimo del 0,5% TAE. En planes de pensiones individuales, la rentabilidad media en el último año ha sido del 4,32%.

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