martes, 23 septiembre 2014

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Las entidades financieras lanzan estos sus campañas de fin de año

Planes de pensiones: los garantizados vuelven a brillar

  • Bancos y aseguradoras lanzan ahora sus campañas de fin de año. El ahorrador debe huir del gancho fácil de los regalos y fijarse en el historial de rentabilidad y en las comisiones

M. M. Mendieta / V. Gómez

23-11-2012 21:50

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Bancos y aseguradoras dedican todo su esfuerzo comercial de final de año a vender planes de pensiones. La gama de productos es ingente y los ganchos muy suculentos -ya sea en forma de regalos o de efectivo-, pero el ahorrador debe mantener la cabeza fría antes de elegir el plan en el que confiará para garantizarse una renta adicional cuando llegue su jubilación.

La aportación a planes de pensiones reduce la base imponible general del Impuesto de la Renta, lo que convierte a este producto en la fórmula preferida por los españoles para cuadrar su factura fiscal. Esto provoca que el 70% de las suscripciones se concentre en los últimos meses del ejercicio.

A la hora de escoger el mejor producto hay que tener en cuenta una serie de factores. "La política inversora del plan tiene que ser adecuada al perfil inversor y al horizonte y los objetivos de inversión", explica Wolfgang Kania, responsable de planes de pensiones de Deutsche Bank.

Tal y como ocurre con otros productos financieros, los planes cuentan con varios tipos de familias en función de los activos en los que invertirán y las perspectivas de rentabilidad.

Los más arriesgados, que concentran sus inversiones en renta variable, han tenido un buen comportamiento en 2012, con una rentabilidad acumulada del 6,27% en los últimos 12 meses, según Inverco, la patronal del sector. Sin embargo, el cliente debe valorar especialmente su rentabilidad a plazos más largos, y aquí los planes de Bolsa presentan un rendimiento bastante deficiente, con rentabilidades medias del 1,26% en los últimos 15 años y del 1,76% en los últimos 20 (lejos de la inflación media en España en esos periodos, del 3,11% y el 4,14%, respectivamente).

Para horizontes temporales medios, el ramo de planes más atractivo es el de renta variable mixta -que combina inversiones en Bolsa y activos de menor riesgo-, con una rentabilidad media del 2,64% en los últimos 10 años; y los garantizados, con una rentabilidad del 2,48%, en ese plazo.

Este último tipo de producto se ha convertido en la auténtica estrella del sector y, según todos los expertos consultados, recibirá la mayor parte de las aportaciones de la campaña de fin de año. "Tanto los clientes como las entidades están priorizando mucho la contratación de planes de pensiones garantizados", explica Manuel Álvarez, director del observatorio de planes de pensiones de Caser. "Durante el último año ha habido mucho trasvase de planes no garantizados a garantizados", comenta.

Hasta el 31 de octubre de 2012, el patrimonio en garantizados creció un 4,77% (hasta 16.217 millones de euros) y ya representa el 31,7% del volumen total de todos los fondos de pensiones individuales (frente al 6,6% de hace 10 años).

El éxito de los garantizados ha sido tal que, pese a ser la modalidad de más reciente creación, se ha convertido en la que más variedad de productos ofrece, con un total de 426 planes garantizados en el mercado español. El más antiguo de ellos, Santander 2010 Ibex, presenta una excelente rentabilidad, del 3,75% anual durante 15 años (frente al 1,26% que tienen de media los de renta variable para ese mismo periodo).

Durante el último año, la rentabilidad media en garantizados ha sido del 5%, aunque el que mejor comportamiento ha tenido, Penedès Pensió 6 més 30, llega al 19,38% de rendimiento.

Algunas entidades, como Vidacaixa, llegan a ofrecer a sus clientes fondos de pensiones garantizados "hechos a medida", para que su vencimiento coincida exactamente con el momento de la jubilación. "El ahorrador ha empezado a tener muy en cuenta como factor de elección del producto este tipo de 'customización', junto con la solvencia y fortaleza del grupo que comercializa el plan", explica José Antonio Iglesias.

¿Cuándo empezar a ahorrar?

¿Cuándo empezar a cotizar?

Una cuestión importante a la hora de contratar un plan de pensiones es cuándo empezar a aportar. Kania, de Deutsche Bank, explica que "cuanto antes se empiece, mejor, ya que el esfuerzo relacionando va subiendo cuanto más se retrase el inicio de la preparación de la jubilación. La edad óptima está entre los 30 y 35 años".

En cuanto a la cantidad de dinero que se debe aportar, los expertos calculan que para mantener el estándar de vida tras la jubilación sería necesario contar con el 80% del nivel de ingresos actual. Una parte podrá provenir de la pensión pública.

Sin embargo, la pirámide demográfica española y la crisis han minado los cimientos de la Seguridad Social y, de acuerdo con los expertos del sector, las pensiones públicas que se podrían cobrar dentro de 20 años serán un 50% inferiores a las que se pagan ahora. Desde todas las entidades se recomienda que las aportaciones se vayan realizando de forma constante, para compensar ciclos bajistas de los mercados.

"Con los últimos cambios legislativos, la pensión de jubilación prevista de la Seguridad Social va a ir reduciéndose, de forma que paulatinamente las personas que accedan a la jubilación van a tener menos ingresos que las personas que se jubilan en la actualidad", explica Jorge García García, director general del área de vida y pensiones de Generali Seguros.

Otro factor muy importante a tener en cuenta en la elección del fondo de pensiones son las comisiones que establece la entidad. La normativa vigente establece que la comisión máxima que se puede cobrar es un 2% por la gestión y un 0,5% en concepto de depósito, y son muchos los planes que llegan a ese 2,5%. ING Direct, caracterizado por ofrecer productos con bajas comisiones, cobra un 1,5% en total por depósito y gestión de pensiones. Los expertos indican, no obstante, que hay que poner en relación las comisiones con la rentabilidad ofrecida.

Planear la jubilación: un reto tan difícil como necesario

La industria de los planes de pensiones afronta uno de los cierres de ejercicio más desafiantes de los últimos años. Las aportaciones netas a estos vehículos de inversión han estado en retroceso durante todo 2012. La campaña de fin de año sería el momento idóneo para revertir la tendencia, pero pocos expertos esperan que se produzca el milagro. "Esperamos que haya un proceso de recuperación del ahorro que se destina a pensiones pero tan solo somos moderadamente optimistas", explica Manuel Álvarez, director del observatorio de planes de pensiones de Caser. Este experto recuerda que una crisis económica tan profunda y persistente como la actual ha reducido la renta disponible de las familias y ha provocado que el escaso ahorro se destine más a liquidez, para hacer frente a posibles gastos, que a dotar un fondo pensando en la jubilación.

Al mismo tiempo, la estructura demográfica española (cada día con más pensionistas y menos trabajadores) y los altos niveles de desempleo, han debilitado el sistema público de pensiones, circunstancia que debería llevar a los trabajadores a intentar compensar esta carencia con planes privados para afrontar su jubilación.

Así pues, el ciudadano se encuentra en una difícil paradoja: ahorrar para la jubilación es más difícil que nunca, y a la vez cobra una importancia sin precedentes.

De acuerdo con la Encuesta Internacional de Hábitos Financieros realizada por ING, el 73% de los españoles se muestra intranquilo con la jubilación, pero tan solo el 29% de los trabajadores tiene contratado un plan de pensiones, frente a la media del 40% en el resto de Europa.

Un factor que condiciona la aportación a planes privados es el desconocimiento sobre la pensión pública de jubilación. De acuerdo con un reciente estudio realizado por Vidacaixa, el 54% de los trabajadores mayores de 51 años desconoce cuánto cobrarán cuando acabe su vida laboral.

Aunque los planes de pensiones están diseñados para cobrarse en el momento de la jubilación, el capital aportado también puede ser rescatado en otros supuestos: cuando el titular pierde su empleo, cuando tiene una enfermedad grave o incapacidad, así como por fallecimiento.Además, el titular del plan de pensiones puede cambiar de plan en cualquier momento, sin coste fiscal.

M. M. M.

Las claves de un producto con el que cuadrar la declaración de la renta

1. Cómo tributan. Los planes de pensiones son, junto a los planes de previsión asegurados (PPA), los únicos productos, tanto financieros como no financieros, que reducen la base imponible del IRPF. No hay que pagar por los beneficios que se vayan generando hasta el momento de percibir la prestación, que será en la mayoría de los casos por jubilación aunque también puede ser por invalidez, fallecimiento de su titular o situación de desempleo, no necesariamente de larga duración.

2. Aportación máxima anual. El total de aportaciones y contribuciones máximas anuales con derecho a reducción no podrán exceder de 10.000 euros o del 30% de los rendimientos netos del trabajo, se tomará la menor de las cantidades. Para los partícipes que tengan más de 50 años la cuantía anterior asciende a 12.500 euros. Si el partícipe realiza aportaciones que superan estos límites, podrá reducir el exceso sobre la cantidad con beneficio fiscal durante los cinco años siguientes. La condición es que no se dé lugar a bases imponibles negativas.

3. Aportaciones a favor del cónyuge. Además de las aportaciones al plan de pensiones, los contribuyentes cuyo cónyuge no obtenga rendimientos netos del trabajo o de sus actividades económicas o los obtenga en cuantía inferior a 8.000 euros podrán reducir en su base imponible las aportaciones a planes de pensiones de las que sea partícipe el cónyuge, con un límite máximo de 2.000 euros anuales, tal y como recuerda el área fiscal de Cuatrecasas, Gonçalves Pereira.

4. ¿Y cuando llega el momento de la jubilación? Las prestaciones por jubilación percibidas por el contribuyente que realizó aportaciones a un plan de pensiones individual se incluyen como rendimientos del trabajo. Cuando se produce la jubilación y se recibe la prestación, se someten a tributación las cantidades aportadas por los partícipes anteriormente junto con los rendimientos generados.

5.Fiscalidad de las prestaciones recibidas. Un ejemplo: si se realizan aportaciones a un plan de pensiones durante 17 años por 150.000 euros y este año se ha producido la contigencia por jubilación, percibiendo 250.000 euros. Este importe (150.000 euros de aportaciones más 100.000 de renta generada por permanencia en el plan) tributa como rendimientos del trabajo al tipo impositivo del contribuyente que le corresponda en el año en que se perciben las prestaciones.

V. G.

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