jueves, 23 octubre 2014

Está pasando

Francisco Cal Pardo

Claves para la supervivencia

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La crisis económica está provocando el estrangulamiento financiero y, en consecuencia, el desmantelamiento de centenares de pequeñas y medianas empresas, a pesar de los esfuerzos realizados por las diferentes Administraciones para estimular la economía.

Estas dificultades de financiación están afectando especialmente al sector de la ingeniería española, que debe internacionalizarse para garantizar su supervivencia ante la caída de la licitación pública y la escasez de proyectos privados. El hecho es que la complejidad de los procesos de contratación pública y privada, así como el liderazgo internacional de las grandes constructoras, ocultan la presencia y las capacidades de nuestras empresas de ingeniería.

La situación hace imprescindible un cambio de modelo en el esquema de financiación de las pymes. En nuestro país el 80% del crédito procede de la banca, por el 20% que proviene de la Bolsa y otras vías de financiación. Sin embargo, las pymes de la mayor parte de Europa y América cuentan con una alta proporción de financiación (bonos, pagarés, etcétera) que permiten alternativas.

Frente a los paupérrimos datos de financiación de las pymes españolas, países como Alemania, Reino Unido o EE UU cuentan con un mercado financiero suficientemente desarrollado por el que sus empresas locales obtienen más del 50% de sus necesidades de liquidez por vías ajenas a las entidades convencionales. En EE UU se llega a alcanzar el 80%.

Este tipo de soluciones ofrecen alternativas para resolver las dificultades insalvables de las ingenierías pequeñas y medianas, que tienen las limitaciones lógicas de dimensión para internacionalizarse y, en algunos casos, incluso la imposibilidad de justificar experiencia demostrable o de conseguir la calificación necesaria para competir fuera.

Sin embargo, el acceso a un mercado financiero favorable está lejos de poder implantarse en España. El futuro de nuestras empresas de ingeniería pasa inexorablemente, por tanto, por incorporarse a iniciativas empresariales como son la asociación de empresas en Consorcios Verticales Integrados. Este tipo de asociaciones, en las que ingenierías, constructoras y entidades financieras se comprometen en un mismo proyecto, son una alternativa útil.

El modelo del consorcio -cuya filosofía es similar a las uniones económicas o estratégicas, pero con una estructura distinta al mantener la individualidad de las empresas- permite acumular las experiencias de los socios y sumar fuerzas para conseguir adjudicaciones.

Este es uno de los caminos que se nos abre si queremos que las pymes de ingeniería emprendan la internacionalización. Pero tenemos la necesidad de contar con el apoyo de las Administraciones. Son estas las que deben reactivar el mercado interior para que las ingenierías puedan acreditar grandes trabajos, aval imprescindible para optar a contratos internacionales. Y son también las Administraciones las que tienen que propiciar y apoyar la salida de nuestras empresas con medidas que favorezcan la creación de nuevos modelos, como el de los Consorcios Verticales, concentrando ayudas financieras en estas agrupaciones.

Desde Tecniberia llevamos meses proponiendo medidas que palíen el desmantelamiento progresivo de la Ingeniería, que ha venido respondiendo con éxito a importantes retos en las últimas décadas, siendo admirado y tomado como ejemplo internacionalmente.

Franciso Cal, presidente de Tecniberia, urge nuevos modelos de financiación para la ingeniería.

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