miércoles, 1 octubre 2014

Está pasando

Los expertos prevén que el PIB catalán caiga entre un 0,7% y un 1,5%

La economía catalana se vuelca más que nunca al exterior

  • Cataluña no se ha librado del recrudecimiento de la crisis que vive toda la economía ibérica desde finales de 2011. Así, en el primer trimestre de 2012 la actividad catalana volvió a entrar en recesión por segunda vez desde 2008, con una caída de su producto interior bruto (PIB) del 1,4% interanual. Es más, la recesión llegaba a Cataluña incluso un trimestre antes que al conjunto de la economía española.
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Superar la recesión

El jarro de agua fría llegó a finales del pasado año, cuando la economía catalana pasó de crecer el doble que la española -como venía haciendo desde 2010- y registró tasas negativas (-0,1%). La recesión afectaba a la región incluso un trimestre antes que al conjunto de la economía española.

El papel del sector exterior

Las buenas perspectivas de recuperación, alimentadas por la fortaleza del sector exterior, que permitía atisbar una mejora de los fuertes desequilibrios generados por el boom inmobiliario y la crisis financiera y crediticia se han diluido este año en apenas unos meses.

De esta manera, los analistas han pasado de pronosticar un crecimiento del 2% en 2012 a caídas del PIB catalán que oscilan entre el 0,7% y el 1,5% para el presente ejercicio.

Además del deterioro de las exportaciones, la demanda interna -que alimentó el crecimiento catalán antes de la crisis mediante la expansión crediticia, demográfica e inmobiliaria- se ha desplomado aún en mayor medida.

Aligerar la deuda

A esto hay que sumar los problemas de los recortes presupuestarios y financieros de esta región, que es la más endeudada de España, con un saldo negativo de casi 44.000 millones, el 22% del PIB, según los datos del Banco de España correspondientes al segundo trimestre de 2012. Solo los gastos financieros de la Generalitat ascenderán a 2.000 millones este año, un 35% más que el año anterior cuando crecían el doble.

Ante esta circunstancia, los expertos del servicio de estudios de Catalunya Caixa y de la Universidad Autónoma de Barcelona concluyen que "centrar el debate de la recuperación en estos efectos contractivos olvida que las bases del crecimiento catalán no pueden ser, ni en estos momentos del ciclo, ni probablemente en los próximos años, las mismas que en los ejercicios previos a la crisis".

En su opinión, "en los próximos años, la demanda interna jugará un papel secundario respecto a la aportación exterior, sea cual sea el comportamiento del sector público".

Se trata, por tanto, de apostar, más que nunca por las exportaciones y la internacionalización de las empresas catalanas en general y de la industria en particular.

Fortaleza de la industria

En ese sentido, la industria catalana ya batió el año pasado un récord de exportaciones que experimentaron un crecimiento del 13,5%, reportando unos ingresos de más de 55.000 millones de euros. Los datos de este año están aguantando, a pesar de que la actividad en general ha vuelto a la senda recesiva.

Así, los datos acumulados de exportaciones del primer semestre reflejan un crecimiento del 7,5% de las ventas al exterior, impulsadas fundamentalmente por el sector del automóvil, según datos de la Cámara de Comercio de Barcelona.

No obstante, se da la circunstancia de que la industria catalana vende más porque es más competitiva y para eso los empresarios han ajustado empleo. La tasa de paro de la región (22,%) es dos puntos inferior a la nacional; pero solo los empresarios de la industria en Cataluña destruyeron 23.000 empleos desde el inicio de 2011, una cuarta parte de toda la caída del empleo industrial en España en ese periodo, según datos del INE.

En cualquier caso, desde la patronal catalana, Fomento del Trabajo (incluida en CEOE), opinan que "el tejido industrial catalán continúa presionado por factores de competitividad pendientes de resolver como los precios de la energía, la rigidez del mercado laboral o la ausencia de infraestructuras adecuadas".

El factor demográfico y el crediticio

A la hora de recomponer la actividad económica, Cataluña tiene dos factores que podrían condicionarla; uno particular y otro general, común en todas las regiones españolas.

El primero de estos factores afecta directamente a la demanda, ya que consiste en una previsible caída de la población a muy corto plazo. Según las previsiones demográficas del Instituto Nacional de Estadística (INE) para 2021, se estima que entre 2011 y 2015 la población catalana se reducirá en más de 225.000 personas, lo que supone un descenso de más del 3%.

Esto se traducirá en una merma de 13.400 hogares, según las estimaciones de Catalunya Caixa (7.900 en 2011 y alrededor de 5.000 menos cada año hasta 2015).

Estos descensos se explican por el cambio producido en la población inmigrante, que de aportar más del 90% de la ganancia poblacional entre 1998 y 2008 ha pasado a restar población tras el inicio de la crisis.

El otro factor, que está suponiendo un importante obstáculo a la recuperación es compartido por el resto de las comunidades autónomas y tiene que ver con las dificultades de acceso al crédito.

Según la Encuesta de Clima Empresarial que elabora la Cámara de Comercio de Barcelona en colaboración con el Instituto de Estadística de Cataluña (Idescat), correspondiente al segundo trimestre del año, el 50% de los empresarios catalanes declara que la mala marcha de sus negocios obedece a las dificultades de financiación, lo que supone el mayor porcentaje desde que se elabora esta encuesta.

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