lunes, 24 de noviembre de 2014

Está pasando

Juan Arena. Presidente de la Fundación Seres y expresidente de Bankinter

"Yo también soy responsable de la crisis"

  • Después de llevar las riendas de Bankinter, este ejecutivo es consejero de varias empresas y ayuda al sector privado a enfocar su responsabilidad social, buscando que aporte valor a la compañía para que sea sostenible en el tiempo.

Juan Arena.

PABLO MORENO

Poco dado a las entrevistas, Juan Arena (México DF, 1943) reconoce dar un paso adelante y hablar para potenciar la labor de la Fundación Seres -de la que es presidente y que agrupa a grandes empresas-, que fomenta la responsabilidad social corporativa (RSC). Esta institución acaba de premiar a Endesa, Acciona, BBVA y Accenture por sus proyectos en este campo. Arena, que ha sido profesor en Harvard, pertenece al consejo de administración de varias empresas, entre ellas el Grupo PRISA (editor de CincoDías). Su vida profesional ha estado ligada en gran parte a Bankinter, entidad de la que ha sido consejero delegado y presidente hasta 2007.

Pregunta. ¿Qué tipo de acción social realizan las empresas?

Respuesta. En general, en los países mediterráneos, la solidaridad o caridad es lo que prevalece. En el mundo anglosajón no se considera un gasto, sino una inversión, sin visión filantrópica, sino con un carácter empresarial, que forme parte de la estrategia de la compañía. Si la inversión genera valor para la sociedad y para la empresa, se produce una mayor sostenibilidad. Las compañías que son capaces de compartir el valor con la sociedad tienen un mayor éxito.

P. ¿Las empresas creen en la RSC?

R. Hay algunas que nítidamente creen solo en el principio de Friedman de crear valor para los accionistas y los empleados. No creen en la responsabilidad social porque es un intangible y falta una métrica para decirle al empresario que, si invierte, va a ser más fuerte. Nosotros hemos hecho una herramienta, que se llama RSC2, que permite decirle el valor económico que obtiene de la inversión social que hace, que es una de sus angustias.

P. ¿A los directivos y a los consejeros les da tiempo a pensar en estos asuntos en plena crisis?

R. El directivo cada vez piensa más en la RSC como parte de su estrategia empresarial. Pero es obvio que hay ejecutivos que no prestan atención. Otra de las carencias que hay son las escuelas de negocios. Hay que formar a nuestros gestores no solamente a reflexionar, sino a gestionar la dimensión social que tiene la empresa. No se enseña. No se sabe hacer. Las escuelas de negocios no están preparadas porque no hay casos que se puedan estudiar.

P. ¿Los consumidores se lo exigen ya a las empresas?

R. Cada vez más. Por ejemplo, conozco bufetes de abogados que me dicen que han sido sus empleados jóvenes los que han exigido poner en marcha programas de voluntariado social porque si no se cambiaban de despacho. La atracción de talento mejora si el empleado se siente a gusto de trabajar en esa empresa. Por lo tanto, mejora el clima social. Y el cliente, exactamente igual, porque le ofrece un mayor orgullo comprar esa marca.

P. De esta crisis, ¿cómo sale la imagen del empresario?

R. En una primera instancia ha salido mal, sobre todo en el sector financiero, porque se le culpa de una gran parte de las cosas que han pasado, pero por otra parte necesitará salir bien porque uno de los problemas que tiene España es que se habla del daño que produce la austeridad, que es enorme, pero no se habla de que para salir de la crisis hacen falta ideas, innovación, emprendedores, empresarios.

P. ¿Es creíble el empresario que habla de RSC y ha estado despidiendo o haciendo un ERE?

R. Han desaparecido centenares de miles de empresas. De ellos también hay que hablar, de los que invirtieron su dinero y lo perdieron. Nos hemos quedado sin empresas. Espero que de esta crisis, este país salga distinto, mejor, más competitivo y más capaz de salir adelante. Estas empresas tendrán que crear valor después de los ERE, porque si no desaparecerán.

P. ¿Qué hicieron mal los directivos del sector financiero?

R. Se han hecho muchas cosas mal, pero no solo por parte del sector financiero. En la crisis han intervenido una serie de factores todos ellos concatenados, desde quien establecía los tipos de interés, las agencias de rating, los políticos, los banqueros, hasta quien pedía un crédito sabiendo que se lo iban a dar sin poder pagarlo. La crisis es resultado de una pérdida de valores y principios de la sociedad. Eso es lo más preocupante. La crisis es responsabilidad de todos. Yo también soy responsable.

P. ¿Cuál es su responsabilidad?

R. No ser acorde a unos principios. Yo me siento solidario con una sociedad que está viviendo una catástrofe. Porque esta crisis es una catástrofe. Y hay gente que tiene más responsabilidad que otros. Hay personas que no tienen ninguna responsabilidad porque ni consumieron ni compraron una casa, fueron trabajando, hicieron su vida y, de repente, se han encontrado con un tsunami que también les ha barrido.

P. ¿Qué valores se perdieron?

R. El valor del rigor, del esfuerzo, de la disciplina, del ahorro.

P. ¿Por qué no saltaron las alarmas dentro de la dirección de la banca?

R. En mi caso saltaron. No tenía más que observar las cifras para ver que esto iba a acabar mal. ¿Cómo era posible que el precio de los pisos creciera un 15% anual durante diez años? Había que ser idiota para no darse cuenta de lo que estaba ocurriendo. ¿Quién lo denunció? ¿Ha visto algún titular en los periódicos? Yo lo dije dentro de mi casa. Se lo dije a políticos, al regulador... Pero yo no soy nadie. Soy un hombre de la calle. Mientras, la sociedad española se endeudaba. No se ha dicho porque era más fácil vivir en la burbuja. Ha ocurrido en todos los países. Hemos fallado todos.

P. ¿Y usted qué hizo?

R. Decirlo. Y en Bankinter tomar una decisión: no dar crédito al promotor.

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