jueves, 24 abril 2014

Está pasando

El plan de negocio prevé ventas de stock por 5.000 millones anuales

Sareb obtendrá un beneficio de 5.860 millones en 15 años

  • El banco malo obtendrá unos beneficos netos después de impuestos algo inferiores a los 6.000 millones de euros en sus 15 años de vida. El plan de negocio presentado por el FROB a los inversores potenciales de la sociedad dibuja ingresos anuales por la venta de inmuebles que superan los 5.000 millones en algún ejercicio. La rentabilidad para los tenedores de capital y deuda subordinada se rebaja al 10%.
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El FROB ha elaborado un exhaustivo plan de negocio con el que pretende convencer a potenciales inversores de que participen en el banco malo. Se trata de un detallado modelo que desarrolla las cuentas que presentará Sareb año a año, incluyendo previsiones de flujo de caja, balance o resultados, junto al programa de comercialización, renta, desarrollo o demolición de los activos de su cartera. La conclusión es que al final de sus 15 ejercicios de vida la sociedad anónima obtendrá unos beneficios netos después de impuestos de 5.860 millones de euros.

El ejercicio, una proyección basada únicamente en los 43.964 millones de euros en activos de la banca ya intervenida y no sobre los 60.000 que se espera que albergue cuando se traspase la carga del resto de entidades que necesitan ayudas, promete unos beneficios de 516 millones ya en 2013 y de 204 millones más en 2014 como consecuencia de la venta de los inmuebles activos más líquidos. Una vez se les de salida, la previsión es que 2015 y 2016 se salden con pérdidas, de 532 y 61 millones respectivamente. A partir de ahí, Sareb generaría beneficios anuales superiores a los 400 millones, a excepción del último ejercicio en que se limitarían a 164 millones. La cota máxima está prevista para dentro de 10 años, cuando las ganancias del ejercicio asciendan a 725 millones.

Para lograrlo, el FROB aspira a consolidar un fuerte ritmo de venta en activos inmobiliarios que reportarían unos ingresos de 781 millones el primero año, de 1.691 millones el segundo y más de 2.000 millones anuales desde el tercer ejercicio. La velocidad de crucero se alcanzaría desde el séptimo año, cuando los ingresos se situarían en el entorno de los 4.000 millones anuales solo por la venta de inmuebles. Está previsto, no obstante, que durante varios ejercicios las ventas de la cartera inmobiliaria de Sareb reporten más de 5.000 millones. Una cifra que supera, por poner un ejemplo, el precio que le costó a Metrovacesa hacerse con Gecina, la primera inmobiliaria de Francia en 2005, en pleno boom inmobiliario.

Los recursos propios con los que contará el vehículo ascenderían a 6.608 millones de euros de los que 956 millones serían capital puro y 2.867 millones deuda subordinada. Aunque el gancho inicial que el presidente del FROB, Fernando Restoy, y su director general, Antonio Carrascosa, avanzaron en la presentación de Sareb es una rentabilidad del 14%_para los socios, lo cierto es que ese rendimiento del 13,99% solo corresponde al capital puro. La deuda subordinada contará con un cupón anual más bajo, del 8%, que solo se cobrará en los años en que la sociedad arroje beneficios. La rentabilidad anual media de Sareb a final del periodo se reducirá por tanto a un 10,15% para aquellos socios que suscriban tanto capital como deuda subordinada.

Por el momento, y ante la reticencia de la mayoría de grandes inversores internacionales, el Ejecutivo aspira a que la gran banca española se convierta en la socia principal del Estado en el banco malo. Aunque se sigue negociando con varios fondos y otras entidades, se espera que Banco Santander, BBVA_y CaixaBank aporten el 50,01% de participación privada en Sareb que se exige por ley. El FROB trata, por tanto, de que dichas firmas aporten entre todas unos 500 millones en metálico (la mitad de los 956 millones de capital puro) y otros 1.400 (sobre un total de 2.867 millones) de deuda suborndinada.

La prohibición de que el FROB controle más del 49,99% del banco malo responde a la necesidad de que sus emisiones no computen como deuda del país en plena carrera por cumplir con los objetivos de austeridad. Estas emisiones de deuda, que estarán avaladas por el Estado, se utilizarán para pagar a la banca intervenida los activos que se traspasen. El agujero que les genere la diferencia entre el precio que tiene la carga tóxica en sus libros y el que pagará Sareb (con un descuento medio del 63% en inmuebles y del 46% en créditos) será cubierto con las ayudas del fondo de rescate europeo.

La posibilidad de que el banco malo no termine costando dinero al contribuyente, como ha venido sosteniendo el Gobierno, radica en que la sociedad termine generando beneficios.

Una línea ICO y ventajas fiscales para la sociedad

Pese a la inminente puesta en marcha del banco malo, lo cierto es que desde que comenzara a dibujarse a finales de agosto las certezas alrededor de la sociedad han ido consolidándose con cuentagotas y quedan aún algunos cabos sueltos. Es por eso que el plan de negocio presentado a los potenciales inversores, "un borrador" sujeto a cambios, basa buena parte de su argumentario en "supuestos" de trabajo que deberán ir cobrando forma. El documento establece, por ejemplo, que Sareb contará cada año con una caja de tesorería de 500 millones de euros. Entre las hipótesis de trabajo planteadas por el plan de negocio se apunta que será el Instituto de Crédito Oficial (ICO) quien cubra la financiación de los déficit de efectivo que sufra Sareb mediante una línea de liquidez que, sin embargo, no ha sido constituida aún. Los supuestos del plan también calculan los resultados del banco malo bajo la previsión de que el traspaso de las 89.000 viviendas de la banca intervenida esté exenta de tributar por el impuesto sobre transmisiones patrimoniales y actos jurídicos documentados. Una carga de entre el 7% y el 8%, en función de la región, que depende de las comunidades autónomas, a las que teóricamente el Estado tendría que compensar si les resta estos ingresos. La exención fiscal ha sido incluida por el PP en las enmiendas a la reforma financiera, argumentando que la reordenación "perdería prácticamente toda su eficacia si fueran gravadas", pero están pendientes de aprobar. Dichas enmiendas también reducen la tributación de los fondos del banco malo, los FAB, al 1%.

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José Luis Martínez Campuzano

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