jueves, 18 de diciembre de 2014

Está pasando

Las nuevas previsiones de la CE certifican la espiral de endeudamieno y falta de creicmiento que ha provocado la estrategia impuesta por Berlín

Bruselas da por perdido 2013 en España y en la zona euro

  • La Comisión Europea se ha visto obligada a revisar drásticamente a la baja todas sus previsiones de crecimiento para la zona euro en 2013 y a constatar que ni España ni el resto de los países bajo estrecha vigilancia de la troika podrán cumplir sus objetivos de déficit para 2014. Los datos cuestionan seriamente la estrategia generalizada de recortes impuesta por Berlín, pero Bruselas, de momento, no se atreve a plantear una alternativa.
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"La recuperación está a la vista", titulaba la Comisión Europea sus previsiones económicas de la pasada primavera. Como era previsible, el organismo comunitario erró sus pronósticos una vez más. Pero las previsiones de otoño publicadas hoy por el comisario europeo de Economía, Olli Rehn, dan una escalofriante idea de la magnitud del error.

Si hace seis meses se auguraba un crecimiento del 1% en 2013 para el conjunto de la zona euro ahora se apuesta, y con dudas, por un avance de solo una décima. Y las cifras por países, que apuntaban a una robusta actividad en el corazón de la Unión monetaria (Alemania, Francia y Benelux) y una ligera recuperación en la periferia (España, Grecia, Portugal) ahora se han convertido en un alarmante baño de números rojos.

Las previsiones, además, constatan que el proceso de consolidación fiscal no da resultado porque la caída de crecimiento neutraliza los recortes. España cerrará este año con un déficit del 8%, apenas un punto por debajo de 2011. Y en 2014, año en que debería situarse por debajo del límite del 3%, seguirá en el 6,4%, según Bruselas, si no se adoptan nuevas medidas de ajuste.

"Europa está llevando a cabo un proceso difícil de reequilibrio macroeconómico que va a durar algún tiempo", reconoció Rehn. Pero el comisario se aferró a la estrategia de consolidación y reformas seguida hasta ahora y aseguró que dará sus frutos a partir de 2014 con una leve mejora "a partir del año que viene".

Su optimismo, sin embargo contrasta, con los datos. La economía española, según el departamento de Rehn, caerá el 1,4% en 2013, igualando el dato de recesión de este año. El descalabro continúa también en Portugal (-3% y -1%, respectivamente) y en el caso de Grecia, primer país intervenido por la troika (Comisión, BCE y FMI) alcanza proporciones abisales (-6% y -4,2%) con una deuda del 188% del PIB.

Entre los países bajo vigilancia, solo Irlanda sale relativamente indemne y aún así se revisa a la baja su perspectiva de crecimiento casi a la mitad (hasta el 1,1% el año que viene) con una deuda pública que avanza hasta el 122%.

Más alarmante parece el hecho de que el deterioro se extiende también a los supuestos motores de la economía europea. Alemania crecerá en 2013 la mitad de previsto (0,7% frente al 1,2% esperado hace seis meses), Francia cae hasta el 0,4% e Italia, en lugar de crecer el 0,4%, continuará en recesión.

La situación no es mejor fuera en el resto de la UE, lo que indica el impacto de la contracción generalizada orquestada en la zona euro. Reino Unido, Suecia y Polonia, las tres principales economías con moneda propia, crecerán menos de lo previsto. Y el conjunto de la UE se quedará en 0,4%, lejos del 1,3% pronosticado en primavera.

El sesgo negativo de las previsiones alarmó ayer a los mercados financieros. Y caldeó el ambiente político de un Parlamento Europeo que recibía a Merkel, por primera vez en cinco años, para debatir sobre economía. La canciller recibió duras críticas de varios grupos parlamentarios. Incluso sus correligionarios del Partido Popular Europeo le reprocharon su intención de congelar o recortar el presupuesto de la UE, que en gran parte se reinvierte en infraestructuras de las regiones menos desarrolladas.

Pero las palabras más duras, como era previsible, llegaron desde la izquierda. El líder de los socialistas europeos, el austriaco Hannes Swoboda, pidió a la canciller que "ponga fin a un experimento [el de la austeridad] que no está funcionando". Y el socialista español, Juan Fernando López Aguilar, calificó como "descabellada y fracasada la estrategia seguida hasta ahora".

El grupo Socialista tampoco oculta ya su disgusto con la Comisión Europea, en particular, con su presidente, José Manuel Barroso, y su comisario de Economía, Olli Rehn. Y no descartan presentar el año una moción de censura si no varían la política anticrisis. "Siempre van por detrás", se quejaba Swoboda durante un encuentro con la prensa ibérica 24 horas antes de la presentación de las previsiones. "Nunca proponen un cambio", añadió, "hasta que no lo plantea Alemania, el FMI_o el Eurogrupo".

El FMI aboga desde hace meses por una relajación de los objetivos de déficit y una ampliación de los plazos para cumplirlo. Pero Bruselas, sin órdenes aún de Berlín, no parece dispuesta a proponerlo, al menos durante este año. La CE incluso rebatió ayer las recientes tesis del FMI_sobre el peligroso efecto multiplicador de aplicar medidas de austeridad en toda la Unión al mismo tiempo.

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José Luis Martínez Campuzano

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