martes, 16 septiembre 2014

Está pasando

Pequeños Gigantes | GRUPO BTI (BIOTECHNOLOGY INSTITUTE)

La empresa que une al Rey, Nadal e Iniesta

  • La vasca BTI ha dado el salto internacional gracias a su plasma rico en factores de crecimiento, utilizados por deportistas de élite.
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Hace exactamente un año, el rey Juan Carlos era operado del talón de Aquiles en la clínica San José de Madrid. Se conocía entonces que el traumatólogo Ángel Villamor le había inyectado plasma rico en factores de crecimiento, bajo la marca PRGF-Endoret (Plasma Rich in Growth Factors, en inglés). Un producto patentado e ideado por una compañía biotecnológica vasca, BTI (Biotechnology Institute).

Este producto se consigue a través de la propia sangre del paciente, que tras ser tratada se vuelve a inyectar al enfermo con una alta concentración de proteínas que sirven para acelerar la regeneración de los tejidos. Además del Rey, lo han utilizado los futbolistas Andrés Iniesta, Xavi Hernández o el tenista Rafa Nadal para la recuperación de sus dañadas rodillas.

Detrás de la invención y de la empresa se encuentra el médico Eduardo Anitua, especialista en odontología e inquieto investigador. "Tengo 37 patentes", reconoce. La apuesta por la I+D llegó como solución para implantes o regeneración de tejidos para los dentistas. El PRGF-Endoret también surge de ahí, como un gel para ayudar a la regeneración del tejido óseo que favoreciese los implantes.

Este producto se utiliza en odontología, dermatología, traumatología, rejuvenecimiento facial, oftalmología o cirugía general. Pero su gran impulso ha llegado por la medicina deportiva, por ejemplo, gracias al área médica del FC Barcelona, que lo utiliza para recuperar a sus deportistas lesionados. No se considera dopaje porque sirve para recuperar tejidos con las propias proteínas del cuerpo ni tampoco es una terapia celular por la misma razón. Las clínicas que han impulsado su consumo son privadas, relacionadas con el deporte de élite muchas de ellas. Los médicos extraen la sangre del paciente y, tras tratarla en los dispositivos diseñados por BTI, introducen el plasma enriquecido en el lugar deseado.

"El uso de hospitales públicos es, de momento, anecdótico", explica el doctor. "La sanidad privada es mucho más ágil para incorporar estas novedades, sobre todo la medicina deportiva", relata. Su otra área fuerte de trabajo son los implantes orales. "Hemos desarrollado técnicas que parecen ciencia-ficción". El año pasado, BTI exportó el 45% de su producción a 25 países donde tiene presencia comercial. Recientemente, la empresa de Vitoria ha firmado un acuerdo con la multinacional sanitaria Smith & Nephew que le permitirá expandir sus productos hasta en 90 países.

La actividad de la compañía se centra en medicina regenerativa, implantología oral y biomateriales. En 2011 facturó 25 millones y dispone de una plantilla de 300 empleados, con un 47% de licenciados y doctores. Además, en su cartera ya suman más de un centenar de patentes registradas en 30 países.

Los negocios del grupo se articulan alrededor del Instituto Eduardo Anitua, que engloba la clínica de odontología en Vitoria, un centro de formación, donde se imparten cursos relacionados con la estomatología y la medicina regenerativa, y el instituto BTI. De hecho, se ha creado un holding que agrupa a 20 empresas, según Anitua. "Quiero que cada grupo de I+D trabaje enfocado en algo, bien en medicina regenerativa, la implantología oral o el software de diagnóstico. Cada vez que hay necesidad de patentar, creamos una empresa para desarrollar los productos", asegura.

La compañía, creada en 1999, mereció en 2007 el Premio Príncipe Felipe a la innovación tecnológica por su apuesta por la I+D. "Invertimos el 100% de los beneficios de BTI en la investigación", afirma el médico.

La crisis también ha hecho mella en la empresa. "Hemos visto reducida la participación pública en nuestros proyectos, así que seremos más audaces. Pero nos afecta menos porque nunca hemos dependido de las subvenciones para seguir investigando", concluye Anitua.

Profesor y empresario

Dice de sí mismo que apenas descansa. Mientras Eduardo Anitua atiende a este periódico, 30 alumnos le esperan para dar una clase. Y es que detrás de este médico estomatólogo gira todo el grupo de iniciativas que ha creado. De él depende BTI, pero también su centro de formación, la Fundación Eduardo Anitua, el Instituto Eduardo Anitua o la clínica del mismo nombre. Es el alma máter de todo el proyecto, que ahora comienza a ser internacional.

Se licenció en la Universidad de Salamanca, con especialidad de estomatología por la del País Vasco, y se doctoró en la de Valencia. Es profesor y conferenciante en numerosas universidades de todo el orbe. Ha querido que el negocio se concentre en Vitoria, alrededor de su vida familiar. Y está orgulloso de que todos los beneficios de BTI se inviertan en I+D. ¿Y cómo le da entonces para vivir? "Me he asignado un sueldo de 100 euros como presidente de la empresa. Yo vivo de mi práctica privada como médico en la clínica".

Datos básicos

- FACTURACIâN: los ingresos de BTI alcanzaron el pasado año los 25 millones de euros. Sus líneas de negocio son la medicina regenerativa, los biomateriales y la implantología oral.

- EMPELADOS: alrededor de 300 personas forman la plantilla del grupo. Se trata de un equipo altamente cualificado y joven, con una media de 35 años. El 47% son licenciados o doctores con labores científicas y el 51%, mujeres.

- INTERNACIONAL: Sus productos llegan a más de 20 países. En los últimos meses han reforzado su salto al mercado internacional gracias a la firma de una alianza con Smith & Nephew, una compañía británica de dispositivos médicos. El acuerdo permitirá a la empresa vasca llegar hasta un máximo de 90 países en el próximo año, según las previsiones de sus responsables. Actualmente cuenta con filiales en Alemania, Italia, Portugal, Reino Unido, EE UU y México.

- PATENTES: BTI dispone de más de 100 patentes registradas en cerca de 30 países, 37 de ellas del doctor Eduardo Anitua.

- LOCALIZACIâN: Cuenta con Instalaciones en Vitoria, dedicadas a la formación, investigación y la clínica. Además de la situada en el Parque Tecnológico de Araba, para la fabricación, control e investigación de implantología oral, biomateriales, superficies, un departamento regulatorio y electrónica médica.

- PATROANAL: BTI es miembro de la patronal de tecnología médica Fenin, de la de biotecnología Asebio, de Biobasque y socio fundador de Basque Bioscience Cluster.

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José Luis Martínez Campuzano

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