jueves, 23 octubre 2014

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Solo el 7% de los españoles ahorra lo suficiente, según Aegon

Fatalismo español ante una jubilación más pobre

Fernando Martínez

29-06-2012 07:00

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El futuro de las pensiones se presenta sombrío. De acuerdo con una encuesta realizada por Aegon, un 70% de los españoles prevé que las pensiones del futuro serán peores que las actuales y el 94% cree que será necesario reformar el actual sistema para que siga siendo viable. Más aún, un tercio de los españoles se ve trabajando después de la jubilación, una cifra que es de solo el 15% en la UE. Pese a todo ello, solo un 7% de los españoles admite estar ahorrando lo suficiente para llevar un retiro digno cuando se acabe la vida laboral. Esas son las conclusiones de un estudio realizado por la aseguradora Aegon, que certifica que "España está por debajo de la media en cuanto a preparación para la jubilación".

"Hay una necesidad importante de actuar sobre el problema", alertó el consejero delegado de Aegon España, Jamie Kirkpatrick, en la presentación del informe. El ejecutivo no ocultó la parte de la responsabilidad de la industria en esta dinámica: "Lo hemos hecho mal (…). No hemos sabido comunicar la necesidad de ahorro". Kirkpatrick explicó que una de las dificultades con la que se topan los ahorradores son los llamados simuladores de pensiones. "Para mantener el nivel de vida actual, el esfuerzo exigido siempre es abrumador y eso genera rechazo. Pero lo importante es empezar con algo", completó el directivo de Aegon.

Los españoles son conscientes de que serán precisas más reformas. El 94% de los encuestados por Aegon admite que habrá que reducir las prestaciones, subir los impuestos para aumentar los fondos para las pensiones o hacer una combinación de ambas medidas. La cifra es superior al promedio europeo, que es del 88%.

El 64% de los españoles se considera suficientemente preparado y responsable para preparar la jubilación, frente al 69% en Europa. "Eso, sin embargo, no se traduce en una acción", lamenta Kirkpatrick. Históricamente, la preparación en España se ha basado en la provisión del Estado y en la inversión en ladrillo; dos pilares que ahora se están resquebrajando y que obligan a los ahorradores a replantearse su futuro.

Hacia un retiro gradual

La primera estación pasa por una jubilación distinta al concepto tradicional. Un 36% de los encuestados por la aseguradora cree que seguirá trabajando después de retirarse; es una cifra netamente superior al promedio europeo, donde se limita al 15%. Un 24% anticipa un cambio en los esquemas de trabajo para ir hacia una jubilación gradual y solo un 32% prevé dejar de trabajar inmediatamente una vez que llegue la edad de retirarse. "Cuesta mucho aceptar que haya que trabajar más, se rompe una expectativa de la población. Pero empieza a ser un hecho patente", recalca el consejero delegado de Aegon España, que admite que estos cambios "son más por necesidad, que por gusto".

Aegon ha elaborado un índice de preparación para la jubilación, que se basa en conceptos como la responsabilidad, el conocimiento, la comprensión financiera, la planificación, el ahorro y la expectativa de retorno. España suspende en todas las líneas, menos en la de responsabilidad. Es decir, se es consciente de la necesidad de hacer algo, pero la reflexión se acaba ahí. España obtiene cinco puntos en este índice de preparación, por debajo del promedio global del 5,3 y por debajo de todos los países desarrollados.

"Los españoles debemos ponernos al nivel de otros países para planificar nuestra jubilación. Sería conveniente que Gobierno y empresas privadas pusieran en marcha planes de ayuda y concienciación que contribuyan a fomentar esta necesidad", resume Kirkpatrick. El fatalismo ante una jubilación más pobre no resuelve nada.

Un sistema público en transformación

Una de las grandes particularidades del sistema público de pensiones español es la de ser uno de los que tienen la tasa de sustitución (porcentaje de salario que cubre la pensión) más alta del mundo; más de un 80%, casi el doble que la media de la OCDE. Esto ha constituido un desincentivo al desarrollo de los planes privados.

Sin embargo, el sistema de pensiones ya está cambiando. El año pasado, PP y PSOE acordaron elevar progresivamente la edad de jubilación a los 67 años -estará plenamente en vigor en 2027- y ampliar de 15 a 25 el número de años para el cálculo de la prestación, una modificación que será efectiva a partir de 2016.

El objetivo es reducir la carga de las pensiones y asegurar su viabilidad. Lo que eso significa es que los futuros jubilados españoles van a cobrar menos, lo que ya ocurre en la mayoría de los países de Europa.

Con estas perspectivas, la necesidad de dotarse de un complemento privado para asegurar un nivel de vida se presenta como inevitable. Sin embargo, una de las grandes razones por las que los planes de pensiones privados no han funcionado en España es porque su atractivo se ha basado principalmente en su desgravación fiscal, en lugar de los rendimientos aportados por la inversión.

De hecho, las rentabilidades medias anuales ponderadas solo superan el 4% cuando se toma como referencia un plazo superior a 20 años. En el último año, los planes pierden de media un 4% y más de un 10% los que incluyen renta variable.

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