jueves, 27 de noviembre de 2014

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'Coworking': ecosistemas para la innovación

Antoni Gutiérrez-Rubí

02-05-2012 07:00

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El coworking está emergiendo con fuerza. Se trata de una manera innovadora de trabajar que permite que distintos profesionales independientes, de sectores multidisciplinares, compartan una misma oficina o espacio donde (en un ambiente informal) pueden, además, establecer colaboraciones, hacer networking, intercambiar experiencias y consejos o desarrollar proyectos conjuntos. La motivación económica podría ser una de las causas de esta tendencia pero, en realidad, existen poderosas razones para pensar que nos encontramos ante un nuevo modelo de trabajo propio de la sociedad red.

El coworking facilita el desarrollo de espacios más sostenibles económicamente, pero también incentiva el trabajo colaborativo, en comunidad, generando nuevos modelos relacionales. Esta versatilidad, que las características del propio espacio facilita, lo convierte en un entorno ideal para emprendedores y empresas que quieren explotar un nuevo modelo profesional.

A su vez, el crowdworking, como filosofía que conceptualiza la esencia de la red, se contrapone a metodologías más estancas donde se favorece el aislamiento físico -y también intelectual- de los miembros que forman parte de una organización. El valor central de este modelo ya no es la competitividad sino la capacidad de cooperar para mejorar una idea. La conectividad es un elemento fundamental para facilitar el flujo de trabajo abierto, experimental y colaborativo.

Internet es el medio ideal para generar crowdworking. Su desarrollo y continuo crecimiento proporciona el instrumento para que la colaboración entre personas sea una realidad más allá de las tiranías que imponen las fronteras del espacio y el tiempo tradicionales. En cualquier momento y desde cualquier lugar podemos compartir, es decir, tenemos la posibilidad de trabajar conjuntamente. Cuando abrimos la puerta a la aportación exterior incentivamos que el marco de esa aportación sea más amplio. La innovación disruptiva, que supera la lógica del recorrido lineal de la evolución, es más fácil cuando mezclamos elementos sin conocer cuál va a ser el resultado de su unión.

La materialización física de estas dinámicas en red encuentra en el coworking el hábitat más propicio para desarrollarse. El lugar de trabajo es dinámico: la posición, los elementos y relaciones son flexibles y variables. La movilidad genera sociabilidad y, con ella, la oportunidad de generar interacción y flujo de ideas. Esta organización viscosa, que cambia continuamente de forma, interconectada, que fomenta el desarrollo de habilidades, el intercambio y la creatividad, es lo más parecido a internet.

Por un lado, el espacio de coworking puede constituir un punto de encuentro para profesionales independientes que buscan un lugar de trabajo económico y que quieren colaborar por intereses comunes en un determinado proyecto. La flexibilidad y la reconfiguración son dinámicas permanentes en estos entornos, donde conocimientos y proyectos articulan nuevas fórmulas de conexión e interrelación. Además, la alta capacidad que ofrecen para realizar lecturas rápidas del contexto, y encontrar soluciones, hace que también grandes corporaciones académicas y empresariales se fijen en este modelo organizativo como una vía para encontrar respuestas a un mercado cada vez más exigente, complejo y variable.

Y, por otro lado, para las empresas con una estructura más consolidada, el coworking representa una oportunidad para cambiar el modelo organizativo. El proceso de innovación ya no es una tarea intrínseca de un departamento o un grupo de departamentos sino que forma parte de un proceso permeable de la organización hacia el exterior. Los espacios de coworking (y sus dinámicas de trabajo) pueden favorecer la innovación entre los propios empleados y enriquecerla con colaboraciones externas.

Guibert Englebienne, director tecnológico de Globant -empresa argentina de software que ha incorporado el modelo del coworking en su ADN-, en una reciente conversación con el periodista experto en TIC Francis Pisani, definía las claves de su metodología de trabajo: motivación, facilitando el acceso abierto a cualquier empleado; experimentación, en espacios de laboratorio del propio edificio, e interacción, abriendo las puertas a la colaboración exterior.

La realidad de la sociedad red y los actuales contextos económicos y sociales están exigiendo una profunda transformación de los modelos organizativos. No se trata solo de nuevos entornos de trabajo más flexibles y dinámicos sino, y sobre todo, de nuevas fórmulas de trabajo más horizontales y transversales. Hablamos de un nuevo ecosistema. El coworking supera el modelo organizativo tradicional, jerárquico y vertical que, además, resulta extremadamente lento para realizar la adaptación a los requerimientos de la sociedad red: permeabilidad y conectividad. El crowdworking contempla un abanico inmenso de posibilidades, la mayoría aún por explorar y explotar, porque por esencia es disruptivo.

Personas motivadas, espacios dinámicos y singulares, interacción, ideas, investigaciones, laboratorios abiertos y flexibles para construir el nuevo ecosistema para la innovación empresarial… no es el futuro, es el presente (en las próximas semanas se celebra la Coworking Spain Conference en Madrid).

'Manifiestocrowd' (www.manifiestocrowd.com) es el título del nuevo libro de Juan Freire y Antoni Gutiérrez-Rubí que publicará Alienta Editorial (Planeta). El proceso colaborativo de su redacción continuó el pasado 17 de abril en EOI Sevilla, con un grupo de trabajo muy motivado y dinámico, y seguirá en los próximos meses en distintas escuelas de negocios.

Antoni Gutiérrez-Rubí. Asesor de comunicación

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