sábado, 25 octubre 2014

Está pasando

Santander y BBVA comienzan a desbloquear este tipo de operaciones

La banca se resigna a vender a precio de derribo sus créditos fallidos

  • La banca española lleva años recibiendo ofertas por sus carteras de créditos en mora, pero los directivos se han resistido a vender. Las firmas especializadas proponen fuertes descuentos, que van aumentando a medida que se deteriora la situación económica. Santander y BBVA han sido los primeros en mover ficha y asumir que ahora toca vender créditos fallidos a precios de derribo.

El deshielo ha comenzado en el mercado de créditos fallidos. La decisión del grupo Santander de desprenderse de varias carteras de préstamos morosos (hipotecario, de consumo y de empresas), por un importe estimado en 1.500 millones de euros, ha marcado el camino al resto del sector.

En los tres últimos años, con el imparable incremento de los impagos de créditos bancarios, han desembarcado en España numerosos fondos y firmas especializadas interesadas en comprar carteras de fallidos con fuertes descuentos. Los grupos noruegos Aktiv Kapital y Lindorff, la sueca Intrum Justitia, los británicos Link Finanzas y Cabot Financial han logrado cruzar algunas operaciones, pero el nivel de compras de este tipo de activos tóxicos es todavía muy inferior al de otros países.

"Hay muchos compradores interesados y muchas carteras por vender, pero no se cruzan demasiadas operaciones", explica Rafael Gonzalo, director general de Link Finanzas. A su juicio, la principal explicación para esta situación del mercado es la alta volatilidad que existe en la situación económica. "Es difícil realizar modelos de recobro histórico cuando las cosas cambian tanto en tan poco tiempo".

La lógica de este tipo de operaciones para las entidades financieras parece evidente. "Al vender una cartera de morosos, los bancos sanear su balance, liberan recursos propios y obtienen liquidez", explica Enrique Quemada, consejero delegado de la firma ONEtoONE, que ha recibido mandatos para vender este tipo de activos.

Ofertas a la baja

El gran problema para que se crucen demanda y oferta es que los descuentos que ofrecen las firmas especializadas son cada vez mayores. "Hay mucha desconfianza todavía a la hora de vender carteras", comenta Melania Sebastián, consejera delegada de Gesif, una firma especializada en el recobro de deudas. "Los directivos tienen la paranoia de que les están estafando. Les cuesta escuchar ofertas que les proponen pagar un 1% del valor en libros de los créditos, cuando hace dos años rechazaron el 3%".

En el mercado coinciden en que los últimos movimientos de Santander y BBVA pueden desbloquear el mercado. Tras la venta de varias carteras por parte del grupo presidido por Emilio Botín, su principal rival en España ha puesto en el mercado una cartera de un tamaño similar. Además, Santander se desprendió hace dos meses al grupo Lindorff su filial de recobros Reintegra, un movimiento que desde el sector se interpreta como el preludio de nuevas operaciones de venta de créditos fallidos.

Las cifras globales sobre las transacciones que se producen son un misterio ya que las entidades son reacias a explicar las operaciones. De acuerdo con algunas estimaciones, el volumen total rondaría los 3.000 millones anuales durante los últimos ejercicios y las previsiones son que aumenten con fuerza en 2012. "Hay muchas cajas que aún tienen que mover ficha. El grueso del negocio todavía está por venir", asegura Sebastián.

Las cifras

3.000 millones de euros es el volumen de carteras de créditos fallidos que se venden en la banca española durante los últimos ejercicios.

97% es el descuento que llegan a producirse en la compra de algunos créditos al consumo prácticamente incobrables.

Inversores privados para digerir el ladrillo

Las firmas especializadas en la gestión de carteras de fallidos creen que podrían jugar un papel muy relevante en caso de que el Gobierno promoviera la creación de sociedades de liquidación para separar los activos inmobiliarios más tóxicos que los bancos acumulan en sus balances.

De acuerdo con varios directivos consultados, el diseño de estos vehículos debería promover la llegada de inversores privados que dieran credibilidad al proyecto. "Solo cuando alguien se juega su propio dinero, los inversores internacionales podrán estar convencidos de que la solución del banco malo no es un parche más en el sector financiero", explica un ejecutivo de una de estas firmas.

El problema es que para conseguir que llegara dinero internacional a este tipo de sociedades, sería necesario que el vehículo contara con algún tipo de esquema contra pérdidas, respaldado por el FROB o el Fondo de Garantía de Depósitos.

Además de poder llegar a aglutinar capital de fondos interesados en invertir, el sector del recobro cree que su experiencia en la gestión de activos problemáticos aportaría un importante valor añadido al proyecto.

"Nosotros estamos muy acostumbrados a decidir cada día cómo rentabilizar inversiones en activos problemáticos de distinto tipo, desde suelo y promociones a medio terminar a carteras de créditos fallidos", comenta este directivo.

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