lunes, 1 septiembre 2014

Está pasando

La UE podría estrenar en España una línea preventiva de liquidez

Del rescate de un país al rescate parcial de su banca

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REUTERS

Nadie duda de que España se encuentra en el ojo del huracán del último coletazo de la crisis de deuda pública en Europa. Pero en medio del vendaval se escuchan voces dispares y, sobre todo, contradictorias, sobre la estrategia a seguir para evitar que la cuarta economía de la zona euro se vea arrastrada por el imparable ciclón.

La opción más repetida en plena escalada de la prima de riesgo apunta a una posible ayuda internacional, pero esa posibilidad agita el fantasma de los rescates, en gran parte fallidos, orquestados por la UE y el Fondo Monetario Internacional en Grecia, Irlanda y Portugal.

Con esos precedentes en mente no es de extrañar la respuesta inmediata de España ante cualquier oferta de ayuda. "Plantear un rescate no tiene sentido. (...) España no puede ser rescatada", descarto la semana pasada el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy. Uno de sus antecesores en el cargo, Felipe González, iba horas antes aún más lejos: "No habrá rescate de España. Y si lo hay, se acaba el euro, y punto".

La reacción airada en Madrid contrasta con la frialdad en otras capitales europeas, en particular, en Bruselas, donde no se cierra ninguna vía que pueda estabilizar la economía española. ¿A qué se debe esa diferencia? Probablemente, a que en la capital española y en la comunitaria se está hablando de rescates distintos.

En las instituciones comunitarias, nadie se ha planteado, que se sepa, un rescate total de España como el llevado a cabo en los tres países intervenidos hasta ahora. La operación, en efecto, sería difícilmente asumible desde el punto de vista presupuestario (el fondo de rescate actual cuenta con poco más de 200.000 millones de euros y el nuevo, dotado con medio billón, no estará disponible hasta junio como pronto). Pero, sobre todo, podría estigmatizar a la economía española y arrastrar a otro gigante como Italia.

Pero el fondo de rescate o FEEF (Facilidad Europea de Estabilidad Financiera) cuenta desde hace meses con funciones más sutiles y que requieren menos recursos. Y tanto en Bruselas como en los centros financieros se invocan diariamente en relación con las turbulencias que atraviesa España.

Una de las vías de intervención suave de la FEEF consiste en líneas de crédito durante un año (renovables semestralmente dos veces) por un valor de hasta el 10% del PIB de un país (hasta 100.000 millones en el caso de España). Bruselas reconoce que el objetivo de esa línea es apoyar a los países que llevan a cabo "políticas saneadas" sin hacerles sufrir las "connotaciones negativas" de una intervención en toda regla.

Otras fuentes comunitarias apuntan a la función de la FEEF en el proceso de recapitalización de la banca de un país sin necesidad de someterlo a un programa de ajuste tan brutal como los auspiciados por el FMI. En ese caso, España podría cumplir con toda probabilidad los requisitos para pedir la ayuda, pues solo se exige que el capital privado y el estatal hayan agotado su capacidad de participar en la recapitalización. A cambio, las entidades ayudadas por la FEEF a través del Estado español tendrían que someterse a una reestructuración sometida al control de las autoridades de Competencia de la CE, una circunstancia que ya se produce en estos momentos. Ayer mismo un informe del Deutsche Bank cifraba entre 50.000 y 75.000 millones de euros la posible aportación de la FEEF a la recapitalización de la banca española.

Fuentes comunitarias sostienen que ese tipo de rescate sectorial evitaría el riesgo de naufragio de todo el país. Pero requeriría un prodigioso ejercicio de comunicación para que los mercados y la opinión pública distinguiesen entre una ayuda coyuntural y sectorial y un problema de solvencia nacional. Y ni el Gobierno ni la CE parecen últimamente demasiado duchos en el terreno de la seducción.

La cifra

50.000 millones de euros adicionales podría necesitar la banca española para su recapitalización, según Deutsche Bank.

La ayuda no traumática pasaría por el BCE

La UE no tiene experiencia en ayudas parciales o sectoriales a un país porque en Irlanda, que quizá se hubiera prestado, el rescate se hizo con un fondo maniatado por Berlín y cuando la espiral entre deuda privada y pública ya era incontrolable. Ni la Comisión Europea ni, sobre todo, el BCE parecen ahora dispuestos a repetir aquel error. Y para ello cuentan con una FEEF o fondo de rescate mucho más ágil y resolutivo. Tras las reformas del año pasado, la FEEF puede aprobar en solo dos o tres días una compra de bonos en el mercado secundario de los países en dificultades, siempre que un país lo pida y el BCE confirme el riesgo de contagio. A diferencia de Fráncfort, la FEEF podría intervenir incluso en el mercado primario de deuda comprando hasta el 50% de las nuevas emisiones. Ambas vías liberan al BCE de su plan de compras.

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