lunes, 28 julio 2014

Está pasando

Las cajas pequeñas serán las más beneficiadas por la dilución de la valenciana

Presión de las socias de Bancaja para que baje un 25% su cuota en Bankia

  • Las socias de Bancaja en Bankia están presionando a la entidad para que limite su participación en el grupo. La sobrevaloración de los activos de la caja valenciana antes de la fusión podrían hacerle perder una cuarta parte de su cuota de control en Banco Financiero y de Ahorros (BFA), al pasar del 37% a menos del 30%.

Presión de las socias de Bancaja para que baje un 25% su cuota en Bankia

PABLO MORENO

Las seis aliadas de Bancaja en el seno de Banco Financiero y de Ahorros (BFA, matriz de Bankia), ya han empezado a hacer estimaciones de cuánto poder ganarán en el grupo a costa de la caja valenciana. Caja Madrid, Caja Ávila, Caja Segovia, Caja Rioja, Caixa Laietana y La Caja de Canarias creen que Bancaja infló deliberadamente su balance de cara a la integración en el grupo.

Ante esta sospecha, el consejo de BFA encargó hace dos meses una auditoría independiente para revisar la valoración que la caja valenciana había realizado de sus activos, y que le reportó una cuota del 37,7% en el grupo.

KPMG ya ha comenzado a examinar a fondo las cuentas que presentó en su día Bancaja, poniendo especial énfasis en la valoración de su participación en Banco de Valencia (que acabó siendo intervenido por el Banco de España), así como en algunos activos inmobiliarios.

KPMG ha empezado a revisar la tasación de Banco de Valencia

BANKIA 1,450 -0,680%

De acuerdo con fuentes cercanas a la cúpula de BFA, los datos preliminares apuntan a que Bancaja podría perder entre 8 y 14 puntos porcentuales de su participación en la alianza, con lo que se quedaría con una cuota de entre el 30% y el 23% del grupo. Esto representaría ceder más de una cuarta parte de su poder.

La cifra definitiva de reducción del peso de Bancaja no se conocerá hasta que concluya la auditoría, lo que ocurrirá, previsiblemente, a finales de abril.

El consejo de Bancaja, presidido por José Luis Olivas, rechaza de plano la acusación de haber inflado las cuentas de cara a la fusión, pero cada día parece más dispuesto a aceptar un arreglo con el que evitar la judicialización de las relaciones entre socios.

Aunque Caja Madrid, con un 52,06%, es la entidad que ganaría mayor cuota con la dilución de Bancaja, proporcionalmente serían las cajas pequeñas las que más se beneficiarían. Así, en caso de que el resultado de la auditoría determinase que Bancaja debe ceder diez puntos, tres de ellos se repartirían entre las cinco pequeñas, que actualmente tienen cuotas que van del 1, 34% (Rioja) al 2,45% (La Caja de Canarias). Esos 60 puntos básicos de incremento de poder pueden suponer una mejora de la cuota del 30%.

Ante esta perspectiva, los presidentes de las pequeñas socias están movilizándose para que Bancaja acepte un acuerdo voluntario de renuncia de su poder.

Dividendo para financiar la obra social

Con la primera reforma financiera, promovida por el anterior Gobierno, las cajas de ahorros cedieron todos sus activos financieros a bancos filiales. Su único cometido actualmente es velar por la participación que les corresponde en el banco donde son socias -en este caso, en BFA- y financiar su obra social con los dividendos que le aporta esta filial.

El grupo BFA, presidido por Rodrigo Rato, depende para generar beneficios de su participación del 52% en Bankia -su filial cotizada-, así como de otras participaciones menores, como el 12% de IAG, el 16% de NH Hoteles o el 15% de Mapfre. Sin embargo, los fuertes saneamientos inmobiliarios impuestos por el Gobierno para acelerar la consolidación del sector limitarán notablemente la capacidad de ganar dinero de la alianza.

Sin interlocutor por la crisis de gobernanza en Valencia

La negativa de José Luis Olivas a renunciar a la presidencia de Bancaja está provocando un importante problema de interlocución entre la caja valenciana y el resto del grupo BFA, de acuerdo con fuentes cercanas a la cúpula de la alianza de cajas.

El distanciamiento entre el que fuera el vicepresidente de BFA y de Bankia hasta hace unos meses y Rodrigo Rato, presidente del grupo, es cada vez mayor. La decisión del consejo de BFA de pedir una auditoría que revisase la valoración de los activos aportados por Bancaja en el momento de constitución de la fusión ha caldeado aún más el ambiente.

Algunas fuentes financieras apuntaban la semana pasada que la salida de Olivas era inminente, pero este ha decidido mantenerse al frente de la caja y dar la batalla contra la decisión de rebajar la cuota de poder de Bancaja en el grupo.

"El Gobierno valenciano quiere entablar una negociación para revisar la participación", explican las citadas fuentes, "pero el enrocamiento de Olivas está provocando una crisis de gobernanza en Valencia y está dificultando la interlocución con sus socios en Banco Financiero y Bankia".

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