martes, 21 octubre 2014

Está pasando

El gobernador abandona el Banco de España el próximo mes de julio

Guindos pide a Ordóñez que solucione el mapa financiero antes de dejar el cargo

  • La presión de la gran banca para que el Gobierno finalice la reforma financiera crece por días. El ministro de Economía, Luis de Guindos, ha tomado nota. Pretende que el Banco de España acelere la reestructuración para que finalice antes de julio, mes en el que Miguel Ángel Fernández Ordóñez deja el cargo de gobernador. Mientras, el sector reclama que el Gobierno aumente sus ayudas para salvar a las entidades intervenidas.
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PABLO MONGE

Crece el nerviosismo entre las entidades financieras españolas. La próxima semana es clave para conocer la verdadera salud de cada una de las firmas bancarias del país y por lo tanto la del futuro del sector. El próximo 31 de marzo todos los bancos y cajas tendrán que haber entregado ya al Banco de España sus planes para cumplir con las dotaciones exigidas por el Gobierno para sanear sus activos inmobiliarios. La otra fecha marcada en rojo en el calendario del sector es el 31 de mayo. Será entonces cuando todas las entidades concretarán ya definitivamente sus parejas de fusión en el caso de que necesiten realizar operaciones corporativas para sobrevivir.

Será por ello por lo que durante las últimas semanas la gran banca ha aumentado su presión para que el Gobierno acelere el cierre del nuevo mapa financiero, incluidas las subastas de las tres entidades intervenidas: Banco de Valencia (aunque esta se ha retrasado por otros problemas), Catalunya Caixa y Novagalicia.

Piden una subasta simultánea de las tres firmas para evitar el goteo de pujas y realizar de una sola vez la reordenación del sector. Esta vía es conocida por el Gobierno, pero no se ha pronunciado sobre ella, recalca un gran banco.

El Gobierno también quiere acelerar la reforma del sector. Lógico, si se tiene en cuenta que en los últimos días la prima de riesgo española ha vuelto a dispararse, y el mercado vuelve a desconfiar de las reformas emprendidas por el Ejecutivo del PP para reactivar la economía, explican varias fuentes bancarias consultadas. A ello se añade que el Ejecutivo pretende que el actual gobernador del Banco de España finalice lo que empezó hace tres años. La reestructuración del sistema financiero. Y así se lo ha trasladado a Ordóñez, coinciden varios influyentes directivos del sector y reconocen fuentes del Ejecutivo.

El objetivo de Economía es que el diseño del nuevo mapa bancario esté concluido cuando el gobernador deje su cargo, lo que sucederá el próximo mes de julio. Ello significa agilizar las subastas de Catalunya Caixa y Novagalicia, en el caso, esta última, como todo apunta, a que no logre incorporar al capital inversores privados. El calendario fijado por el anterior Gobierno para iniciar la subasta de estas dos cajas es septiembre y octubre, respectivamente.

Varias fuentes consultadas aseguran que no hay razón para retrasar más la subasta de Catalunya Caixa una vez que esta ha renunciado a buscar inversores privados. El caso de Novagalicia es distinto. Asegura contar con un grupo de inversores dispuestos a entrar en su capital a cambio de un esquema de protección de activos (EPA), aunque Economía podría dar el visto bueno a esta operación o rechazarla antes de mayo.

Es vox pópuli que las relaciones entre Economía y el Banco de España no atraviesan por su mejor momento. Ordóñez, de hecho, está considerado un hombre del anterior Gobierno. A ello se suma que "todo, todo lo que tiene que ver con la reforma financiera, incluidas la viabilidad de las posibles fusiones y hasta el más mínimo detalle lo lleva directamente Economía", indican dos altos ejecutivos de la gran banca.

Otras fuentes afirman que Economía nunca ha tenido tanto poder en el sector financiero como ahora, en detrimento del supervisor.

La banca también ha subido el tono de sus críticas sobre las vías de financiación para rescatar las tres entidades intervenidas. Quieren que su papel de salvavidas afecte lo menos posible a sus cuentas de resultados -la banca financia el Fondo de Garantía de Depósitos (FGD)-. Santander y La Caixa son las dos firmas que más se han quejado.

La sugerencia que abrió la caja de Pandora

No es una sospecha, fue una insinuación del Banco de España. Las críticas de la banca a seguir financiando al Fondo de Garantía de Depósitos (FGD) tienen un porqué, según explican varias fuentes. La falta de dinero del FGD para abordar las tres subastas que quedan pendientes de ejecutar lleva tiempo inquietando al sector. Pero fue la insinuación que realizó el supervisor en la última reunión del fondo -nada más conocerse la decisión del FROB de adjudicar Unnim a BBVA-, de reclamar a bancos, cajas y cooperativas una posible derrama extra para sufragar las próximas pujas, cuando el sector se reveló. Más cuando la banca considera que hay operaciones como la de BBVA con Unnim, que no necesitaba ayudas dada la solvencia del banco que preside Francisco González. Solo si el proyecto de José María Castellano, presidente de Novagalicia sale adelante, podría aminorar la futura factura del FGD o del FROB, pese a que la entidad gallega también pide un EPA, pero muy inferior al que se otorgaría si se subasta, señalan fuentes conocedoras del plan del directivo gallego. Castellano negocia en estos momentos con el Banco de España, y sobre todo, con Economía, la incorporación de varios fondos anglosajones al capital de la entidad, que podrían aportar unos 1.000 millones de euros bajo una fórmula innovadora. Estos fondos convivirían unos dos años con el FROB, que controla ahora el 90% de la entidad. El proyecto de Novagalicia podría darse a conocer el 30 de marzo, cuando entregue su plan de saneamiento al Banco de España. El supervisor tendría de plazo hasta el 15 de abril para autorizarlo o para decir que cambie de plan, pero la última fecha para convencer al supervisor será el 31 de mayo.

Claves

Los problemas para captar fondos

-Ayudas a CAM: el sector preveía hasta ahora que las ayudas en las pujas que quedan pendientes se repitiese el esquema de la subasta de CAM. El FGD asumiría el 80% de las pérdidas futuras de la entidad intervenida y la adjudicataria el 20% restante.

-Repercusión al cliente: la banca tiene previsto repercutir el coste del saneamiento del sistema financiero al cliente vía comisiones, reconocen varias fuentes.

-Déficit: uno de los principales problemas que tiene el Gobierno para conceder ayudas públicas es que estas no pueden repercutir en el déficit público.

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