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El futuro está en los N-11

  • La autora analiza las oportunidades que existen en los países N-11 (Bangladesh, Egipto, Indonesia, Irán, Corea, México, Nigeria, Pakistán, Filipinas, Turquía y Vietnam) y los retos a los que se enfrentan

Kathryn Koch

22-03-2012 07:00

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En un mundo marcado por la incertidumbre económica, los mercados emergentes son destinos de inversión seguidos de cerca tanto por los inversores como por las empresas en busca de crecimiento. Está claro que la denominación mercados emergentes engloba una amplia gama de países. Las diferencias radican en diversas características -como el tamaño de sus economías, su capitalización bursátil, sus particularidades geográficas, así como el grado de desarrollo político y económico en los que se encuentran- que constituyen un reto para los inversores, quienes deben comprender las oportunidades de inversión que ofrecen. Uno de los conceptos más interesantes para evaluar en este contexto son los llamados países Next 11 o N-11. En muchos aspectos, los países N-11 reflejan colectivamente el gran cambio que están experimentando los mercados emergentes, así como las oportunidades de inversión.

El concepto de N-11 fue creado por Jim O'Neill, de Goldman Sachs, en 2005. Identificó a los próximos once países emergentes que podrían tener un impacto similar al de los BRIC en la economía mundial. Estos países son Bangladesh, Egipto, Indonesia, Irán, Corea, México, Nigeria, Pakistán, Filipinas, Turquía y Vietnam. Mientras que los N-11 son un grupo diverso de países, existen tres características clave que los unen: todos ellos obtienen importantes beneficios del crecimiento de China, sus economías están experimentando una transformación a través de la inversión en infraestructuras y cuentan con un mercado de consumo fuerte y en crecimiento que les permite reducir su dependencia de los mercados desarrollados.

Dado que China ha acumulado el poder suficiente para convertirse en la segunda mayor economía del mundo, sus gobernantes se centran cada vez más en controlar la inflación y conseguir un crecimiento de calidad de su PIB. Muchas economías de los países N-11 se benefician de forma directa de este dinámico entorno. Los salarios reales de su población están aumentando y el país pone un énfasis especial en aumentar el valor añadido de su tejido productivo, por lo que los fabricantes de productos de gama baja están buscando emplazamientos nuevos y de menores costes desde los que exportar sus bienes. Las compañías occidentales que desean seguir siendo competitivas se sienten atraídas por los menores costes de producción de muchos de los países N-11. Bangladesh, Vietnam, Indonesia, Filipinas, Pakistán y México están incrementando su peso dentro de las importaciones de productos de industria ligera de EE UU y la UE. No obstante, para que este cambio alcance su verdadero potencial, creemos que los países N-11 deben aumentar considerablemente su inversión en infraestructuras.

Las infraestructuras son clave para la trayectoria de crecimiento de estos países. Es posible que concibamos como algo normal que los países desarrollados cuenten con infraestructuras básicas como redes de carreteras, electricidad, telecomunicaciones y agua potable, pero en las economías emergentes la mejora de estas infraestructuras básicas impulsará el aumento de la productividad, apoyará el crecimiento y elevará el bienestar general de las poblaciones de estos países. Sin carreteras pavimentadas de buena calidad, las empresas se enfrentan a dificultades a la hora de distribuir productos y la mano de obra pierde movilidad. Sin acceso a una red eléctrica, las economías afrontan dificultades a la hora de aumentar la producción. Sin agua potable y saneamiento, el bienestar y la salud de la población no mejorarán, lo que provocará que la brecha de desigualdad se mantenga. El hecho de atender estas necesidades básicas podría generar oportunidades de inversión.

El aumento de la velocidad del crecimiento económico en los países N-11 depende de superar la brecha en materia de infraestructuras entre los países en vías de desarrollo y las economías desarrolladas. Durante los próximos veinte años, creemos que los países N-11 construirán cerca de un millón de kilómetros en nuevas carreteras pavimentadas, lo cual doblaría la actual red.

Varios gobiernos de estos países están tomando medidas para promover la generación de energía y mejorar el acceso a agua potable. Asimismo, la infraestructura inmaterial (soft infrastructure) está revolucionando el entorno empresarial en algunos de estos países. Los teléfonos móviles no solo sirven para las comunicaciones básicas, sino que también resultan útiles para las transacciones financieras. Por ejemplo, los granjeros de zonas rurales pueden utilizar los móviles para acceder a nuevos mercados lucrativos poniéndose en contacto directamente con los compradores de las grandes ciudades.

Algunos usuarios utilizan sus móviles para realizar transferencias de dinero entre distancias largas, así como para pagar productos y servicios, sin necesidad de contar con una cuenta bancaria, una tarjeta de crédito o un ordenador. Este hecho resulta clave en lugares como Nigeria, donde solo un 21% de la población en edad adulta cuenta con una cuenta bancaria operativa. En estos momentos, existen más de 70 millones de personas en Nigeria que utilizan el teléfono móvil, mientras que hace solo 10 años esta cifra era prácticamente cero. En los países N-11, creemos que los usuarios de teléfonos móviles pueden llegar a superar los mil millones en 2030, una estadística importante independientemente de los estándares aplicados.

Esta mejora en las infraestructuras junto con el aumento de la riqueza, impulsará la demanda de bienes de consumo como coches y teléfonos móviles. Un aspecto común, y la razón clave para su inclusión dentro del grupo de los N-11, es que estos países constituyen la próxima generación de países con grandes poblaciones, más allá de los BRIC. Muchos de estos países se benefician de poblaciones jóvenes y de la expansión de la clase media y de las rentas altas, algo que tiene el suficiente potencial para convertirse en una base de consumo masivo. Esperamos que tanto el consumo en los BRIC como en los países N-11 pueda igualar al de Estados Unidos a finales de esta década. Actualmente, los N-11 representan el 19% de la población mundial y el aumento de su consumo interno ofrece oportunidades de inversión en los sectores del consumo discrecional y de los productos de primera necesidad.

A partir de 2012 y durante muchos años, creemos que los inversores deberían prestar una atención especial a la evolución de los países N-11. Obviamente, estos países se enfrentan a muchos retos -el más importante de ellos es la necesidad de contar con unas infraestructuras de mejor calidad-, pero su ascenso está impulsado fundamentalmente por sus grandes poblaciones, que en estos momentos se benefician de las oportunidades que ofrece la economía mundial. Las inversiones selectivas en empresas cotizadas en estos países que se beneficien del aumento del consumo y de las inversiones en infraestructuras pueden representar oportunidades de inversión especialmente interesantes para inversores que buscan diversificar sus carteras y encontrar crecimiento en los mercados emergentes.

Kathryn Koch. Estratega sénior de carteras de GSAM y jefa de gabinete de Jim O'Neill en Goldman Sachs Asset



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