jueves, 31 julio 2014

Está pasando

Para garantizar la coherencia del sistema

Bruselas quiere que España le ceda el poder de vetar a empresas extranjeras en licitaciones

  • La Comisión Europea pretende que España le ceda su poder, contemplado en la legislación nacional, de vetar el acceso de empresas extracomunitarias a licitaciones de contratos públicos si el país de origen discrimina a las compañías españolas.
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El Ejecutivo comunitario considera que esta norma española "fracciona el mercado interior". "Observamos en una decena de países europeos -como Reino Unido o España sin hablar de los que anuncian medidas nuevas- proteccionismo o medidas de restricción desordenadas sobre una base estrictamente nacional", ha dicho el comisario de Mercado Interior, Michel Barnier.

Barnier también ha explicado que en España existe un mecanismo que "consiste en que cuando una empresa quiere participar en una licitación, las autoridades españolas verifican mediante su representación en el país afectado que haya reciprocidad. Si no hay reciprocidad, las autoridades españolas pueden cerrar ese mercado".

La Comisión ha propuesto este miércoles instaurar en toda la UE un mecanismo similar al español, pero pretende que el poder para vetar el acceso de una empresa extracomunitaria a una licitación nacional esté en manos de Bruselas y no del país afectado. El objetivo, según asegura, es garantizar la coherencia del sistema.

En concreto, para los contratos públicos que superen los cinco millones de euros, las autoridades adjudicadoras podrán rechazar ofertas de empresas procedentes de países que discriminan a las compañías europeas en el acceso a licitaciones. Pero deberán notificar previamente su veto a Bruselas y el Ejecutivo comunitario tendrá dos meses para autorizarlo o rechazarlo.

En caso de discriminación reiterada y grave contra los proveedores europeos en un país, la Comisión podrá restringir el acceso al merado comunitario si el Estado afectado no acepta entablar negociaciones dirigidas a abordar estos desequilibrios.

La contratación pública asciende a 1.000 millones de euros al año. En la UE, la contratación pública representa hasta un 19% del PIB y el mercado está "muy abierto" a compañías extranjeras. Pero sólo una cuarta parte del mercado de contratación pública mundial está abierta a la competencia internacional. Las restricciones aplicadas por otras potencias comerciales afectan a sectores en los que la UE es muy competitiva, tales como la construcción, el transporte público, la producción de electricidad, los dispositivos médicos y los productos farmacéuticos.

"La UE debería dejar la ingenuidad de lado y perseguir la equidad y la reciprocidad en el comercio mundial", ha explicado Barnier. "Estamos abiertos a los negocios y estamos dispuestos a abrirnos más, pero únicamente si las empresas pueden competir en pie de igualdad con sus competidoras. La Comisión no cejará en la vigilancia de la defensa de los intereses, las empresas y los puestos de trabajo europeos", ha insistido.

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