jueves, 17 abril 2014

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El Tesoro emitirá 6.000 millones para que el FROB pueda ayudar en los procesos de integración del sector, que tendrá hasta dos años para sanear a fondo el ladrillo

El Gobierno cede y aporta más ayudas a la banca a cambio de fusiones exprés

  • El nuevo Gobierno ya tiene su reforma financiera. El ministro de Economía, Luis de Guindos, detalló ayer cómo deberá recabar la banca española 50.000 millones de euros para cubrir el deterioro de sus activos inmobiliarios. Para apoyar la reestructuración y conseguir fusiones exprés, el Tesoro emitirá 6.000 millones para reforzar el FROB, lo que supone prácticamente duplicar la contribución previa a este fondo.

M. M. Mendieta / N. Salobral

03-02-2012 07:00

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PABLO MONGE

El baile de las fusiones bancarias se acelera. El Gobierno quiere despejar cuanto antes las dudas que persisten sobre el sistema financiero español y para lograrlo va a obligar a las entidades a presentar planes de integración en menos de cuatro meses. El método a seguir: palo y zanahoria.

El ministro de Economía, Luis de Guindos, presentó ayer la reforma financiera, que previsiblemente aprobará hoy el Consejo de Ministros. El palo que desencadene un tsunami en la industria que conduzca a más fusiones y a una reactivación del crédito consiste en imponer fuertes exigencias para reconocer el deterioro de los activos inmobiliarios que bancos y cajas acumulan en balance.

Esta medida es un rejón en la cuenta de resultados de los bancos. Las entidades deberán provisionar, en conjunto, 50.000 millones de euros, a lo largo de 2012 y, mayoritariamente, contra beneficios. Un ajuste "muy exigente teniendo en cuenta cualquier tipo de estándar internacional", según De Guindos.

El sector dispondrá de 15.000 millones de fondos públicos para asumir el nuevo ajuste

La zanahoria consiste en las facilidades que otorgará el Gobierno a aquellas entidades que decidan hacer frente a este desafío por medio de fusiones. La primera, en el plazo. Si hay un proceso de integración que suponga un incremento del tamaño de al menos el 10% de la entidad más grande, se le permitirá cumplir con el nuevo calendario de provisiones en dos ejercicios.

El segundo incentivo para acelerar la concentración es el acceso a los recursos del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB). Las entidades que acometan una fusión podrán recibir dinero de ese organismo público a través de la suscripción de bonos contingentes convertibles (conocidos como CoCos).

En la primera fase de la reestructuración del sector varias cajas ya recibieron más de 10.000 millones de euros del FROB, en forma de participaciones preferentes, una especie de préstamo a cinco años con un tipo de interés cercano al 8%. Los nuevos bonos serán considerados como un recurso propio de primera categoría, a diferencia de las participaciones preferentes.

Para hacer frente a las nuevas necesidades del FROB, el Tesoro realizará una emisión de 6.000 millones de euros que se sumarán a los 9.000 millones de capital de los que disponía inicialmente el Fondo. Cuando se constituyó esta herramienta en 2009, el Estado puso 6.750 millones de euros, mientras que el Fondo de Garantía de Depósitos (FGD) aportó los 2.250 millones restantes. Por lo tanto, con los nuevos 6.000 millones de euros comprometidos por parte del Tesoro se vuelve a aumentar la contribución del dinero público para rescatar al sector financiero, sin olvidar los más de 7.000 millones que ha empleado el Estado en recapitalizar, y nacionalizar, varias cajas de ahorros.

El ministro de Economía insistió durante su comparecencia en que la participación del FROB no puede considerarse una ayuda pública, ya que las entidades que reciben el dinero como un préstamo, con un tipo de interés del 8%. Sin embargo, el comisario europeo de Competencia, Joaquín Almunia, apuntaba el miércoles que este tipo de inyecciones de fondos se consideran "ayuda de Estado" y deben contar con la aprobación de Bruselas. En la primera ronda de ayudas, la Comisión Europea no puso ninguna pega, por lo que no se espera que lo haga en esta nueva fase.

El FROB ya destinó más de 10.000 millones a la primera ronda de reestructuración de cajas de ahorros. De Guindos sí reconoció que la emisión de 6.000 millones supondrá un alza de la deuda pública sobre el PIB de cuatro décimas.

Las nuevas provisiones

Después de varias semanas de especulaciones, el ministro de Economía detalló ayer de dónde sale la cifra de 50.000 millones de euros de provisiones, y cómo la podrán recabar las entidades. La mitad de esta cuantía proviene de la exigencia de una provisión extra para los activos inmobiliarios problemáticos (pisos, promociones y solares adjudicados; así como créditos morosos y subestándar -en cuarentena- vinculados a la construcción y promoción). Esta dotación extraordinaria se hará cargo a resultados.

Otros 15.000 millones provienen de un colchón de capital del 20% sobre suelo y del 15% para promoción en curso, que irá con cargo a beneficios no distribuidos, ampliación de capital o conversión de híbridos (preferentes, bonos convertibles, deuda subordinada...).

Por último, los 10.000 millones restantes se originan en una exigencia de provisión genérica vinculada a los activos inmobiliarios no problemáticos. Las entidades deberán realizar una dotación equivalente al 7% de su cartera de crédito sano a promotores, en previsión de un posible deterioro futuro. Esta provisión se realizará contra resultados.

La suma de unas y otras partidas supondrá que se exijan provisiones para el suelo por un importe del 80% de su valor en libros (frente al 31% de la actual cobertura). En el caso de las promociones en curso se pedirá un 65% (frente al 27% de ahora). Las promociones terminadas y la vivienda tendrán que estar cubiertas en un 35% de su valor (frente al 25% actual).

El sector deberá cumplir con los nuevos requerimientos del ladrillo antes del 31 de diciembre de 2012, salvo en caso de que participen en un proyecto de integración que cuente con el visto bueno del Banco de España. En este caso, dispondrán de plazo hasta finales de 2013.

Podrán beneficiarse de esta ampliación del calendario aquellas fusiones que se hubieran puesto en marcha después de septiembre del pasado ejercicio, con lo que la absorción de Pastor por Banco Popular, la compra de Caja Mediterráneo (CAM) por parte de Banco Sabadell o la integración de Unicaja con Caja España Duero podrían acogerse a esta ventaja.

El ministro de Economía mencionó ayer varias condiciones imprescindibles para que un proceso de integración pueda acceder a los recursos del FROB. En primer lugar, el ya mencionado aumento significativo de tamaño (de más del 20% en general revisable a más del 10%). En segundo lugar, la presentación de un plan de viabilidad económica que deberá recibir el visto bueno del Banco de España. En tercer lugar, un compromiso de que la entidad resultante mantenga o aumente su inversión crediticia en los próximos ejercicios. Por último, un programa de mejora del gobierno corporativo que contemple una revisión de las remuneraciones de los directivos y los órganos de gobierno.

De Guindos se mostró convencido de que este paquete de medidas conseguirá que se reduzca el precio de la vivienda y que vuelva a fluir el crédito.

50.000 millones extras

25.000 millones de euros será el importe de la provisión específica que deberá realizar la banca como primer paso de la limpieza de balance.

15.000 millones de euros se sumarán a esa provisión como colchón de capital, destinados a reforzar la cobertura del suelo y las promociones en curso. Se cargarán contra beneficios y conversión de preferentes o bonos.

10.000 millones de euros corresponderán a una provisión genérica por la que habrá que cubrir el 7% del crédito a promotor no problemático.

Recursos suficientes. Bankia asegura que cubrirá las nuevas provisiones en el plazo establecido

Todas las miradas se dirigen a Bankia, pieza clave para el éxito de la reestructuración del sistema financiero, pero la entidad, ajena a las sospechas de quienes cuestionan su capacidad de mantenerse independiente, fue la primera en reaccionar ayer a la reforma anunciada por el Gobierno. Aseguró que "cubrirá las nuevas provisiones exigidas en el plazo establecido".

La entidad explicó a través de un comunicado que cuenta con los recursos suficientes para afrontar lar nuevas exigencias del Gobierno. En concreto, citó deuda subordinada y participaciones preferentes, provisiones genéricas por valor de 1.100 millones de euros, la venta de activos no estratégicos como carteras de crédito o inmuebles y la generación de resultados.

Las claves de la reforma

Calendario acelerado para limpiar balance y más aún para abordar fusiones

La reforma financiera que presentó ayer el Gobierno pretende liberar de una vez por todas a la banca española del estigma que condiciona su financiación en los mercados y de la negativa percepción de los inversores hacia los riesgos del ladrillo. Así, Luis de Guindos anunció un saneamiento de los balances "rápido y profundo". Las entidades deben cumplir los nuevos requisitos de provisiones en el plazo de un año. Y para las que recurran a las fusiones como fórmula con la que intentar suavizar el esfuerzo, el calendario no será menos exigente. Contarán con dos años de plazo para sanearse pero a cambio de presentar una fusión en tiempo récord. Cuatro meses para comunicar el proyecto al Banco de España, que decidirá en menos de un mes. La unión deberá quedar aprobada por los órganos de gobierno de la entidad antes de octubre y culminada antes de 2013.

Impacto en los precios de la vivienda

El ministro de Economía se mostró convencido de que el esfuerzo de saneamiento bancario propiciará una caída de los precios de la vivienda, a la vista de que la reforma financiera busca que las valoraciones de los activos en balance reflejen la pérdida latente acumulada y se ajusten a las valoraciones actuales del mercado. "Se trata de facilitar su salida al mercado. Los ciudadanos se beneficiarán de unos precios de la vivienda más bajos", aseguró De Guindos. Una vez cubierta esa pérdida por parte de la banca, los precios caerían, sin olvidar la hipoteca necesaria para la compra.

Ayudas a cambio de crédito, el gran objetivo

El gran objetivo que busca la reforma financiera es que el crédito vuelva a fluir, una vez la banca se haya saneado a fondo. Los principales banqueros del país avisan estos días desafiantes de que no habrá crédito mientras no haya una demanda solvente, un mensaje al que el Gobierno también lanzó ayer su respuesta. Las ayudas públicas vía FROB que se prestarán a las entidades fusionadas tendrán como uno de los requisitos que "se mantenga o aumente el crédito", según apuntó De Guindos. En mercados como Reino Unido, las ayudas a la banca han ido acompañadas de la exigencia insistente en que el sector dé crédito.

Nuevo respaldo público a través del FROB

El Gobierno insiste en que el saneamiento se hará sin coste para el contribuyente, pero la reforma financiera incluye ayudas públicas que si bien no van a computar como déficit sí lo harán como deuda pública. Las entidades fusionadas podrán recurrir al FROB, que dispondrá de 15.000 millones para contribuir a la limpieza del balance. No será una inyección directa de capital sino que la ayuda se articulará a través de emisiones de convertibles contingentes que suscribirán las entidades necesitadas, como en su día las participaciones preferentes con las que se financió la primera ronda de fusiones y que el sector debe devolver en cinco años.

Mayor penalización para el suelo

La gran exigencia de saneamiento se centrará en el suelo en balance, que asciende a un volumen de 72.700 millones de euros. Las entidades harán saneamientos adicionales para cubrir su exposición al suelo desde el 31% actual de media al 80%, tanto para suelo rústico como urbanizable. La limpieza se hará primero con cargo a provisiones específicas, de modo que la cobertura se eleve en otro 29% y se completará con un colchón de capital adicional por otro 20%, hasta el 80% exigido. Así, la nueva contabilidad de los solares en balance deberá recoger el impacto de una pérdida potencial por ese 80%, sin llegar a un valor cero.

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