jueves, 21 agosto 2014

Está pasando

Sector financiero

La hora definitiva para la banca española

  • Fusiones, ampliaciones de capital, provisiones adicionales para cubrir el ladrillo... El sector bancario se juega su supervivencia este semestre
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La crisis ha echado por tierra los clásicos debates que entretenían al sector financiero español: que si bancos o cajas, que si mejor los grandes que los medianos, que si oficinas o banca a distancia. Ahora el único debate es cómo sobrevivir. Las diferencias en la forma jurídica de las entidades se han vuelto irrelevantes, el tamaño ha recobrado importancia y la única baza segura para el futuro es seguir ajustando las estructuras y manteniendo los márgenes a toda costa. En una palabra, buscar la manera de subsistir en un entorno que cada vez se presenta más complicado.

El nuevo Gobierno ya ha dado algunas pinceladas sobre cómo se pondrá en marcha la reestructuración (esta vez sí, la definitiva) del sector financiero. De momento, un aviso a navegantes: se necesitan otros 50.000 millones de euros adicionales en provisiones para cubrir la herida abierta en los balances de las entidades por los activos inmobiliarios. Una medida que, junto a la negativa del Ejecutivo de crear un banco malo que aglutine los activos tóxicos de las entidades, ha caído como un jarro de agua fría en el sector financiero, pero sobre todo en las cajas de ahorros. Pero también ha tomado cartas en el asunto de las remuneraciones, al cuestionar los sueldos e indemnizaciones recibidas por algunos directivos de cajas que han tenido que ser rescatadas e insinuar que se pueden producir cambios legislativos en esta materia. Con este esbozo, que será desarrollado las próximas semanas, según advirtió el ministro de Economía Luis de Guindos, el Gobierno de Mariano Rajoy ha mostrado sus cartas: su prioridad es acelerar las fusiones y que los más fuertes absorban a los débiles lo antes posible.

De hecho, el tope marcado en el calendario para que el proceso de concentración esté completamente cerrado es este primer semestre. Lo apuntado por De Guindos indica que "van a profundizar en la reestructuración de la banca española favoreciendo operaciones de integración privadas", explica José Carlos Díez, economista jefe de Intermoney.

Las primeras medidas anunciadas indican que el Ejecutivo quiere acelerar las fusiones

El propio ministro de Economía ha intentado, no con demasiado éxito, de tranquilizar los ánimos al asegurar que bancos y cajas tienen capacidad para absorber estos 50.000 millones de provisiones adicionales. Eso sí, a lo largo de varios años y con cargo a sus beneficios.

"El hecho de abrir la puerta a un calendario de provisiones adicionales en varios años es positivo porque les permite a las entidades realizar estos esfuerzos y que las cuentas puedan absorber este impacto de forma más cómoda", asegura Nuria Álvarez, analista de Renta 4. "Es muy importante que te lo permitan hacer en varios años porque si exiges un fuerte incremento de las provisiones en un corto plazo de tiempo puedes hundirlas, en un momento de fuertes exigencias de capital de la Autoridad Bancaria Europea", explica.

En la actualidad, las entidades financieras españolas tienen provisiones constituidas en torno a un 30% contra el valor de sus activos inmobiliarios problemáticos, que a 30 de junio ascendían a 176.000 millones de euros.

A este sombrío panorama se añade otro hándicap, como son las nuevas exigencias de capital impuestas por la Autoridad Bancaria Europea (ABE), también para el próximo mes de julio. Aunque en principio solo se requiere a las entidades consideradas sistémicas por su tamaño, lo lógico es que, al final, estos requerimientos de solvencia se extiendan al resto de bancos y cajas, un proceso que podría verse agravado en caso de que se estableciera un calendario muy estricto para la constitución de nuevas provisiones vinculadas al ladrillo.

Y todo ello aderezado por unos mercados que no cesan en su castigo sobre el sector financiero. La pasada semana, la banca volvía a desplomarse en Bolsa, arrastrada por el regreso de las tensiones a la deuda soberana y el anuncio de Unicredit de que iba a realizar una ampliación de capital de 7.500 millones con un descuento del 43%. El mercado dio por hecho que a la entidad italiana le seguirán otras entidades, apremiadas también por la necesidad de conseguir capital. Estos temores provocaron que las acciones de Unicredit se depreciaran en la semana un 38%, las de Deutsche un 8,3% y las de Société Générale un 9,5%. Santander bajó un 7,16% y BBVA, un 6,75%.

En este contexto, los analistas se muestran muy cautos respecto al sector bancario europeo en general y el español en particular, a pesar de que todas las entidades cotizan a unos precios muy bajos. Y es que a las turbulencias externas se suma que la situación con la que deberán lidiar en 2012 es extrema. El negocio bancario está estancado, los márgenes se estrecharán con la bajada del euríbor y la morosidad seguirá creciendo y llevándose su bocado de la cuenta de resultados.

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